<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965</id><updated>2012-01-23T20:50:59.969+01:00</updated><title type='text'>Memorias del Grao de Castellón</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>42</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-7871856281166404151</id><published>2011-10-24T16:46:00.001+01:00</published><updated>2011-10-24T16:46:58.233+01:00</updated><title type='text'>El pinar II</title><content type='html'>&lt;span style="font-size: large;"&gt;El pinar de Castellón hasta comienzos de los años sesenta, fue un frondoso bosque de pinos que brotaba desde las tierras del marjal “grauero” y se extendía espeso y consistente en alargada disposición , paralelamente a la costa hasta lo que hoy es el campo de aviación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Se trataba de una formación vegetal donde los pinos vivían libremente asociados a las enormes matas. Era ésta una feliz asociación. Sin duda alguna. Hoy los pinos parecen tristes sin sus matas que siempre les han acompañado. Cada pino tenía a su pie, como si de un guardián se tratara, un gran matorral que a veces llegaba en altura casi hasta mitad del tronco del pino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Los pinos, de tupidas copas, filtraban la entrada del sol, sumiendo el suelo del pinar en una misteriosa y acogedora penumbra. Y las matas lo cubrían todo. Andar por el pinar suponía apartar las ramas de estos matorrales que a cada paso se interponían en el camino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Cuando se entraba en el pinar, a uno le envolvía una extraña sensación. No era tanto los susurros que no se sabía de donde venían ni quien los emitía; ni siquiera los estridentes alaridos de los millares de pájaros que poblaban las copas de los pinos, sino que lo más sorprendente era saber que unos metros más allá estaba el Grao. Casas, calles, civilización. Contraste atroz. En un minuto, de la selvática y primitiva sociedad que constituía el pinar, a la organizada y urbanizada población “grauera”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La gente gustaba de ir al pinar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Siempre había motivo para caminar entre las herbáceas montañas que pululaban bajo los pinos y abandonarse al rescoldo poderoso de la Naturaleza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Cuando se entraba en el pinar por su extremo sur, nada más cruzar la vía del tren de la pedrera, aparecía ante el visitante un simpático pino, un pino que estaba inclinado, agachado, retorcido y de caprichosas formas, al que nosotros llamábamos el picatxo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Una vez en el interior del pinar, a uno le envolvía la peregrina sensación de haber sido transportado a un lejano bosque, un bosque que quizá estaba situado en una elevada montaña. Nada hacía pensar que las olas del mar batían su espuma salada en las arenas contiguas al pinar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Si no se conocían bien los pinos y los senderos, era fácil perderse en el pinar. Y salir por fin, frente a la playa, o en pleno quadro. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La gente del Grao conocía bien el pinar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Nosotros sabíamos donde estaba cada pino. Cada mata. Cada recoveco. Y éramos capaces de desenvolvernos, con total eficacia, por el intrincado y laberíntico sendero que, entre ramas, hojas, y pinaza, llevaba a la “punta del pinar”, que era su extremo norte, junto al campo de aviación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;No era tarea sencilla atravesar el pinar. A su tortuosa longitud había que añadir la dificultad que suponía atravesar dos goletes (acequias): L’estany y la gola En Trilles, que desde Castellón, después de pasar por toda la marjaleria, cruzaban el pinar, para dejar sus repletas y confusas aguas en los limpios aledaños marinos del Mediterráneo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Estas acequias daban pie a una amena y variada fauna. Ranas, gambas, samarucs, anguilas, culebras que, las había de respetables dimensiones, y, que eran muy dadas a abandonar la acequia y aventurarse, ufanas, gráciles, variopintas e inofensivas, por entre las hierbas de las matas, y una infinidad de animalillos que pululaban al socaire de las dulces aguas que alimentaban y entretenían la vida del pinar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Cuando se llegaba a la goleta, el murmullo acuoso y deslizante de las suculentas aguas se dejaba notar. Podría ser que también en el aire se respirara otro sonido; incluso el olfato, antes, ya había anunciado que la frescura vivaz y verde del pinar, estaba trocándose en gris y purulenta. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;De pronto, al salvar una mata, aparecía el riachuelo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La goleta era un arroyo feliz y libre. Sus aguas eran generosas, y en ellas admitían todo. Si uno se quedaba mirando el paso de la acequia, advertía a cada momento, la huella de la plana: naranjas, membrillos, frutas que flotaban con admirable donaire en las aguas viajeras, ora hundiéndose, ora asomando su lomo, como si siguieran un baile... Los días que el viento azotaba la plana, las goletas venían llenas de hojas, ramas... y si era tiempo de naranjas, la goleta recogía las naranjas que el viento arrancaba de los naranjales, para conducirlas con primor y observancia hasta la playa. Allí, donde desembocaba la acequia, se acumulaban ingentes cantidades de naranjas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;De vez en cuando llegaba flotando un cuerpo inerte. Un conejo. O una gallina. Se les veía pasar serios y malcarados. Sin gracia alguna. Quién sabe de qué forma fueron a parar a la acequia...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Para vadear la goleta, había que pasar por una estrecha pasarela que no era sino un grueso tronco que alguien colocó con acierto al través de la acequia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La vida discurría feraz y desidiosa en el pinar. Así debió ser durante siglos y siglos. Tal vez milenios. Ajenos a los envites del género humano. A sus miserias, sus guerras... Dicen que allí, en el pinar, tomó descanso el ejército del general cartaginés Aníbal, tras conquistar Sagunto y emprender rumbo hacia Roma. Y uno, se siente tentado de creerlo. Y considera que hubiera sido oportuno. Aquellas matas llenas de soldados. Temibles y vencedores guerreros que iban a la conquista de Roma. Sus caballos paciendo por las abundantes hierbas del pinar. Las espadas, aún calientes, reposando sobre la pinaza...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La gente de la plana, en verano, solía venir a pasar unos días al pinar. A quedarse por unos días. Se buscaba un calvero y se montaba un pequeño campamento entre las matas y los pinos. Solían aprovechar las festivas fechas de Sant Roc. Y allí, por unos días, se organizaban bailes y divertimentos al amparo de la maleza del pinar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;El pinar no sólo era frecuentado por la gente de Castellón sino que, llegado el verano, decenas de carros venidos de los más diversos lugares, se instalaban a la fresca sombra del pinar. Los había que simplemente llegaban al pinar de paso, pero otros, no dudaban en permanecer varios días.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Cuando se termina la década de los cincuenta, algo parece cambiar. Hay noticias de que van a construir unos depósitos de petróleo. Y que van a colocarlos en la entrada del pinar. Allí acabó sus días el entrañable picatxo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Efectivamente, los depósitos de la CAMPSA fueron a colocarlos allí donde antes había abundante vegetación. Unos fríos y feos artilugios de hierro señorearon la entrada del pinar hasta finales de los años noventa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Después fue el golf. Casi la mitad del pinar se despejó de matas y maleza. Una cantidad indeterminada de pinos fueron talados. Se dispuso un suelo fino, verde, cuidado, libre de descuidada pinaza. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;En el año 1965, en el puerto, se montó una fábrica de abonos: la Fertiberia. Los humos de esta fábrica dañaron los pinos hasta que dejó de funcionar a finales de la década de los ochenta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;A mediados de los años sesenta, aprovechando el auge del naciente turismo, se montó un cámpig. Un cámpig que ocupaba desde las paredes de la CAMPSA, hasta las inmediaciones del golf. Como sea que dicho recinto permanecía vallado, así como el golf, los castelloneros quedaron privados casi en su totalidad del pinar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;En el año 1970 se dispusieron unas enormes planchas de cemento que cubrieron por completo el paso de las goletas por el pinar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Tras estas décadas de desarrollismo, el pinar quedó maltrecho.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Hoy, donde estuviera la CAMPSA, hay unas modernas viviendas. Los aledaños de la CAMPSA han sido reconvertidos en terreno edificable. Nada queda del pequeño pinar (el pinaret) que coexistió junto a los depósitos de la CAMPSA, hasta principios de los ochenta en que se empezó a recomponer el paisaje a fuerza de talar pinos y aplanar el terreno. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;El cámpig se abandonó a finales de los setenta. De él se conservó durante varios años la piscina y el bar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ahora, el pinar, aunque no con los mismos argumentos de antes, ha cobrado otra vez importancia en el paisaje de Castellón. Es un lugar acogedor y feliz. Cercano y accesible. Tremendamente humanizado, y sin embargo, salvaje en la justa medida que pueda aceptar un ser humano del año dos mil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Ahora se le cuida y se le limpia. Como si de un parque se tratara. Porque quizá, hoy, el pinar, no sea más que esto, un parque. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-7871856281166404151?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/7871856281166404151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=7871856281166404151' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/7871856281166404151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/7871856281166404151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2011/10/el-pinar-ii_24.html' title='El pinar II'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-1131033284106203261</id><published>2010-12-16T13:38:00.001+01:00</published><updated>2010-12-16T13:40:06.499+01:00</updated><title type='text'>Memorias del Grao de Castellón (II)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Acaba de salir al mercado la segunda parte de las “Memorias del Grao de Castellón”. Este segundo libro sigue la tónica del primero, es decir, mi padre cuenta sus vivencias y yo las redacto. Mi padre si viviera tendría ochenta y seis años. Murió hace seis. Pero me dejó un montón de hojas manuscritas con mucho material de recuerdos de cuando él era joven. Me puse manos a la obra y después de estos seis años he conseguido ordenar estos manuscritos y me ha salido material para otros dos tomos. Uno se publica ahora, y el otro, es decir, la tercera parte, veremos si puedo publicarla dentro de un tiempo.&lt;br /&gt;Mi padre era marinero. Pescador. Pasó toda su vida en el Grao de Castellón, donde nació, por lo tanto, podríase decir que este libro habla de la visión que un pescador del Grao de Castellón tenía de su vida. La vida de una persona que vivió casi todo el siglo XX, pero centrándose más que nada en sus años de pescador en activo, que van desde recién finalizada la guerra civil, hasta el año 1985 en que se jubiló.&lt;br /&gt;El presente libro comienza hablando de las aves que acompañan al marinero grauero. Pues él, como sus colegas, conocía este tipo de aves marineras que, como los peces, eran compañeras de viaje. Sigue hablando de los vientos. Es un capítulo bastante largo donde habla de la esencia de cada uno de los vientos de la rosa de los vientos, su esencia y su origen (aquí he puesto yo un poco de mi cosecha) y después analiza el tipo de viento que se da en cada mes del año. Después habla de la vela latina. Mi padre era un perfecto conocedor de esta entrañable vela que era la que se usaba por estos mares mediterráneos antes de la llegada de los motores. Y él nos da debida cuenta de todos los pormenores de su funcionamiento así como anécdotas que vale la pena leer. Luego hay un capítulo donde cuenta la revolución que supuso la irrupción de los motores marinos allá por los años veinte del pasado siglo. Y ya por fin, aunque este no sea un tema eminentemente marinero, pero sí grauero, como, por supuesto, castellonero, hablamos de “La panderola”. Un capítulo entero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si estáis interesados en adquirir el libro, en el margen están las señas donde os podéis dirigir. Y si tenéis dificultades en conseguirlo hacédmelo saber y os lo conseguiré.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-1131033284106203261?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/1131033284106203261/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=1131033284106203261' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/1131033284106203261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/1131033284106203261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2010/12/memorias-del-grao-de-castellon-ii.html' title='Memorias del Grao de Castellón (II)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-1916745985858621496</id><published>2010-11-11T18:46:00.005+01:00</published><updated>2010-11-11T19:31:17.770+01:00</updated><title type='text'>El pinar (I)</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/TNw1MFKGOlI/AAAAAAAABU4/ZEZruf7SR78/s1600/1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5538360123418098258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 276px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/TNw1MFKGOlI/AAAAAAAABU4/ZEZruf7SR78/s400/1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;                                                         El pinar a finales del siglo XIX&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En el año 1873 Bernardo Mundina publicaba su obra “Historia, Geografía y Estadística de la provincia de Castellón” y allí hace referencia al pinar en estos términos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;“En las vísperas de San Pedro y San Jaime, al mismo tiempo que algunos acuden al designado punto del Serrallo, es más bonito y cómodo el campamento que se forma en el espeso bosque del pinar inmediato al mar, que ocupa la izquierda del caserío del Grao, a medio kilómetro de éste.&lt;br /&gt;Si penetramos en una de estas noches en el interior de este bosque, encontraremos a cada paso una sorpresa: en cada árbol una familia, y de trecho en trecho un baile de labradoras que al compás de las guitarras repican con singular gracia sus finas castañuelas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;A principios del siglo XX, en 1910, Carlos Sarthou Carreres, en su libro “Impresiones de mi tierra”, habla del pinar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;“Es un bosque de pinos de medio kilómetro de anchura, por cuatro de longitud, que se extiende, a orilla mar, desde la parte Este del puerto hacia Benicasim.&lt;br /&gt;Algún día, durante los grandes temporales, las encrespadas olas marinas invadían la pinada salpicando con sus saladas espumas los troncos de los árboles. Hoy se retira el mar, separándose del bosque con una ancha arenisca playa.&lt;br /&gt;Lo más bello del pinar está en el extremo opuesto al poblado del Grao, en donde, por estar menos transitado, crecen más espesos los jóvenes pinos y espesos matorrales, dándole así un carácter de naturaleza salvaje.”&lt;br /&gt;“El pinar es el paseo veraniego de los marineros y veraneantes y el orgullo de los castellonenses, que como nota típica lo muestran satisfechos a los forasteros.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5538360428623569010" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 259px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/TNw1d2IwIHI/AAAAAAAABVA/s9hRYqPguas/s400/2.jpg" border="0" /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;                                                      El pinar en el año 1996&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Ha pasado el tiempo. Casi un siglo media entre estas palabras y la actualidad. Y el paso de los días, ha hecho que estas consideraciones con las que iniciaba el capítulo, quedaran desfasadas y fuera de lugar. Hoy, el pinar de Castellón no es como antes, ni en su fondo ni en su forma.&lt;br /&gt;Por una parte, hábitos más modernos han venido a sustituir a los de otrora y, además, el soporte físico del pinar no es lo que era.&lt;br /&gt;Hoy se muestra menguado y esquilmado por el atroz paso de décadas hambrientas de desarrollo que rompieron el natural y virginal encanto del pinar.&lt;br /&gt;Yo llegué a conocer el pinar de antes. El salvaje. El exuberante. El pinar boscoso y montaraz. El pinar, tal como la Naturaleza lo dispuso. El pinar, sin las artificiosas actuaciones humanas. El pinar, tal como fue hasta finales de los años cincuenta. Momento en que el pinar inicia su transformación, su pérdida de identidad. Fueron años en los que el pinar pasó de ser un lugar virgen, de abigarrada y caprichosa naturaleza, de fértil y atrevida fauna, y de misteriosos e intrincados caminos, a ser lo que es hoy, un parque limpio, claro, controlado, abundantemente visitado. Repleto de pinos cautivos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;El pinar. Ayer y hoy&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El pinar de Castellón hasta comienzos de los años sesenta, fue un frondoso bosque de pinos que brotaba desde las tierras del marjal “grauero” y se extendía espeso y consistente en alargada disposición , paralelamente a la costa hasta lo que hoy es el campo de aviación. &lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5538360784927849922" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 290px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/TNw1yleT_cI/AAAAAAAABVI/ikRhRPqWHYg/s400/escanear0003.jpg" border="0" /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;                                                    Vista aérea del pinar. Año 2001&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Se trataba de una formación vegetal donde los pinos vivían libremente asociados a las enormes matas. Era ésta una feliz asociación. Sin duda alguna. Hoy los pinos parecen tristes sin sus matas que siempre les han acompañado. Cada pino tenía a su pie, como si de un guardián se tratara, un gran matorral que a veces llegaba en altura casi hasta mitad del tronco del pino.&lt;br /&gt;Los pinos, de tupidas copas, filtraban la entrada del sol, sumiendo el suelo del pinar en una misteriosa y acogedora penumbra. Y las matas lo cubrían todo. Andar por el pinar suponía apartar las ramas de estos matorrales que a cada paso se interponían en el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se entraba en el pinar, a uno le envolvía una extraña sensación. No era tanto los susurros que no se sabía de donde venían ni quien los emitía; ni siquiera los estridentes alaridos de los millares de pájaros que poblaban las copas de los pinos, sino que lo más sorprendente era saber que unos metros más allá estaba el Grao. Casas, calles, civilización. Contraste atroz. En un minuto, de la selvática y primitiva sociedad que constituía el pinar, a la organizada y urbanizada población “grauera”.&lt;br /&gt;La gente gustaba de ir al pinar.&lt;br /&gt;Siempre había motivo para caminar entre las herbáceas montañas que pululaban bajo los pinos y abandonarse al rescoldo poderoso de la Naturaleza.&lt;br /&gt;Cuando se entraba en el pinar por su extremo sur, nada más cruzar la vía del tren de la pedrera, aparecía ante el visitante un simpático pino, un pino que estaba inclinado, agachado, retorcido y de caprichosas formas, al que nosotros llamábamos el picatxo.&lt;br /&gt;Una vez en el interior del pinar, a uno le envolvía la peregrina sensación de haber sido transportado a un lejano bosque, un bosque que quizá estaba situado en una elevada montaña. Nada hacía pensar que las olas del mar batían su espuma salada en las arenas contiguas al pinar.&lt;br /&gt;Si no se conocían bien los pinos y los senderos, era fácil perderse en el pinar. Y salir por fin, frente a la playa, o en pleno quadro.&lt;br /&gt;La gente del Grao conocía bien el pinar.&lt;br /&gt;Nosotros sabíamos donde estaba cada pino. Cada mata. Cada recoveco. Y éramos capaces de desenvolvernos, con total eficacia, por el intrincado y laberíntico sendero que, entre ramas, hojas, y pinaza, llevaba a la “punta del pinar”, que era su extremo norte, junto al campo de aviación.&lt;br /&gt;No era tarea sencilla atravesar el pinar. A su tortuosa longitud había que añadir la dificultad que suponía atravesar dos goletes (acequias): L’estany y la gola En Trilles, que desde Castellón, después de pasar por toda la marjaleria, cruzaban el pinar, para dejar sus repletas y confusas aguas en los limpios aledaños marinos del Mediterráneo.&lt;br /&gt;Estas acequias daban pie a una amena y variada fauna. Ranas, gambas, samarucs, anguilas, culebras que, las había de respetables dimensiones, y, que eran muy dadas a abandonar la acequia y aventurarse, ufanas, gráciles, variopintas e inofensivas, por entre las hierbas de las matas, y una infinidad de animalillos que pululaban al socaire de las dulces aguas que alimentaban y entretenían la vida del pinar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-1916745985858621496?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/1916745985858621496/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=1916745985858621496' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/1916745985858621496'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/1916745985858621496'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2010/11/el-pinar-i.html' title='El pinar (I)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/TNw1MFKGOlI/AAAAAAAABU4/ZEZruf7SR78/s72-c/1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-1536121234427650056</id><published>2010-10-09T09:26:00.002+01:00</published><updated>2010-10-09T09:39:36.789+01:00</updated><title type='text'>Epílogo</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/TLAqNJBZN4I/AAAAAAAABTE/tx6KonC2WQ4/s1600/escanear0001.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5525963148032030594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 272px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/TLAqNJBZN4I/AAAAAAAABTE/tx6KonC2WQ4/s400/escanear0001.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ya terminado el conflicto bélico, la normalidad, lenta y costosamente fue adueñándose de aquellos seres humanos, heridos ya para siempre en su memoria por los recuerdos indelebles que la Guerra les había producido. Ya nunca más olvidaríamos el apocalíptico desfile de imágenes bélicas que recorrió sin compasión y sin excepción cada uno de los rincones de la existencia de los que vivimos la Guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los momentos de lánguido sosiego en alta mar, los marineros narraban vivencias y avatares de la pasada guerra.&lt;br /&gt;Parecía que había acabado una vida y empezaba otra.Había quien corroboraba sus relatos desnudando su torso y mostrando una fea cicatriz:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...Això són senyals de metralla...en el frente de Somorriesa va ser...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pepet el de Catambo, que tras finalizar la Guerra se embarcó con nosotros en el Cebollino, nos contaba que él había estado preso en un campo de concentración en tierras de Cádiz y, allí aprendió un fandanguillo. Y nos lo cantó. Yo entonces tenía catorce años y, pese a haberlo oído una sola vez y haber pasado sesenta años, aún lo recuerdo perfectamente. Aquella copla caló tan hondo en mí, porque de una forma simple y concisa reflejaba en muy pocas palabras lo que realmente fue la Guerra que acabábamos de pasar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un hermano en los rojos&lt;br /&gt;otro en los nacionales.&lt;br /&gt;Nos tiramos tiro a tiro&lt;br /&gt;y las que sufren son las madres&lt;br /&gt;¡siendo los cariños tan iguales!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primo El Moreno, que felizmente tras el término del conflicto bélico volvió a casa sano y salvo, fue contándonos todo lo que él vivió en el frente de batalla. Y nos lo refería una y otra vez. Y nosotros le escuchábamos con admiración. Unas veces hacía más hincapié en unos detalles determinados, otras centraba la atención de su relato en otros aspectos. Aquellas vivencias fueron vividas con tanta intensidad, que hoy, con ochenta años cumplidos, aún es capaz de contarlo con pelos y señales. Y no renuncia a ello si la ocasión lo tercia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo que decir que mi primo El Moreno siempre fue, según palabras de su propio padre, “algo quijote”. Y esto lo decía porque sus trastadas de pequeño llevaban siempre el signo del desdén y menosprecio al peligro. Así, contaba mi tío Pepet que un verano, estando en Camarena, un pueblecito de la provincia de Teruel, a donde habían ido a pasar una temporada por aquello de “canviar d’agües, vieron pasar unos jinetes que advertían del cercano paso por el centro del pueblo de un ganado de toros bravos. Entonces, los lugareños, muy hechos y habituados a ello, con normalidad y disciplina se recluían en sus viviendas. Bajaban las persianas de la puerta de casa y, en silencio, oían pasar el ganado. Pues bien, un toro, quedó algo distraído y se acercó a la persiana donde estaban escondidos la familia de mi tío y los propietarios de la casa. Parecía olisquear algo. Silencio absoluto entre el personal. No fueran a incordiar al animal. Mi primo que en aquellos días tenía un pequeño bastón de juguete que hacía poco le habían comprado, cuando entre las rejillas de la persiana vio aquella gigantesca cabezota armada de enormes y afilados cuernos, tuvo la ocurrencia de apartar un tanto la persiana y blandiendo su bastón, dijo: “¡Eh toro!”. El toro se giró y lanzó un resoplido que heló la sangre a más de uno. Menos mal que mi tío fue rápido en coger a su hijo y cerrar la persiana. Y todo quedó en un monumental susto.&lt;br /&gt;El Moreno siempre fue una persona menuda y enjuta. De vivo mirar y gesto inteligente; de tez muy morena, de ahí su apodo. La gente, de pequeño, le decía. “pareix que hages caigut a la basseta del tiny i vas ple encara de degot”. Esto último, el degot, era la sustancia que daba ese oscuro color al tinte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya quedó dicho, al poco de iniciarse la Guerra, El Moreno fue llamado a filas. Tras dos o tres días de instrucción militar en Torrevieja, fue destinado al frente de Teruel.&lt;br /&gt;Ya en el frente, nos contaba El Moreno, en el curso de una batalla, agazapado en la trinchera, viendo y oyendo silbar las balas sobre su cabeza, se dio cuenta que se había quedado solo. Sus compañeros se estaban batiendo en retirada desafiando a las balas enemigas. Por un momento quiso imitarlos. Pero, según nos confesaba, le faltó valor. Su instinto de conservación hizo que se quedara allí, escondido. Como un rayo pasó por su mente su último pensamiento antes de darse preso. Se haría pasar por muerto.&lt;br /&gt;Y así hizo. Los tiros y las bombas poco a poco se fueron alejando. Desde el suelo, quieto como un muerto, veía pasar las botas de los soldados del ejército de Franco que avanzaban implacablemente dejando tras de sí, un rastro de soldados muertos y agonizantes entre los humeantes hoyos de la artillería.&lt;br /&gt;Sólo podía pensar en una cosa: en la muerte. Era cuestión de tiempo.&lt;br /&gt;Los enfurecidos gritos de los soldados que pasaban junto al presunto cuerpo inerte del Moreno penetraban en sus oídos como balas empozoñadas. Y esto hacía que sus músculos entumecidos por el miedo, se paralizaran de puro pavor. Realmente parecía que estaba muerto. Muerto de terror.&lt;br /&gt;Poco a poco los estruendos de las bombas fueron oyéndose más apagados. Los gritos venían de más lejos. Ya no veía las botas de los soldados enemigos pasar junto a él.&lt;br /&gt;Un asomo de esperanza y tranquilidad empezó a recorrer su cuerpo. Y lentamente levantó la cabeza para tomar conciencia de la situación en la que se hallaba.&lt;br /&gt;Parecía que todo había pasado. Ya se disponía a levantarse, cuando horrorizado advirtió la presencia de dos soldados rezagados que acababan de descubrir la treta del Moreno.&lt;br /&gt;Uno de ellos, pensó en voz alta: “no querías estar muerto...pues ahí va eso...” mientras decía esto levantaba su arma con la intención de aplastar la cabeza de mi primo con la culata del fusil.&lt;br /&gt;Pero, su compañero, sabe Dios quien era aquel muchacho, le salvó la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No lo mates! – le dijo, sujetando firmemente el fusil de aquel feroz soldado - ¿No ves que es sólo un niño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primo, cuando cuenta esto, difícilmente puede disimular unos lagrimones que rápidamente trata de apartar de su cara con la mano:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aquell soldat me va salvar la vida!... Allí vaig vore la presència de Déu que se va presentar en forma de soldat. – Atestigua con firme convicción en sus palabras El Moreno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le cogieron prisionero. Atado de manos, y custodiado por sus captores, fue llevado a empujones hacia un contingente de otros infortunados prisioneros de guerra que fueron introducidos a golpe de rebenque en los calabozos de una sórdida cárcel de aquella ciudad.&lt;br /&gt;En la oscuridad de aquel confinamiento pasó mi primo varios días.&lt;br /&gt;Fue allí donde El Moreno aprendió a jugar al ajedrez. El tablero era el suelo, y las fichas, las hacían los presos a base de migas de pan. Asimiló de tal manera mi primo aquel juego, que llegó a ser un verdadero conocedor de las estrategias del ajedrez. Cuando regresó a casa nos enseñó a jugar a todos. Y entre todos compramos un tablero con sus correspondientes fichas, esta vez de madera.&lt;br /&gt;De vez en cuando, venía una pareja de guardias civiles a la prisión, y, látigo en mano, y desenfundadas sus pistolas, se llevaban a alguien a declarar.&lt;br /&gt;Llegó el turno del interrogatorio del Moreno.&lt;br /&gt;Con una rabia y desprecio infinitas en sus miradas, y prontos a utilizar el temible rebenque que blandían, le llevaron ante el oficial que estaba encargado de instruir el caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De dónde es usted? – Gruñó aquel militar sin mirarle a la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Del Grao de Castellón. – Contestó sumisamente con un hilo de voz mi primo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel momento todo cambió en la habitación. El oficial levantó airadamente la mirada en busca del Moreno y, los otros guardias civiles que había allí, hicieron lo propio.&lt;br /&gt;El no sabía a qué venía aquello. Ni sabía si había motivo para alegrarse o para inquietarse.&lt;br /&gt;Entornando los ojos y relamiéndose los labios, ante su asombro, espetó aquel militar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hombre...! ¡Aquí tenemos lo que buscamos...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desasosiego y el desconcierto invadió a mi primo. ¿Qué buscaban? ¿qué podía ofrecer a aquella gente él, que sólo era un marinero y, que si de algo sabía un poco era de pescar?&lt;br /&gt;Continuó el oficial con voz firme y contundente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuéntenos todo lo que sepa acerca del “Mahón” y de los guardias civiles que estaban presos allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada podía aportar, porque nada sabía. Como cualquiera de los graueros, había visto como recluían en aquel barco a los guardias civiles al inicio de la Guerra. Pero nada más podía añadir. Ni nombres, ni ningún detalle de aquel suceso.&lt;br /&gt;Y eso fue lo que declaró.&lt;br /&gt;Se miraron entre sí. Tras unos momentos de duda, dieron orden de que se retirara.&lt;br /&gt;A partir de entonces fue destinado junto con los otros reclusos de guerra a trabajos forzados.&lt;br /&gt;Tenían que transportar pesadísimas cargas que mi primo no siempre podía levantar con holgura.&lt;br /&gt;Todos los días, venía algún suboficial para pedir voluntarios al frente.&lt;br /&gt;El Moreno, vistas las circunstancias, no lo pensó más. Se alistaría. Esta vez en el otro bando, claro. Pero no se conformó en alistarse al ejército así, sin más, quiso alistarse a la legión, ni más ni menos.&lt;br /&gt;Eso fue suficiente para que le libraran de la prisión.&lt;br /&gt;Le incluyeron en la “quinta bandera”. En un principio notó un cambió positivo. Buena comida, ropa limpia...pero a cambio, se había comprometido a ir a pegar tiros a primera línea del frente.&lt;br /&gt;Tras un período de instrucción en Exauen, fue destinado al frente del Ebro.&lt;br /&gt;Allí la batalla bullía en todo su apogeo. Quiso la fortuna que subiendo una colina, cayese el bueno del Moreno, con tan desacierto, que fue a romperse la clavícula. Esto le imposibilitaba para ir al frente.&lt;br /&gt;Fue a parar a un hospital de Sevilla. Y allí vivió el término de la Guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el ánimo repleto de vivencias, regresó al Grao. Infinita alegría cuando le vimos aparecer por nuestra casa, menudo y moreno y, aún vestido de legionario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que Dios perdone a unos y otros, y que de aquella Guerra sólo quede el recuerdo y el firme deseo de nuca más vivir algo semejante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-1536121234427650056?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/1536121234427650056/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=1536121234427650056' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/1536121234427650056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/1536121234427650056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2010/10/epilogo.html' title='Epílogo'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/TLAqNJBZN4I/AAAAAAAABTE/tx6KonC2WQ4/s72-c/escanear0001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-5991248249227887386</id><published>2010-07-01T12:03:00.002+01:00</published><updated>2010-07-01T12:10:39.667+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio u niño de 11 años (18ª entrega)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/TCx3hKDIa6I/AAAAAAAABRE/5Fo-CnMTc30/s1600/DSC02743.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488893457374669730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/TCx3hKDIa6I/AAAAAAAABRE/5Fo-CnMTc30/s400/DSC02743.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Se termina la Guerra&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Fueron pasando los días, todos bajo la impronta del enfrentamiento bélico que parecía perpetuarse.&lt;br /&gt;Un día, sin previo aviso, observamos que los militares que compartían vivienda con nosotros, estaban recogiendo todo y, casi sin despedirse, se fueron yendo, hasta que cuando fuimos a darnos cuenta, nos hallábamos solos en aquella casa. Volvimos a ser otra vez los auténticos dueños de la casa.&lt;br /&gt;Pudiera aquello significar que la Guerra estuviera viviendo sus últimos días. Así lo tomamos nosotros. Pero aún por las noches, el repiqueteo de las metralletas nos recordaba que la Guerra aún seguía ahí.&lt;br /&gt;Pero un día de primavera, un 1 de abril de 1939, mi tío Pepet entró en casa con desmedida alegría, enarbolando un ejemplar del “Mediterráneo” y lanzando gritos de júbilo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡La Guerra s’ha acabat! ¡La Guerra s’ha acabat! ¡Mireu ací al “Mediterràneo” ho posa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todos, sentados junto a mi tío Pepet, oímos las noticias que nos leía en voz alta. Con sepulcral silencio y respetuosa esperanza, todos callábamos y escuchábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Escolteu “lo” que diu el peiròdic!:&lt;br /&gt;“Detalle del último parte de Guerra”: - Leía mi tío Pepet impostando la voz y relamiéndose en sus propias palabras - “En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, las tropas nacionales han alcanzado sus últimos objetivos militares. La Guerra ha terminado.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cabía la menor duda. Por fin la paz.&lt;br /&gt;Pero aún quedaba un largo camino para conseguir el total apaciguamiento de aquellas personas que habían vivido una Guerra fratricida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;El Grao de Castellón vive los primeros días tras la Guerra&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La Guerra no había acabado para todos.&lt;br /&gt;A partir del día en que se terminó la Guerra, empezaron a regresar al Grao vecinos “graueros” que habían huido cuando la entrada de “los nacionales”.&lt;br /&gt;Algunos volvieron a pie, tal como se marcharon. Otros fueron traídos por algún camión que, repleto de soldados, seguía el mismo camino.&lt;br /&gt;No era ésta una vuelta triunfal, sino todo lo contrario. Ellos habían sido los perdedores y, cuando llegaban a un control de la guardia civil, estaban expuestos a cualquier cosa. Desde que fueran confinados a un campo de concentración, hasta que fueran fusilados. Así, tal como suena.&lt;br /&gt;Si existía en ellos algún indicio de apoyo a la causa republicana, todo el peso de la venganza de los vencedores caía sobre ellos.&lt;br /&gt;Las cárceles no daban abasto. Los juicios sumarísimos eran moneda corriente.&lt;br /&gt;Las penas capitales estaban a la orden del día.&lt;br /&gt;Cuando menos te lo esperabas, alguien te decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No ho saps...a “Fulanito” li ha eixit pena de mort...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas de estas espeluznantes sentencias se cumplieron. Otras fueron conmutadas por cadena perpetua...&lt;br /&gt;Hubo denuncias, en un principio anónimas, que llevaron a la muerte, o a la cárcel, o a recibir una desmesurada paliza, a decenas de “graueros”.&lt;br /&gt;Tras las primeras semanas de desenfrenada depuración, y en vista de la ingente cantidad de denuncias, se creyó oportuno identificar al denunciante. El remedio llegó tarde. Algunas denuncias resultaron ser falsas. Muchos pagaron por algo que no habían cometido.&lt;br /&gt;Los últimos coletazos de la Guerra aún se dejaban sentir en el Grao de Castellón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Terrible coincidencia en el camión&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Igual como ocurriera cuando las tropas de Franco tomaron Castellón, el final de la Guerra supuso un ir y venir de gentes. Unos, los soldados, poco a poco iban yéndose a sus lugares de origen. Un gran número de castellonenses se embarcaron en Denia y Alicante hacia el exilio. Otros, que habían huido con el ejército republicano por temor a posibles represalias, ahora regresaban. De estos últimos, como ha quedado dicho, no todos corrieron la misma suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las semanas inmediatas al término de la Guerra, los autobuses de línea regular aún no estaban normalizados. En cambio, era factible subirse en cualquier camión de soldados que hiciera la ruta que a uno le convenía.&lt;br /&gt;Así, un día, Caragol y yo, tuvimos que ir a Castellón. Tomamos uno de esos camiones repletos de soldados y civiles que, como nosotros, subían hasta que se agotara el espacio del camión.&lt;br /&gt;Una vez arriba, entre la abigarrada multitud de gente que se apretujaba en el camión, un individuo llamó poderosamente nuestra atención. No podíamos equivocarnos. Entre nosotros estaba aquel extraño personaje que un ya lejano día, al comienzo de la Guerra, nos inquietara, con su escopeta al hombro y su turbadora pregunta “que hi ha algun “faciste” per ací?”.&lt;br /&gt;Aunque ya habían pasado casi tres años de aquello, su cara no nos ofrecía dudas. ¡Era él! ¡Seguro!&lt;br /&gt;En estos términos y en voz baja, por supuesto, comentábamos esta circunstancia mi primo y yo.&lt;br /&gt;Todo hubiera quedado en una ingenua anécdota si no hubiera sido porque alguien más, a parte de nosotros, estaba al corriente de esta circunstancia.&lt;br /&gt;Un brusco frenazo del camión interrumpió nuestras conjeturas. Se trataba de un control. De uno de los muchos y frecuentes controles militares que se efectuaban en aquellos días.&lt;br /&gt;Subió al camión un militar y lanzó al aire una pregunta. Sonoramente. Parecía que buscaban a alguien. Nosotros no llegamos a oír lo que decían.&lt;br /&gt;De pronto, la gente se arremolinó en un extremo del camión. Una persona se había desmayado. Los que estaban a su alrededor le recogieron del suelo y le daban aire con unos cartones.&lt;br /&gt;Entonces nos dimos cuenta. ¡Era él! el que se había desmayado era aquel hombre que iba a la caza de fascistas.&lt;br /&gt;Dos guardias civiles subieron al camión y le bajaron. Porque era a él a quien buscaban.&lt;br /&gt;Enseguida reprendimos la marcha.&lt;br /&gt;Muy posiblemente las horas de aquel individuo estuvieran contadas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-5991248249227887386?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/5991248249227887386/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=5991248249227887386' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/5991248249227887386'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/5991248249227887386'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2010/07/la-guerra-que-vio-u-nino-de-11-anos-18.html' title='La guerra que vio u niño de 11 años (18ª entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/TCx3hKDIa6I/AAAAAAAABRE/5Fo-CnMTc30/s72-c/DSC02743.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-585731406871355886</id><published>2010-03-14T19:47:00.001+01:00</published><updated>2010-03-14T19:50:33.399+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (17a entrega)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#cc0000;"&gt;Un misterioso perol es desenterrado por la lluvia&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ya casi hacía un mes que compartíamos vivienda con los soldados. La guerra, tras la toma de Castellón por las tropas de Franco, continuaba. Aquello no había sido más que un punto y seguido en la contienda. La vida seguía igual. El peso de los modos bélicos todavía marcaba el devenir de las gentes del Grao. No había aún indicios de que nada fuera a cambiar. La guerra proseguía su curso. El frente parecía que se había estancado en Nules. Nosotros, no obstante esas terribles circunstancias, teníamos la obligación de seguir viviendo. Aunque fuera con la secreta esperanza de que llegaría el momento en que todo aquel mal sueño de la guerra sólo habitaría en nuestro recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde que estaba lloviendo a cántaros, mi primo Caragol y yo, mirábamos cómo unos soldados convertidos en herreros, se afanaban desafiando a la insistente lluvia, en enderezar unas piezas de hierro. Estaban en la barraca que había en el corral de nuestra propiedad que lindaba pared con pared con nuestra vivienda. Era éste un local que nos resultaba muy útil, tanto para acumular trastos, como para hospedaje de animales de arrastre (fundamentalmente el “aca” que llevaba el carro con el que mi tía Carmen y mi madre iban a vender pescado a Almazora y Burriana). La barraca que utilizaban los soldados como débil refugio ante las acometidas feroces del aguacero, fue morada de un aca que poco antes del inicio de la guerra se murió. Los soldados pues, cuando llegaron la encontraron vacía. Y allí, bajo el breve cobijo de la barraca, y el terroso suelo del patio, habían instalado una singular herrería de efectos bélicos.&lt;br /&gt;Entre los metálicos y estridentes alaridos del hierro al ser golpeado, y el acompasado y rítmico sonido del agua al caer en forma de lluvia, mi primo y yo, observábamos ensimismados los efectos que producía en el suelo del corral aquella tromba de agua que no cesaba.&lt;br /&gt;Las gotas de lluvia (que por momentos arreciaba con fuerza) arañaban la tierra del corral y descarnaban su superficie. Un brazo de agua marrón, fluía tempestuoso a través del corral empujado por la ligera pendiente en dirección a la calle. El suelo era ahora un barrizal donde las gotas chapoteaban alegremente.&lt;br /&gt;En un rincón del corral, junto a la barraca, mi primo y yo advertimos algo raro. Un objeto de textura arcillosa y forma redondeada parecía asomar a flor de tierra. Daba la impresión de ser una cacerola. La lluvia, pertinaz y corrosiva, iba desentrañando a ojos vista el misterioso objeto. ¡Sí, se trataba de un perol! ¡un perol que alguien había enterrado en el patio! No supimos encontrar una respuesta lógica. ¿Quién de nosotros (porque aquel patio era nuestro) se había tomado la molestia de semejante trabajo? Sumidos en estas razones estábamos cuando alguien de los soldados que allí había se percató de ello. Inmediatamente dio aviso al resto. Todos dejaron lo que estaban haciendo y se aplicaron en hurgar bajo la lluvia, con más curiosidad que otra cosa, las fangosas tierras en pos de desenterrar aquel perol que emergía bajo la lluvia. De pronto, la alarma cundió entre los soldados. Algo habían descubierto que les había excitado sobremanera. Nosotros nos asustamos. ¿Y si era una bomba que estaba oculta tras la inofensiva apariencia de una cacerola de barro? Esta y otras asechanzas poblaron de temores nuestras mentes. Abandonamos el corral a toda prisa en busca de nuestros padres.&lt;br /&gt;Cuando llegamos a casa, referimos a mi padre lo que acabábamos de ver. No nos dejó acabar de contarlo. Como movido por un resorte, se levantó de la silla a la vez que maldecía entre dientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡Els perols!! – Exclamó mi padre en un ahogado grito de desesperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron sólo unos instantes los que permaneció mi padre de pie, inmóvil y, pensando con evidente urgencia, ante nuestra atónita mirada. De pronto, como una exhalación, mi padre corrió en busca de su hermano, mi tío Pepet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pepet, Pepet!, - oímos que gritaba en tanto desaparecía pasillo a dentro – ¡els perols, que han trobat els perols!&lt;br /&gt;Nos quedamos mudos. Sumidos en una atroz duda. Mi padre y mi tío (y esto no sé por qué, nos tranquilizó) estaban al corriente de aquellos misteriosos peroles (porque ahora parecía ser que no sólo se trataba de uno sino de varios peroles), pero seguíamos sin tener idea de qué escondían los dichosos peroles.&lt;br /&gt;Bajo la lluvia, mi padre y mi tío salieron veloces a la calle. Se dirigieron presurosos a la casa de enfrente, a la casa del tio Avelino, ahora ocupada por un comandante. Un comandante con el que mi padre había mantenido alguna que otra conversación y que por ello confiaba en que escuchase sus perentorias razones que venía a plantearle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la entrada en Castellón de las tropas de Franco parecía inminente, mi tío Pepet y mi padre, angustiados y temerosos por la suerte que pudieran correr sus ahorros, miraron la manera de poner su dinero a salvo de las inciertas contingencias que sobre el Grao se precipitaban. Después de hablarlo con sus esposas, dieron con una fórmula que les pareció infalible. Cogerían todas las monedas de plata y las introducirían en cacerolas. Luego las enterrarían en el patio. Así, ocultas en el subsuelo del corral, libres de cualquier expolio, aquellas monedas de plata, que por ser de tan noble metal, mantendrían su valor intacto, serían fácilmente canjeables por dinero de curso legal del nuevo régimen.&lt;br /&gt;Todo esto explicó mi padre al comandante. Añadiendo, con grandes dosis de diplomacia, que en realidad, ese dinero habían querido preservarlo de rapiñas incontroladas con el fin de donarlo “al régimen del Generalísimo Franco”.&lt;br /&gt;Yo no sé exactamente cómo hicieron mi padre y mi tío para influir de forma tan fulminante en el ánimo de aquel comandante. Lo cierto es que a los pocos minutos, el comandante y un reducido séquito de oficiales atravesaban la calle con ellos y entraban directamente en el corral. Nosotros dos, les seguimos. En el interior del corral, los soldados -que ya habían desenterrado hasta tres cacerolas de barro repletas de monedas de plata -, a las voces de un teniente dejaron todo y formaron allí bajo la lluvia en posición de firmes. El comandante mandó que se procediese a decomisar en nombre del Generalísimo Franco aquel hallazgo. Aquella pequeña fortuna en monedas de plata que nuestra familia había acumulado con su trabajo.&lt;br /&gt;Ya nunca más volvimos a ver las monedas de plata. Ni nunca supimos el uso que se le dio. Lo que sí debo apuntar es que al poco tiempo recibimos una cierta cantidad (muy por debajo del precio real de las monedas que habían guardado en los peroles) pero de curso legal. &lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-585731406871355886?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/585731406871355886/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=585731406871355886' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/585731406871355886'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/585731406871355886'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2010/03/la-guerra-que-vio-un-nino-de-11-anos.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (17a entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-3166960100644211467</id><published>2010-01-09T19:03:00.005+01:00</published><updated>2010-01-09T19:20:30.448+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (16a entrega)</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/S0jHbFEbvoI/AAAAAAAABNA/hARI1BNTSCY/s1600-h/escanear0001.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5424805019198930562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 318px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/S0jHbFEbvoI/AAAAAAAABNA/hARI1BNTSCY/s400/escanear0001.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Dibujo de Antonio Trilles&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Vida en retaguardia&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Pasadas las primeras semanas de la llegada de las tropas franquistas a Castellón, la vida, evidentemente con otros signos, tendió a normalizarse.&lt;br /&gt;Los que nos quedamos en el Grao, que no fuimos demasiados, poco a poco íbamos olvidando el agobiante bombardeo que las tropas de Franco efectuaron sobre Castellón (El ejército republicano, después de la toma de Castellón por las tropas franquistas, apenas llevó a cabo tres o cuatro incursiones aéreas con el fin de bombardear la ciudad).&lt;br /&gt;A cambio, fuimos acostumbrándonos a la vida en retaguardia.&lt;br /&gt;Y es que, el frente se estabilizó entre Burriana y Nules.&lt;br /&gt;Desde el Grao se oían los lamentos de las armas que desgarraban el aire lleno de azahar de la plana castellonense.&lt;br /&gt;Todos los almacenes del Grao estaban ocupados por compañías de soldados. Soldados que se relevaban con regularidad para surtir de efectivos en buenas condiciones, el cercano frente de batalla.&lt;br /&gt;Cuando llegaban del frente los batallones, los niños asistíamos a su paso con cierta curiosidad infantil. Nos llamaban la atención aquellos hombres rotos por el cansancio y el miedo; abundantemente pertrechados todavía, con sus pertinentes armas de combate: correaje, cartuchera repleta de balas, fusil al hombro y, lo que más poderosamente nos conmovía, las bombas de mano que rodeaban la cintura de aquellos hombres que, con caminar exhausto venían al Grao a reposar y recuperar fuerzas.&lt;br /&gt;Al lado de nuestra casa (a estas horas aún compartida con los militares), instalaron un peculiar hospital. Un hospital para la caballería.&lt;br /&gt;Allí traían caballos, y sobre todo, mulos. Maltrechos y heridos.&lt;br /&gt;Los veterinarios los acogían con mimo, casi como si de personas se tratara.&lt;br /&gt;Con diligencia y profesionalidad atendían a aquellos animales heridos por la metralla enemiga.&lt;br /&gt;Recuerdo que, para fortalecerlos en su convalecencia, se les administraban a los aún débiles équidos, suculentas rebanadas de pan mojadas en abundante vino tinto que parecían tener resultados ciertamente contundentes en aquellas bestezuelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-3166960100644211467?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/3166960100644211467/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=3166960100644211467' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/3166960100644211467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/3166960100644211467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2010/01/la-guerra-que-vio-un-nino-de-11-anos.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (16a entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/S0jHbFEbvoI/AAAAAAAABNA/hARI1BNTSCY/s72-c/escanear0001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-5979367056276556070</id><published>2009-11-15T20:02:00.003+01:00</published><updated>2009-11-15T20:13:09.508+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años. "El Motril"</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SwBSPfyfrHI/AAAAAAAABJI/hgMMcRJN9j8/s1600-h/escanear0003.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5404409979029400690" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 296px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SwBSPfyfrHI/AAAAAAAABJI/hgMMcRJN9j8/s400/escanear0003.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;                                          Trabajos en el muelle de costa. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Los primeros días tras la toma de Castellón fueron vertiginosos. Los acontecimientos se precipitaban con furiosa rapidez. Nada era igual. Todo era nuevo. Los soldados, las maneras, los enemigos...ahora todo era al revés. Lo que antes se perseguía hasta la muerte, ahora se tenía por bueno; y aquellos que antes se presentaban como ejecutores y forjadores de un nuevo orden, ahora pasaban por criminales.&lt;br /&gt;Esto supuso que, todo aquel que de una forma más o menos explícita contribuyó con el derrotado régimen, fuera perseguido hasta la muerte. Por eso, muchos, casi todos, huyeron hacia el Sur con el ejército republicano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El paso del frente dejó en el Grao su inevitable signo. Decenas de cadáveres, algunos ya con evidentes signos de descomposición, aparecían por donde uno menos se lo esperaba.&lt;br /&gt;Por eso se dio la orden de que había que ir a enterrar cadáveres.&lt;br /&gt;Mi tío Pepet y mi padre, por supuesto, también fueron conminados a realizar dicha labor. Una tarea que ciertamente les repugnaba.&lt;br /&gt;Fue el comandante que vivía con nosotros, quien atendiendo a las súplicas de mi padre y mi tío, logró liberarlos de dicho cometido.&lt;br /&gt;Había en el centro del puerto un pailebote semihundido. Se trataba del “Motril”. El ejército republicano, en su huida, había efectuado algunos bombardeos. Una bomba alcanzó al “Motril”, y ahora permanecía atrapado en medio del puerto. Era necesario serrar las gruesas cadenas del pailebote para facilitar su rescate. A ello fueron destinados mi tío y mi padre.&lt;br /&gt;A primera hora de la mañana debían acudir al puerto. Allí se pondrían bajo las órdenes de un “camisa vieja” (falangista que ya lo era antes de la Guerra).&lt;br /&gt;Cuando llegaron al sitio convenido, vieron un grupito de tres o cuatro vecinos del Grao. También ellos habían sido requeridos para serrar las cadenas del “Motril”. Un pequeño bote de remos les llevaría hasta el buque siniestrado.&lt;br /&gt;Ya se disponían a embarcar, cuando mi padre advirtió que en aquel grupo ¡había un “miliciano”!, mejor dicho, un “exmiliciano”. ¡Pero qué hacía aquel hombre allí! ¿Por qué no había huido con los otros?&lt;br /&gt;Estuvieron serrando las cadenas hasta la hora de comer. Al toque de trompeta pararon el trabajo.&lt;br /&gt;Bogaron lentamente hacia la riba.&lt;br /&gt;Allí, en el rellano de la riba, había dos guardias civiles. Parecía que les estaban esperando. Verdes guardias civiles, con su negro tricornio, cartuchera bien alimentada de municiones, fusil “mauser” en bandolera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eixos guàrdies civils vénen a per mi – dijo en un hilo de voz aquel “exmiliciano” que insensatamente no quiso huir como lo habían hecho sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegaron a escasos metros del muelle, uno de los guardias civiles preguntó por aquel “exmiliciano”. Que si estaba en aquel bote, que inmediatamente se diera preso.&lt;br /&gt;Aquellas palabras sonaron como tiros de fusil.&lt;br /&gt;Sí, efectivamente allí estaba el que ellos buscaban. Le prendieron. Nosotros nos fuimos a casa a comer.&lt;br /&gt;Después de la comida, aquel “exmiliciano” ya no volvió. Alguien nos dijo que lo habían fusilado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-5979367056276556070?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/5979367056276556070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=5979367056276556070' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/5979367056276556070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/5979367056276556070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2009/11/la-guerra-que-vio-un-nino-de-11-anos-el.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años. &quot;El Motril&quot;'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SwBSPfyfrHI/AAAAAAAABJI/hgMMcRJN9j8/s72-c/escanear0003.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-2547096404278382419</id><published>2009-10-04T19:17:00.002+01:00</published><updated>2009-10-04T19:26:24.905+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años. "Un moro reza en els llavaors"</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SsjosqCS4wI/AAAAAAAABGk/si0UrL5Pig8/s1600-h/images.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5388812808044602114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 135px; CURSOR: hand; HEIGHT: 125px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SsjosqCS4wI/AAAAAAAABGk/si0UrL5Pig8/s400/images.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Un moro reza en “els llavaors”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Veníamos mi madre y yo de una alquería cerca del “pontet”. Habíamos ido a “baratar” pescado por verdura; y ya de regreso a casa, al pasar frente als llavaors, advertimos la presencia de dos moros. Uno permanecía de pie. Su chilaba, pletórica y arrogante, al viento. El fusil, firme sobre el hombro. Seria y grave su morena tez. El otro estaba arrodillado. La cabeza inclinada hasta casi alcanzar el suelo. Parecía efectuar unas rituales abluciones. Levantaba un tanto la cabeza y volvía a encogerla junto al suelo con parsimonioso ritmo. Sin duda alguna estaba rezando.&lt;br /&gt;Nos paramos a escasos metros de ellos. Permanecimos unos instantes observando aquella extraña escena y, cuando ya empezaba a sentirme incómodo por la inquietante presencia de aquellos dos soldados magrebíes, mi madre, ante mi estupor, me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaig a preguntar-li a vore que estan fent...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me pareció aquello lo más prudente, pero mi madre estaba resuelta a entablar conversación con ellos. Yo, un tanto aturdido, le seguí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Paisa, paisa...- dijo dirigiéndose al que permanecía de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El moro que estaba arrodillado, cuando nos vio, se nos quedó mirando. Los ojos rojos, su cara inundada en lágrimas. Y sin esperar a que le preguntáramos, nos dijo con voz entrecortada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi primo, morir aquí... – decía esto señalando el suelo sobre el que estaba orando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprendimos que allí, en aquel lugar donde, efectivamente, aún estaba la tierra fresca, aquellos dos moros acababan de dar sepultura a un ser humano.&lt;br /&gt;El magrebí prosiguió su lamento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi primo morir aquí – repitió – y ahora... nacer allí – dijo señalando un lugar indeterminado en el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de unos segundos de ensimismamiento mirando al infinito azul del cielo, el consternado moro volvió a sus abluciones, dando así por terminada la conversación.&lt;br /&gt;Nosotros, un tanto contagiados por la aflicción de aquel hombre, seguimos nuestro camino.&lt;br /&gt;Todavía hoy, los huesos de aquel infortunado soldado magrebí permanecen enterrados frente a los que un día fue els llavaors.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-2547096404278382419?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/2547096404278382419/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=2547096404278382419' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/2547096404278382419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/2547096404278382419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2009/10/la-guerra-que-vio-un-nino-de-11-anos-un.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años. &quot;Un moro reza en els llavaors&quot;'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SsjosqCS4wI/AAAAAAAABGk/si0UrL5Pig8/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-7060633629317536007</id><published>2009-08-28T18:53:00.002+01:00</published><updated>2009-08-28T19:03:33.081+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (13ª entrega)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Spgb1I3i1fI/AAAAAAAABEs/wQ-MH_TBz64/s1600-h/Img0137.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5375076754994157042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 271px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Spgb1I3i1fI/AAAAAAAABEs/wQ-MH_TBz64/s400/Img0137.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Nuestra casa la encontramos “ocupada”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Cuando llegamos a nuestra casa, observamos que estaba ocupada por un grupo de oficiales, con sus asistentes y sus cocineros. En total pudiera haber allí, en nuestra casa, unos treinta militares.&lt;br /&gt;Nos presentamos. Por fortuna aceptaron nuestra condición de dueños. Pero claro, estábamos en guerra...y lo fundamental en estos casos es la cosa militar, y aquella vivienda estaba ofreciendo un gran servicio militar. Pero, como he dicho antes, fueron benévolos con nosotros y, consintieron alojarnos en nuestra propia casa.&lt;br /&gt;La habitación de mi tío Pepet y mi tía Carmen, que era la mejor orientada, acogía ahora las dependencias de un comandante. En el cuarto de mis padres se acomodó un oficial. Las otras habitaciones estaban asimismo destinadas al resto de los militares.&lt;br /&gt;No nos impidieron instalarnos allí. Podíamos tranquilamente cohabitar con ellos.&lt;br /&gt;Lo malo era que no quedaban habitaciones libres. Bueno, dormiríamos en el suelo. No pusimos pegas a ello.&lt;br /&gt;En el corral nos hicieron un hueco para que pudiéramos cocinar. Para ello utilizábamos nuestros propios cacharros de cocina. Los mismos que nos llevamos a la alquería.&lt;br /&gt;Y así, de esta peculiar manera, pasamos los meses inmediatos a la entrada de los “nacionales” en Castellón.&lt;br /&gt;Mi padre, que siempre tuvo una especial facilidad para entablar comunicación con la gente, hizo que congeniáramos con algunos de los militares allí establecidos.&lt;br /&gt;Especial trato y amistad tuvimos con el cocinero. Se trataba de un jovenzuelo ameno y vivaracho. Nos contaba aquel soldado gallego que, en su Galicia natal, se dedicaba a las labores del campo, y que aquí se había convertido en un cocinero. “Cuando llegue a mi tierra no me acordaré de plantar un nabo...” “...el día que me digan que se ha acabado la guerra no me lo creeré...” nos decía con un fuerte acento gallego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-7060633629317536007?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/7060633629317536007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=7060633629317536007' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/7060633629317536007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/7060633629317536007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2009/08/la-guerra-que-vio-un-nino-de-11-anos-13.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (13ª entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Spgb1I3i1fI/AAAAAAAABEs/wQ-MH_TBz64/s72-c/Img0137.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-4092679988841345679</id><published>2009-07-15T12:09:00.002+01:00</published><updated>2009-07-15T12:15:51.478+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (12ª entrega)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Sl26NWtm3aI/AAAAAAAABDI/WWXVVRS4OiA/s1600-h/Img0129.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5358643870238694818" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 201px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Sl26NWtm3aI/AAAAAAAABDI/WWXVVRS4OiA/s400/Img0129.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;De vuelta al Grao&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Todavía quisimos permanecer un día más en la alquería, aún teníamos cierto reparo en volver al Grao. Creímos prudente esperar a que se estabilizase la nueva situación.&lt;br /&gt;Pero aquello estaba claro. Debíamos ir al Grao. Ya todo había pasado. Y eso hicimos.&lt;br /&gt;Según íbamos acercándonos al centro urbano nos percatábamos de que estábamos viviendo un profundo cambio.&lt;br /&gt;Los caminos no sólo aparecían llenos de soldados con distinto uniforme al que estábamos ya acostumbrados, sino que pululaban unos extrañísimos personajes - que después supe que eran moros -, vestidos de chilaba, que para nosotros eran algo tan novedoso como exótico.&lt;br /&gt;Pasábamos junto a ellos, nos miraban, y no decían nada. Ellos iban a lo suyo.&lt;br /&gt;Y nosotros a lo nuestro, de regreso a nuestra casa. A nuestro Grao.&lt;br /&gt;Cuando llegamos, me dio un vuelco el corazón. Pero...¿Qué había pasado allí? Parecía como si un huracán hubiera asolado las calles del Grao.&lt;br /&gt;Las casas, una por una, fueron saqueadas.&lt;br /&gt;Las cerraduras, forzadas; las puertas, abiertas; su interior, vacío. Todo cuanto en ellas había, se amontonaba ahora junto a la puerta: mesas, sillas, camas, sábanas, ropas, papeles, documentos, fotografías... todo descansaba allí en perfecto desorden. Tan fuera de su sitio. En plena calle. A merced de quien pudiera pasar.&lt;br /&gt;Delante de la escuela que había en la calle Sebastián Elcano, que ya a estas horas quedó convertida en un hospital, vi multitud de libros, libretas, paquetes de tiza...&lt;br /&gt;No pude resistir la tentación de acercarme a ver. Encontré un libro de problemas que llamó mi atención. Y lo cogí. Y aún lo conservo como una reliquia.&lt;br /&gt;Frente a una ferretería, había desparramadas por el suelo gran cantidad de herramientas. Yo me hice con un hacha y dos barrenas.&lt;br /&gt;Recuerdo que en aquella época era costumbre colgar sobre el lecho marital una gran fotografía de los novios. El retrato, en blanco y negro, estaba enmarcado con un marco serio y sobrio, sin ningún alarde. El, de traje; exquisitamente ataviado, quizás como jamás volvió a vestirse; ella, tocada de blanco; su largo y fino velo cayendo a un lado. Blanquísimo el vestido. Sonrisas de estudio de fotógrafo. Irreales. Sempiterna juventud que presidía el devenir de aquel matrimonio todos los días de su vida.&lt;br /&gt;También estos retratos aparecían tirados por cualquier lado.&lt;br /&gt;Hubo gente que, reconociendo en la fotografía a algún familiar suyo o alguien conocido, quiso guardarla. Si algún día volviera al Grao, se la daría.&lt;br /&gt;Nosotros recogimos una. Era de una mujer, vecina nuestra, que era viuda. Cuando regresó al Grao, terminada la Guerra, se la devolvimos a su dueña. Entre grandes lagrimones besaba una y otra vez aquella fotografía, en la que aparecía ella y, su difunto marido. Tal vez aquello fuera lo único que pudo recuperar de su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, según nos dijeron los soldados, supimos que aquellos desaguisados eran obra de los moros, que buscaban oro y joyas.&lt;br /&gt;Entre los despojos de las viviendas “graueras” había un tremendo trasiego de máquinas de guerra: camiones, caballerías, soldados llenos de armas, moros con su chilaba y su fusil... Y es que el frente, en un principio, quedó situado cerca de Castellón, en las inmediaciones de la vecina ciudad de Burriana. Por lo tanto, el Grao vino a constituirse en algo así como una base de retaguardia.&lt;br /&gt;El pinar, nuestro pinar, quedó tomado por soldados, que lo utilizaban como campamento. También los magrebíes se instalaron allí, pero aparte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-4092679988841345679?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/4092679988841345679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=4092679988841345679' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/4092679988841345679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/4092679988841345679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2009/07/la-guerra-que-vio-un-nino-de-11-anos-12.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (12ª entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Sl26NWtm3aI/AAAAAAAABDI/WWXVVRS4OiA/s72-c/Img0129.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-3443808980558974781</id><published>2009-05-05T18:37:00.002+01:00</published><updated>2009-05-05T18:47:49.659+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (11ª entrega)</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SgB7igE1qLI/AAAAAAAAA_4/7phG4jpdJRA/s1600-h/Img0110.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5332397791462664370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 302px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SgB7igE1qLI/AAAAAAAAA_4/7phG4jpdJRA/s400/Img0110.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;Dibujo de Antonio Trilles&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Las tropas de Franco toman Castellón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Era la noche del trece al catorce de junio de 1938.&lt;br /&gt;Algo parecía que se movía en el ambiente. Idas y venidas apresuradas por el estrecho pasillo del refugio. Noticias contradictorias. Nadie se atrevía a dormir. Algo estaba ocurriendo. De pronto, se oyó una lapidaria voz que inundó todo el refugio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ja estan ací! Ja estan ací els “nacionals”!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sería difícil, o imposible, saber si aquello fue dicho con alegría o con tristeza. Fueron palabras inocuas, asépticas, muertas, sin vida. Y así fueron recibidas por todo el personal que llenábamos el refugio.&lt;br /&gt;Minutos después aparecieron por la boca del refugio unos soldados. Eran soldados de Franco.&lt;br /&gt;Nos tranquilizaron. Dijeron que nada temiéramos. Que recogiéramos nuestras pertenencias y que regresáramos a nuestras casas.&lt;br /&gt;A ello nos disponíamos, cuando un soldado rezagado de aquella avanzadilla, al llegar a nuestra altura, se acercó a nosotros y, ante el asombro y estupor de todos, sacó una bomba de mano de su cartuchera y, blandiéndola, se disponía a tirarla allí, justo a la entrada del refugio. Aquello habría supuesto una masacre tan estúpida como segura.&lt;br /&gt;Fue otra vez La Pitarga quien tomó la voz cantante; quien hizo desistir de tan absurdo empeño a aquel anónimo soldado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No, por favor, no tire esa bomba! ¡Ahí abajo sólo hay “viejesitos” y criaturas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El soldado aquel vaciló. Miró a un sitio, miró a otro, y en un rápido gesto volvió a enfundarse el mortífero artefacto en su cartuchera al tiempo que con la mirada buscaba a sus compañeros que andaban un tanto más adelantados que él, ya casi al final de la calle Gobernador ,y sin más, reprendió la marcha con paso acelerado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;A la alquería...al reencuentro de los nuestros&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Repuestos del terrible susto, emprendimos camino hacia la alquería; Al encuentro de mi padre, mi tío Pepet y El Roig que se habían quedado allí. ¿Qué habría sido de ellos?&lt;br /&gt;Todas las familias del Grao que había en el refugio nos dispusimos a regresar al Grao, así nos lo habían ordenado aquellos contundentes soldados.&lt;br /&gt;Formamos un grupo de unas veinticinco o treinta personas.&lt;br /&gt;El Camí Fondo nos conduciría al Grao.&lt;br /&gt;Nosotros, antes de ir al Grao, pasaríamos por la alquería. Allí pensábamos encontrarnos con el resto de nuestra familia.&lt;br /&gt;Estando a mitad de camino, vimos volar un solitario avión a baja altura. Nos quedamos todos mirándolo. Se trataba de un avión que hasta hacía unas pocas horas era “de los nuestros” ¿Qué hacía aquel artilugio volante por allí? ¡Pero no les habían vencido! ¿Por qué no se había ido con todos los demás?&lt;br /&gt;Alguien dijo que aquel avión era ahora nuestro enemigo. ¡Y estaba en lo cierto!. Y que por lo tanto, desconfiáramos de él.&lt;br /&gt;Efectivamente, dicho esto, efectuó unas extrañas y sospechosas maniobras que no dieron ya motivo para la duda. ¡Aquel avión iba a por nosotros, sus enemigos! Quiso la ventura que delante de nosotros, a escasamente cincuenta metros de donde nos hallábamos, alguien avistara un refugio “particular”, era una defensa que en una alquería, se había construido su propietario con el fin de guardar a su familia, que a aquellas horas, Dios sabe donde estaría. Lo vimos libre y, en escasos segundos, todos fuimos a meternos allí dentro. ¡Otra vez a un refugio! ¿Pero cuando tenía que acabarse aquello?&lt;br /&gt;La prudencia hizo que esperásemos hasta un cuarto de hora allí dentro. Nadie oyó nada. A fe que aquel era un buen refugio.&lt;br /&gt;Ya no podía estar el avión tras quince minutos de espera, deambulando por aquellos aires. Seguro que ya habría emprendido otro rumbo. Era ya momento de salir. Y cautelosamente, fuimos emergiendo a la luz de la huerta castellonense, libres del agobio de aquel despistado aviador, cada uno de los precipitadamente refugiados en aquel breve, pero eficaz refugio casero.&lt;br /&gt;Instintivamente lanzamos nuestras miradas arriba, a la búsqueda del avión, y nuestro ánimo se fortaleció al ver el cielo limpio de intrusos mortales.&lt;br /&gt;Pero, algo raro había en el ambiente. Un olor letal que nos era terriblemente familiar invadía la limpia atmósfera del marjal.&lt;br /&gt;Un estremecimiento brusco se apoderó de cuantos allí estábamos cuando advertimos, a escasos cien metros, una mortífera y espesa columna de humo.&lt;br /&gt;Aquel avión, en efecto, ya no estaba, pero no se había ido de vacío ¡nos había bombardeado! ¡Sólo el providencial refugio nos libró, una vez más, de una muerte segura!&lt;br /&gt;Sí, aquel misil, porque fue un único misil el que lanzó, fue tan mortalmente preciso, que vino a caer justo donde estábamos nosotros.&lt;br /&gt;Cuando salimos, vimos unos naranjos arrancados de cuajo; y un cráter de unos diez metros de diámetro formado por tierra roja, fértil, sana, viva, que bordeaba un agujero que se sumía oscuro e incierto unos metros más abajo. De su fondo aún brotaba humo. Y aún podían sentirse nítidamente las punzantes emanaciones de la nefasta pólvora.&lt;br /&gt;Cogimos nuestros enseres, y emprendimos camino hasta la alquería.&lt;br /&gt;Por fin llegamos. Mi padre, mi tío y mi primo, estaban allí, esperándonos, y corrían a abrazarnos. Sería del todo imposible expresar con palabras la alegría que sentimos al vernos todos juntos otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-3443808980558974781?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/3443808980558974781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=3443808980558974781' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/3443808980558974781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/3443808980558974781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2009/05/la-guerra-que-vio-un-nino-de-11-anos-11.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (11ª entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SgB7igE1qLI/AAAAAAAAA_4/7phG4jpdJRA/s72-c/Img0110.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-6480393188341317476</id><published>2009-03-25T19:40:00.003+01:00</published><updated>2009-03-25T19:50:28.104+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (10ª entrega)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Scp8jrDQqJI/AAAAAAAAA7Q/Y8G3D3Vx588/s1600-h/DSC02739.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5317199262357956754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Scp8jrDQqJI/AAAAAAAAA7Q/Y8G3D3Vx588/s400/DSC02739.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Un almacén en la escollera de levante en le puerto del Grao de Castellón totalmente destrozado por los bombardeos. La foto es del año 1938.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Consejo de familia”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sin duda alguna, el momento más traumático, al menos para mí, de toda la guerra, fue la toma de Castellón por las tropas de Franco.&lt;br /&gt;A punto de cumplir los trece años, con casi dos años de guerra a cuestas, empezaba a sentir la responsabilidad, o el miedo, de haber pertenecido a uno de los dos bandos. Justamente al de los perdedores. Eramos “rojos”. Los mortales enemigos de los fascistas; y éstos, los fascistas, estaban aproximándose triunfantes, sin apenas oposición, desde Vinaròs, a lo largo de toda la costa hacia el Sur, aplastando con gran facilidad la resistencia republicana. Era cuestión, ahora sí, de días, o de horas, su presencia en Castellón. ¡Habíamos perdido la guerra!&lt;br /&gt;¿Qué sería de nosotros? ¿Nos matarían? ¿Nos harían prisioneros de guerra? Nos hallábamos a merced de la voluntad de los vencedores.&lt;br /&gt;Y en verdad que aquello no había quien lo parara. El ejército republicano iba a la deriva. Grupos de soldados republicanos, maltrechos, con la derrota marcada en su rostro, discurrían en franca retirada hacia el sur. Sin orden alguno, como huyendo. ¿Teníamos también nosotros que huir de nuestros enemigos?. Esta era la terrible pregunta que se formulaban los civiles que asistían a aquellos acontecimientos.&lt;br /&gt;Cada una de las familias se reunió. Había que plantear la situación. El padre de la familia con grave solemnidad tomó la palabra y expuso los hechos; que cada uno siguiera el dictado de su conciencia. Con total libertad.&lt;br /&gt;Los “nacionales” iban a tomar Castellón en pocas horas.&lt;br /&gt;Aquello a mí me sonó a un “sálvese quien pueda”.&lt;br /&gt;Fueron momentos tensos. De miradas suplicantes; de emoción; de ternura infinita...de separación.&lt;br /&gt;Mi padre, mi tío Pepet y el Roig se quedaban en la alquería. Así lo habían decidido.&lt;br /&gt;Mi madre, mi tía Carmen, mi hermana Paquita, mi prima Conchita, Caragol y yo, pensamos que era mejor ir a Castellón, a un refugio.&lt;br /&gt;La familia de La Perola al completo, se venía con nosotros al refugio, a Castellón. La otra familia, en pleno, se marchaba; huían hacia el Sur. Junto con los derrotados soldados republicanos. Ya nunca más supimos de ella.&lt;br /&gt;Nos despedimos las tres familias. Entre lágrimas de impotencia y desconsuelo, nos deseamos suerte.&lt;br /&gt;Era por la mañana. Las primeras luces del día remarcaron la infinita tristeza que había en los semblantes de mi familia. Nos separábamos. Cada cual había elegido mejor o peor, con más o menos acierto, cómo prefería pasar aquel terrible trance. Y nuestra familia, como he dicho antes, quedó dividida en dos.&lt;br /&gt;Sólo el aliento de querer creer que volveríamos a reunirnos en cuanto entraran “los nacionales”, nos dio fuerzas para emprender el camino hacia Castellón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El Refugio&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Nos habían hablado de un refugio que estaba a la entrada de Castellón, justo donde hoy está la plaza Cardona Vives. Y allí nos dirigimos.&lt;br /&gt;Por toda provisión, cargamos con un saco de cinco kilos de azúcar.&lt;br /&gt;Y enfilamos el camí fondo en dirección a Castellón. Aquel camí fondo estaba lleno de gente huidiza, temerosa, fugaz. La prisa por llegar al refugio, el horror de verse desprotegidos ante cualquier ataque, convirtió el camino hacia Castellón, en un desfile vertiginoso y caótico de gente.&lt;br /&gt;Durante el trayecto tuvimos que escondernos, cuerpo a tierra, varias veces de la artillería y bombas que caían sin orden ni sentido sobre la huerta castellonera.&lt;br /&gt;Por fin, llegamos sanos y salvos a las puertas del referido refugio. Multitud de personas, entraban en el agujero excavado en la calle. Parecía un hormiguero.&lt;br /&gt;Una vez dentro del refugio, todo lo que teníamos que hacer ya lo habíamos hecho. Ahora sólo cabía esperar. Y a eso nos dedicamos.&lt;br /&gt;El refugio en su interior era una cueva. Un cavernoso lugar, mortecino, apagado, melancólico. Triste. Sin gracia ninguna.&lt;br /&gt;Unas débiles luces que a duras penas alumbraban, eran el único vestigio de que no nos hallábamos perdidos en una ignota gruta. Era poca la luz que emitían aquellas bombillas, pero suficiente como para delatar los estragos que ocasionaba el paso de la Séquia Major justo por encima del refugio. Una tremenda humedad que se introducía entre las paredes de aquel recinto defensivo, formando grandes manchas acuosas y dibujando brillantes y gruesas gotas de agua que pendían del techo. Si uno no hubiera estado en tan delicada y menesterosa situación, se hubiera sentido tentado de pensar que aquellas gotas parecían perlas transparentes que brotaban de las entrañas de la tierra.&lt;br /&gt;Una vez allí, tomamos posiciones. Un pequeño hueco sería nuestro habitáculo durante las próximas horas...o días.&lt;br /&gt;Acurrucados, sentados sobre una vieja manta que habíamos traído con nosotros, tratando de no pensar en nada, dejábamos pasar el tiempo. Este era nuestro peor enemigo, el tiempo. Un tiempo que se mostraba pesado e implacable. Parecía que, a veces, no había tiempo, que se paraba, que no pasaban las horas. Yo no sabía si era de día o de noche; la noción más elemental del tiempo la había perdido. Sólo el presente me era familiar.&lt;br /&gt;Mi madre, de vez en cuando, nos suministraba un pequeño puñado de azúcar. Este era el único alimento que ingeríamos. El agua la tomábamos de la acequia que discurría sobre nosotros.&lt;br /&gt;La gente, en el refugio, se había dispuesto en dos filas, recostadas en la pared, una frente a otra. En el medio se formaba un estrecho pasillo.&lt;br /&gt;Aquel pasillo, frecuentemente era transitado por gentes. Una mujer iba pidiendo algo de comer para su hijo, que no tenía nada que darle. Otras buscaban a alguien que supiera aliviar unas fiebres que había contraído un familiar suyo. Otras regresaban de fuera, de coger agua de la acequia. Otras iban y venían a ninguna parte.&lt;br /&gt;Todos estábamos pendientes de una cosa: del final de aquella pesadilla. Y estro ocurriría en el momento en que entraran las tropas de Franco. Para bien o para mal, aquello, a buen seguro, sería el final de aquel horrible hacinamiento. Por eso, cuando notábamos el más leve murmullo, aguzábamos nuestra atención por ver si ya había llegado el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Nace una niña en el refugio&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;A veces, se formaba un pequeño tumulto. Todo eran preguntas. Hasta que alguien lo aclaraba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No res, una dona que s’ha desmaiat...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien venía con un cubo lleno de agua que había cogido de la acequia para reanimarla.&lt;br /&gt;Pronto, la rutinaria normalidad caía sin piedad sobre los refugiados.&lt;br /&gt;Un nuevo alboroto fue a romper la rutina. ¿Qué sería esta vez?. La gente se apelotonaba en un punto hacia el interior del refugio. Quedamos todos expectantes. De repente, se oyó un llanto. Un blanco y limpio llanto infantil.&lt;br /&gt;La sinyo Pitarga que había hecho las veces de improvisada comadrona, pregonaba aún con síntomas de cansancio y emoción en su voz, tras la delicada labor que acababa de llevar a cabo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una xiqueta! Ha sigut una xiqueta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi buen amigo Batiste, que también se hallaba en el refugio con su familia, en cuanto me vio, se dirigió hacia mí y, con lágrimas en los ojos de pura alegría, me cogió de los brazos y me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ma mare ha tingut una xiqueta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos dijo que le pondrían de nombre Rosita.&lt;br /&gt;Tras los plácemes de rigor y la exultante alegría que provocó aquel feliz acontecimiento en el refugio aunque sólo fuera por unos momentos, poco a poco, la realidad fue cobrando importancia y, prácticamente, al cabo de unas horas ya casi nadie se acordaba de tan peculiar suceso. De hecho, hoy, sólo sus más allegados y pocos más, saben que una “grauera” que cuenta en la actualidad sesenta y pico años, fue a nacer en tan sorprendente lugar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-6480393188341317476?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/6480393188341317476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=6480393188341317476' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/6480393188341317476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/6480393188341317476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2009/03/la-guerra-que-vio-un-nino-de-11-anos-10.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (10ª entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Scp8jrDQqJI/AAAAAAAAA7Q/Y8G3D3Vx588/s72-c/DSC02739.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-2226647638578783789</id><published>2009-03-15T18:47:00.002+01:00</published><updated>2009-03-15T18:57:20.180+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (9a entrega)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Sb1BblQtQAI/AAAAAAAAA7A/L6M-e_8jzrA/s1600-h/DSC02738.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5313475077481512962" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Sb1BblQtQAI/AAAAAAAAA7A/L6M-e_8jzrA/s400/DSC02738.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Primavera del 38, la guerra se recrudece en el Grao&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya había transcurrido poco más de un año y medio desde el inicio del conflicto. Ya el frío invernal empezaba a retirarse. La primavera, pese a todo, brotó aquel año con fuerza. Casi con tanta furia como se iban incrementando los bombardeos.&lt;br /&gt;Parecía que el puerto de Castellón se había convertido definitivamente en un objetivo militar. Y a fe que así era. Tanto por mar como por aire se intensificó el acoso bélico. La vida en el Grao se tornaba imposible por momentos. Los cañones de los barcos y las bombas de los aviones enemigos hostigaban sin clemencia a los “graueros”. Allí no se podía vivir. Por descontado que a partir de aquellos días dejamos de salir a la mar.&lt;br /&gt;Aquella mar la infestaron de máquinas de matar, unos y otros.&lt;br /&gt;El alimento ahora empezó a resultar ciertamente problemático y, los azotes de la guerra evidenciaban que el caserío marítimo, nuestro Grao, era un sitio peligrosísimo. Se comentaba que la gente abandonaba el Grao, que se refugiaban en las alquerías. Allí estaban más seguros.&lt;br /&gt;En la marjalería había multitud de alquerías deshabitadas. ¡Quién sabe donde estaban sus legítimos dueños!. Pudiera ser que estuvieran en el frente. O que habían huido a algún sitio más seguro. Tal vez habían sido víctimas de la guerra...&lt;br /&gt;Lo cierto es que aprovechando esta coyuntura, pasábamos las noches en una de esas alquerías abandonadas. Al amparo de las acometidas fascistas. Al alborear el día regresábamos al Grao. Esto fue así durante un par de semanas, pero aquella situación se hizo insostenible. Ya no era posible la vida ciudadana ni de día ni de noche. Los combates eran continuos.&lt;br /&gt;Se comentaba que las tropas de Franco, nuestros enemigos, estaban avanzando, que estaban cerca, algunos decían que estaban a punto de llegar a Vinaròs, que era cuestión de días la entrada en el Grao de “los nacionales” (así llamábamos a los del otro bando).&lt;br /&gt;El miedo, el desasosiego, la terrible duda de no saber qué iba a pasar, y los bombardeos que no cesaban, nos impulsaron a tomar la decisión de permanecer en la alquería hasta que se aclarase un poco la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Unos inciertos días en la alquería&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Toda nuestra familia, menos el Moreno, que estaba en el frente, nos fuimos del Grao. Cogimos de nuestra casa lo más imprescindible y nos dirigimos hacia la alquería.&lt;br /&gt;No éramos los únicos. Ni mucho menos. El Grao quedó deshabitado en pocos días. Unos emprendieron camino del Sur, otros se desperdigaron por las alquerías, otros se fueron a Castellón, al refugio, a pasar así los dos o tres días que presagiábamos podría durar aquel parto bélico. Los “nacionales”, estaba claro, iban a entrar en el Grao.&lt;br /&gt;Lo que en un principio pensábamos sería breve espera de unos días se convirtió en larga demora de varios meses. Casi tres meses llegamos a pasar en la alquería.&lt;br /&gt;Al Grao, ni nos acercábamos. El Grao estaba tomado por los soldados, que resistían a las embestidas de las tropas de Franco.&lt;br /&gt;No había más remedio que montarse la vida de otra forma. Jamás llegué a vivir tan al antojo de la Naturaleza. Tan primitivamente.&lt;br /&gt;Comíamos cuanto la tierra nos ofrecía. Coles, naranjas, patatas, boniatos y también, caracoles, gamba de séquia, samarucs, anguilas...&lt;br /&gt;Beber, bebíamos el agua que brotaba de algún ullal. La ropa, o bien se aprovechaba el remanso limpio de una acequia, o también podía servir el agua del ullal. Pero desde luego, el jabón hacía semanas que había dejado de existir para nosotros.&lt;br /&gt;En estas condiciones, empezaron a aparecer fiebres y tercianas. Los médicos estaban todos en el frente. La voluntad de supervivencia era lo único que nos tenía en pie.&lt;br /&gt;En la marjalería había muchas alquerías abandonadas. Las había de sobra. Pero curiosamente, la gente buscaba compañía; sin duda era más acogedor el contacto con otras gentes, que la fría soledad, para combatir el miedo.&lt;br /&gt;Nosotros fuimos a instalarnos tres familias, ciertamente numerosas, en la misma alquería. Así, nos encontrábamos más protegidos. El calor humano se demostró en aquellos días como la más firme defensa contra la turbación, la incertidumbre y el desamparo en que nos hallábamos sumidos en las jornadas previas a la llegada de “los nacionales”.&lt;br /&gt;En la reducida y única estancia de la alquería, vivíamos con total desenvoltura y sin agobio alguno, la familia de &lt;em&gt;La Perola,&lt;/em&gt; con seis hijos, todos menores de edad, la mayor, Dolores, contaba catorce años y, las dos familias restantes. En total se alcanzaba de largo la cifra de la veintena de personas.&lt;br /&gt;Cuando se hacía la hora de dormir, cada familia disponía de un espacio o sector donde debía acomodarse todo lo mejor que pudieran.&lt;br /&gt;El sector sur le correspondía a la familia de la Perola; nosotros ocupábamos la zona norte; y la otra familia se amontonaba en la parte oeste. Sólo quedaba libre la puerta.&lt;br /&gt;Camas, no había. El suelo, o en el mejor de los casos una &lt;em&gt;màrfega de pallerofa&lt;/em&gt; constituían todos nuestros acomodos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-2226647638578783789?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/2226647638578783789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=2226647638578783789' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/2226647638578783789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/2226647638578783789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2009/03/la-guerra-que-vio-un-nino-de-11-anos-9a.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (9a entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Sb1BblQtQAI/AAAAAAAAA7A/L6M-e_8jzrA/s72-c/DSC02738.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-8243683838643858872</id><published>2009-02-27T17:47:00.002+01:00</published><updated>2009-02-27T17:54:41.091+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (8a entrega)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SagaxihGPiI/AAAAAAAAA4o/y361XCq-SvY/s1600-h/Img0060.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307521599237668386" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 288px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SagaxihGPiI/AAAAAAAAA4o/y361XCq-SvY/s400/Img0060.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;Si vols sopar...no te’n vages&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Iban transcurriendo los meses. Pesados, lentos, largos. Peligrosos.&lt;br /&gt;Casi sin darnos cuenta nos vimos inmersos en un fatídico espacio asolado por la guerra.&lt;br /&gt;Todo cabía en aquella guerra atroz.&lt;br /&gt;Hasta tuvimos que conocer la abominable presencia de los criminales de guerra. Gente ruin, personas sin escrúpulos. Asesinos en toda la plenitud de la palabra, que tanto en un bando como en otro - porque los hubo en los dos bandos -, aprovecharon la coyuntura bélica para dejar aflorar sus más malévolos instintos.&lt;br /&gt;Eran días en que parecía que la vida no valía nada. Una bomba, una metralla de un barco enemigo mientras pescábamos, alguna envidia...podía cercenar la existencia del más pacífico de los “graueros”.&lt;br /&gt;Y sin embargo, la vida continuaba. Cada vez más maltrecha. Cada vez más penosamente. Los alimentos comenzaron a escasear. El hambre se empezó a sentir en el Grao de Castellón.&lt;br /&gt;En el Grao no faltaba pescado. Prácticamente salíamos a pescar todos los días. Pero en cambio, faltaba aceite, pan, frutas, arroz, verduras...&lt;br /&gt;Dado que el comercio estaba roto por la situación del país, tenían que ser los propios ciudadanos quienes negociaran y se hicieran con aquellos productos de primera necesidad. Se volvió a una industria miles de años olvidada. Una práctica totalmente primitiva: el trueque. Este trueque pasó a conocerse en el Grao de Castellón con el nombre de baratar. Baratar era sencillamente efectuar un trueque.&lt;br /&gt;Mi tía Carmen y mi madre eran las encargadas de ir a baratar. Este era un ejercicio duro y aventurado. Cargadas con cestas llenas de pescado, emprendían aquellas animosas mujeres camino de Castellón. A pie; al desamparo de cualquier contingencia bélica. Cuando esto último sucedía, pasaban el bombardeo de mala manera y, otra vez en marcha. Gracias a la actitud de estas valerosas mujeres se aseguraba que en casa no faltase ni aceite, ni verduras, ni pan. Pero aun así, si bien las necesidades más elementales quedaban con más o menos decoro cubiertas, el hambre, como es de suponer, se dejó sentir en las calles del Grao. Valga como ejemplo, las tortillas de patata que cocinaba mi madre. Pelaba patatas para diez o doce personas, un poco de aceite y sal... y a la sartén...y cuando venía la hora de añadirle huevo, pues echaba uno, un solitario huevo que se diluía y se perdía en la repleta sartén de patatas; sólo en contadísimas ocasiones, se permitía el lujo de hacer tortillas de patatas con dos huevos. La cosa era saciar el hambre; y la patata cumplía esa misión con creces. Y así, medio en broma medio en serio, se cantaban estos irónicos versos:&lt;br /&gt;Cántese poniendo la música de “El himno de Riego”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si vols sopar, no te’n vages&lt;br /&gt;sardines pudentes tenim.&lt;br /&gt;Una calavera seca&lt;br /&gt;i un bagotet de raïm.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-8243683838643858872?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/8243683838643858872/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=8243683838643858872' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/8243683838643858872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/8243683838643858872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2009/02/la-guerra-que-vio-un-nino-de-11-anos-8a.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (8a entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SagaxihGPiI/AAAAAAAAA4o/y361XCq-SvY/s72-c/Img0060.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-5481356508738485419</id><published>2009-02-09T19:40:00.004+01:00</published><updated>2009-02-09T19:52:05.606+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (7a entrega)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La vida transcurre en el bando republicano&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Huellas de la Guerra Civil en el puerto del Grao de Castellón. Año 1937&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SZB6t92phwI/AAAAAAAAA1o/8pZ7DrCSdFs/s1600-h/Img0038.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5300871691531552514" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 267px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SZB6t92phwI/AAAAAAAAA1o/8pZ7DrCSdFs/s400/Img0038.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Después del desconcierto inicial, los vecinos del Grao fuimos tomando conciencia de nuestra condición de beligerantes.&lt;br /&gt;Habíamos quedado integrados en el grupo de los “leales a la República”.&lt;br /&gt;Alguien, un tal Franco, se había sublevado contra la República, por eso se comentaba que él había sido quien había provocado la Guerra. También se comentaba que si los alemanes y los italianos eran aliados del tal Franco que, también eran fascistas como él. Por eso los aviones que nos bombardeaban, los “junkers”, eran alemanes, porque ayudaban a Franco. Empecé a oír los nombres de un alemán llamado Hitler y, un italiano al que llamaban Mussolini.&lt;br /&gt;Pero por el contrario, resultó que los republicanos, es decir, nosotros, éramos amigos de los rusos. De los comunistas. Mira tú por donde, de la noche a la mañana, la gente del Grao de Castellón había entablado amistad con los rusos. Y de ellos habíamos tomado el uso y maneras del régimen comunista.&lt;br /&gt;Un régimen, que a juzgar por los primeros indicios, estaba llamado a ser el mejor y más a propósito de todos los regímenes políticos.&lt;br /&gt;“Todos iguales, ni ricos ni pobres”. “Todo es de todos, nadie tiene más que nadie” “se han acabado los dueños”...aquellas sentencias que yo oía comentar a la gente mayor, la verdad es que, aunque extrañas, sonaban bien.&lt;br /&gt;Las empresas privadas pasaron a manos del Gobierno. Eran requisadas. Unas por motivos de Guerra, otras para el bien común.&lt;br /&gt;Recuerdo que los autobuses de Soler cambiaron de dueño. Ahora eran del Gobierno. Algunas barcas fueron requisadas para el abastecimiento de pescado. La barca de tio Favorito fue destinada a labores de rastreo. Era esta una misión que conllevaba cierto peligro pues, consistía en rastrear el fondo marino en busca de minas. Muchos coches que antes eran propiedad de vecinos del Grao, pasaban por las calles del Grao conducidos por unos extraños personajes a los que no habíamos visto en nuestra vida. Los talleres, ahora eran regentados por gente ajena. Individuos que habían salido de no se sabía dónde y que se mostraban arrogantes y seguros en su puesto allí en el taller. Pero si no había dueños, de dónde venía aquel gesto hostil del regente del taller que nos negaba la entrada. ¿Pero no era todo de todos?. El tio Fabada, cuando él era el dueño del taller, antes de aquello del comunismo, no nos ponía pegas y, ahora, todo eran impedimentos.&lt;br /&gt;Mi padre decía que no sólo es que han cambiado de dueño las empresas, es que ahora, en vez de un dueño cada empresa tenía muchos dueños. Bueno, ¡pero esto no era lo que en un principio se decía!. Si la propiedad privada había quedado abolida ¿por qué había individuos que se habían hecho los amos de ciertas empresas?. Algo parecía no ir del todo bien en aquel comunismo.&lt;br /&gt;Otra de las características de aquel nuevo régimen era su maniático recelo por lo religioso. ¡Se prohibió la religión! Los curas y monjas desaparecieron, muchos fueron fusilados... algunos salvaron la piel escondiéndose.&lt;br /&gt;Debido a ese feroz anticlericalismo se suprimieron todas las celebraciones y fiestas de carácter religioso.&lt;br /&gt;Así, recuerdo que, eliminado el día de Reyes, se creyó conveniente destinar el primero de mayo como día señalado para que los niños recibieran regalos en forma de juguetes. Eran presentes que el Estado tenía a bien gratificar a los niños. Los padres ni ponían ni quitaban en aquel evento.&lt;br /&gt;Nosotros, los niños de aquella época, pasado infructuosamente la festividad de “Reyes” por imperativo legal, esperábamos ansiosos e ilusionados ese nuevo invento del naciente comunismo. Sería el uno de mayo que, según se decía, era fiesta más oportuna. ¡Era la fiesta de los trabajadores!.&lt;br /&gt;Aquel primero de mayo de 1937 los chavales del Grao nos levantamos con la mente puesta en la escuela que entonces había situada en donde hoy se levanta la escuela “Sebastián Elcano”.&lt;br /&gt;Allí debíamos acudir, porque allí, a estas tempranas horas, ya deberían estar expuestos todos los juguetes que el Estado, graciosamente, había dispuesto para los niños del Grao.&lt;br /&gt;Efectivamente. Las inmediaciones de la escuela aparecían repletas de gente menuda. Niños y niñas se apresuraban a formar filas. No era problema ir delante o detrás en la fila, había para todos. Estábamos en un régimen comunista. Todos iguales. Yo, tranquilamente me incorporé lleno de ilusión en una fila.&lt;br /&gt;La atención de los que íbamos en la hilera, era mirar a los que salían con el juguete en la mano.&lt;br /&gt;Los había que se pavoneaban delante de nosotros con una reluciente bicicleta. ¡Qué suerte! La envidia y la esperanza casi nos dejaba sin palabras para el comentario. ¡Mira que si me tocara una de esas bicicletas, aunque fuera aquella otra más pequeña...! Había un chiquillo que, ufano y feliz, se paseaba con una maquinilla de hacer cine...&lt;br /&gt;Bueno, casi me daba igual. Lo que fuera. Porque los regalos a la vista estaba, eran todos apetecibles.&lt;br /&gt;Por fin llegó el momento. Entré en la habitación donde se guardaban los juguetes. ¡Aquello era un derroche! ¡lleno a rebosar de toda clase de juguetes!&lt;br /&gt;No me dio tiempo a embriagarme ni de deseo ni de ilusión, porque aún no había entrado, ya me habían puesto en la mano un pequeña pelotita de goma, y me invitaban a pasar por la otra puerta, que era la puerta que daba a la calle.&lt;br /&gt;Cuando fui a darme cuenta ya había pasado todo.&lt;br /&gt;En la calle, con mi pelotita todavía en la mano, sólo me acudió un pensamiento. ¡Qué mala suerte había tenido aquel año! ¡A ver si el próximo año tenía mejor fortuna!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-5481356508738485419?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/5481356508738485419/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=5481356508738485419' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/5481356508738485419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/5481356508738485419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2009/02/la-guerra-que-vio-un-nino-de-11-anos-7a.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (7a entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SZB6t92phwI/AAAAAAAAA1o/8pZ7DrCSdFs/s72-c/Img0038.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-7700894270487305279</id><published>2009-01-20T11:56:00.005+01:00</published><updated>2009-01-20T12:21:09.486+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (6ª entrega)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;em&gt;Si queréis información sobre el libro clicad encima del libro.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5293331650701860434" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SXWxF05qnlI/AAAAAAAAAyM/_cAIKGn9YQk/s400/DSC02452.JPG" border="0" /&gt;En estas aguas del Grao cercanas a la Central Tèrmica es donde tuvo lugar el presente episodio&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;¡L’han pelat!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Con todo, la vida discurría en el Grao con cierta normalidad. Permítaseme la licencia de llamar normalidad a todas aquellas anormalidades que día a día empañaban la paz “grauera”.&lt;br /&gt;Así llegó el otoño del año 36.&lt;br /&gt;Una mañana de noviembre, estábamos pescando al llangostí frente a donde hoy está situada la Central Térmica. Mi tío Pepet, mi padre, el Moreno, el Roig, Caragol y yo formábamos la nutrida dotación de la barca.&lt;br /&gt;Había, no lejos de donde estábamos nosotros, una embarcación de recreo que iba tripulada por un individuo. Era una de esas chalupas que van gobernadas desde popa con el solo concurso de un remo. ¡Una barca de recreo en aquellos mares llenos de guerra!. ¡No eran momentos de hacerse a la mar para disfrutar!. Seguramente aquel sujeto que trataba de regir el rumbo de la chalupa sin demasiada soltura no sería su dueño. Y algo tramaba. Enseguida nos lo advirtieron mi tío y mi padre. En cuanto termináramos de xorrar, pondríamos proa al puerto.&lt;br /&gt;Así, con el miedo metido en el cuerpo, a prisa, y de cualquier manera, nos dispusimos a acabar la faena. Pero algo nos detuvo. Desde la chalupa, su tripulante nos hacía ostensibles gestos con los brazos. Algo quería decirnos. Hubo unos momentos de duda. Los gestos siguieron cada vez más claros. Aquel hombre quería comunicarse con nosotros. No fuera a tratarse de alguien que necesitaba ayuda. Mi tío ordenó poner rumbo hacia la chalupa.&lt;br /&gt;Cuando llegamos a su altura, nos dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Ací n’hi ha una sépia grandíssima...!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Nos dirigimos, como si de una orden se tratara, hacia donde nos indicaba el tripulante de la chalupa y, vimos que allí lo que había era un medusa, no una sepia. Evidentemente, no estábamos ante un hombre versado en conocimientos marinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Això no és una sépia. Es una medusa.&lt;/em&gt; – le dijo mi tío&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Ah!&lt;/em&gt; – contestó sin rubor alguno el individuo de la chalupa – &lt;em&gt;Es que m’havia paregut&lt;/em&gt; &lt;em&gt;una sépia...i com els he vist que estaven pescant...&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;-&lt;em&gt;Que vosté no és mariner?&lt;/em&gt; – Aventuró mi padre.&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Jooo... qué va...!. Eixa xalupa era d’un faciste d’ací d’Almassora...!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Que li l’han requisada?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;-&lt;em&gt;L’han pelat...!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Así dio aquel sujeto por terminada la conversación. Y dicho esto, dio media vuelta, ofreciéndonos la popa aquella frágil embarcación que ya enfilaba su proa hacia la playa de Ben Afeli.&lt;br /&gt;Nos quedamos unos instantes sumidos en la perplejidad, sin a penas dejar de mirar hacia aquella chalupa que, con altivez y arrogancia, iba alejándose de nosotros lentamente.&lt;br /&gt;“L’han pelat” . Aquella frase seca y definitiva, resonaba una y otra vez en mi mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Pare...què vol dir això que ha dit aquell home que “l’han pelat”?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;No ho sé segur, però res de bo...&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;-&lt;em&gt;Que vol dir que l’han matat?&lt;/em&gt; – Me atreví a preguntarle a mi padre.&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Pot ser que sí.&lt;/em&gt; – Contestó convencido y resignado en lo que decía, mi padre.&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Per què l’han matat, perquè ere un “faciste”? i per què ha dit que “l’han pelat”?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demasiadas preguntas para tan pocas respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;“El Moreno” es llamado a filas&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El Moreno cuando estalló la Guerra acababa de cumplir dieciocho años. Todos sabíamos que si aquello continuaba, no tardarían en incorporarlo a filas.&lt;br /&gt;No nos equivocamos. Una tarde de diciembre del 36 que volvíamos de pescar le avisaron. Tenía que presentarse enseguida en el puesto de reclutamiento.&lt;br /&gt;Mi primo, cuando se enteró, lo aceptó resignado. No dio muestras ni de aflicción ni de desespero. El ya contaba con ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cocina de casa había una rústica mesa de madera.&lt;br /&gt;En silencio, sin ruido alguno, vi al Moreno que, solitario, se aplicaba allí en la mesa aquella, con una afilada navaja. Me acerqué. No hizo caso de mi presencia. El seguía a lo suyo. Yo me quedé mirando lo que estaba haciendo. Estaba grabando en la superficie de la mesa algunas letras. Cuando acabó, se apartó, estuvo unos instantes mirando y remirando lo que acababa de cincelar en la mesa y luego, sin mediar palabra se alejó. Yo me quedé frente a la mesa. Con letras grandes, bien visibles, aún con huellas de madera fresca, podía leerse el siguiente nombre: “MORENO”.&lt;br /&gt;Fui a preguntarle por qué había hecho aquello. Me miró. Desde su ya madura adolescencia miraba con entrañable gesto mi inocente niñez. Me sonrió y no me contestó.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-7700894270487305279?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/7700894270487305279/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=7700894270487305279' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/7700894270487305279'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/7700894270487305279'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2009/01/la-guerra-que-vio-un-nio-de-11-aos-6.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (6ª entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SXWxF05qnlI/AAAAAAAAAyM/_cAIKGn9YQk/s72-c/DSC02452.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-5996144437067541183</id><published>2008-12-31T20:22:00.006+01:00</published><updated>2009-01-10T20:34:58.381+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (5ª entrega)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Si quieres comprar el libro lo puedes encontrar &lt;a href="http://publicaciones.dipcas.es/publicaciones/valencia/fichalibro.asp?id=737"&gt;aqui&lt;/a&gt;.&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SVvHMa7-OkI/AAAAAAAAAxY/XzjYZliZo4o/s1600-h/Img0014.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5286037603852630594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 281px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SVvHMa7-OkI/AAAAAAAAAxY/XzjYZliZo4o/s400/Img0014.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Que hi ha algun faciste per ací?&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Una tarde después de comer, mi inseparable primo Caragol y yo, nos dirigíamos al muelle. Como todos los días. Si no lo impedían los bombardeos. Pero como sea que los bombardeos no eran diarios, esta eventual paz era bien aprovechada por la gente. Y los marineros, a lo nuestro, a pescar, ahora que se podía.&lt;br /&gt;No hicimos más que entrar en el recinto pesquero y advertimos que un extraño sujeto, con una escopeta al hombro, caminaba hacia nosotros. Aquel hombre no era del Grao. No le habíamos visto nunca por ahí. Tenía un aspecto amenazador. A mí me dio miedo. Cuando nos cruzamos, de pronto, se dirigió a nosotros y, casi sin parar su marcha, nos preguntó sin mirarnos a penas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hi ha algun faciste per ací?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente le contestamos que no. Que nosotros no conocíamos a ningún “faciste”.&lt;br /&gt;Y sin más, reprendió su andadura.&lt;br /&gt;Pero ¿a dónde iba aquel hombre?. ¿Quién era aquella persona que con toda naturalidad hacia la guerra por su cuenta?&lt;br /&gt;Desde una prudencial distancia le seguimos con la mirada. Tomó camino hacia Almassora. A pie. Solo. Con su escopeta de cazar al hombro. Con decisión; y con una idea fija en su mente: acabar con los fascistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Mi padre se salva del “passeget”&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Contaba la gente que los milicianos se encargaban de velar por que el nuevo régimen comunista fuera aceptado y respetado por todos.&lt;br /&gt;Pero resultó ser que aquellas personas que antes de la Guerra eran ricas o acomodadas, parecía que aquello de “todos iguales” no lo aceptaban del todo. Como en aquellos días el argumento que se usaba para hacer valer las razones era concluyente -la fuerza de las armas -, no dudaron aquellos milicianos en hacer una especie de limpieza económica e ideológica. Porque, también se comentaba, que justamente los más ricos eran los que más iban a misa. Doble delito. Lo mejor era eliminarlos. Y a eso se dedicaron con especial ahínco aquellos valedores de la normalidad política. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5286037911105844466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 311px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SVvHeTi2NPI/AAAAAAAAAxg/9btrvsv1DS4/s400/Img0013.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Este barco que está hundido dentro del puerto es el &lt;em&gt;Isadora. Un buque de bandera irlandesa y matrícula de Belfast. Cargado de trigo, fue alcanzado por una bomba que lanzó un solitario hidroavión que solía visitar casi todas las noches el puerto de Castellón desde su base de Palma de Mallorca. Era el año 1937. Una vez terminada la Guerra, volvió a Castellón el Isadora, pero ahora se llamaba "Cabo de Oropesa", pues la naviera que lo rehabilitó (que se dedicaba a reparar buques siniestrados) tenía por costumbre poner el nombre del cabo más cercano al lugar donde el barco había sufrido el percance.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los modos que hacían servir los milicianos eran toscos, macabros.&lt;br /&gt;Cuando iban a por alguien, se montaba una desagradable pantomima. Un coche repleto de milicianos aparcaba frente a la casa de la persona en cuestión. En el coche había cinco o seis milicianos armados preferentemente con escopetas de caza. Un par de ellos bajaban del coche y llamaban a la puerta. Preguntaban por la persona a quien venían a llevarse. Sólo se trataba de ir con ellos en el coche, que le darían un pequeño paseo.&lt;br /&gt;Esta espeluznante práctica, conocida entre nosotros como “fer el passeget”, fue especialmente habitual durante los primeros meses de la guerra.&lt;br /&gt;No era raro encontrarse en cualquier ribazo de la marjalería, o junto “als blocs” que había en la entrada del pinar, o en cualquier lugar de las afueras del Grao, el cadáver de algún infeliz, la cabeza reventada de un tiro de escopeta, el cuerpo inerte sobre la tierra. Tal como lo habían dejado quienes lo habían matado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, fue a cruzarse mi padre con unos milicianos a quienes no conocía. Pero ellos le llamaron por su nombre: ¡Francisquet!&lt;br /&gt;Mi padre, alertado por aquello, levantó la mirada, y enseguida le espetó el que parecía llevar la voz cantante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Francisquet..me pareix que un dia d’eixos anirem a ta casa i te farem un passeget...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminó aquel miliciano de decir aquellas palabras con una horrenda media sonrisa. Dicho esto continuaron su camino.&lt;br /&gt;Lívido de terror llegó mi padre a casa. ¿Qué hacer?. Iría a la comisaría y daría parte al Comisario de los hechos.&lt;br /&gt;Así lo hizo. El señor Peirats era el Comisario a quien tuvo que dirigirse. Por fortuna, tomó el Comisario tan en despropósito aquellas amenazas de las que había sido objeto mi padre, que puso especial interés en que no se llevara a cabo una tropelía semejante. Y lo consiguió. Y le salvó la vida a mi padre.&lt;br /&gt;El sinyo Peirats cuando se terminó la Guerra hubo de exiliarse a Francia. Sólo pudo regresar allá por los años setenta. Recuerdo que, cuando mi padre se enteró de que el sinyo Peirats había vuelto al Grao, no dudó ni un instante en ir a su casa y, otra vez, volver a darle las gracias. Casi cuarenta años después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-5996144437067541183?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/5996144437067541183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=5996144437067541183' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/5996144437067541183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/5996144437067541183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/12/la-guerra-que-vio-un-nio-de-11-aos-5.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (5ª entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SVvHMa7-OkI/AAAAAAAAAxY/XzjYZliZo4o/s72-c/Img0014.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-1166946139939782837</id><published>2008-12-09T12:41:00.002+01:00</published><updated>2008-12-09T12:44:46.172+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (4a entrega)</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;em&gt;La aviación efectúa los primeros bombardeos sobre el Grao&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Pronto conocí el zumbido de las bombas y el trágico sabor de la guerra.&lt;br /&gt;Después de aquellos primeros días, raros y desconcertantes, siguieron otros teñidos de inequívoca certeza. Estábamos en guerra. Una guerra en toda regla. Dos bandos. Dos banderas. Dos frentes. Dos escuadras. Dos ejércitos. Dos estúpidas razones para luchar a muerte. Como mandan los cánones bélicos.&lt;br /&gt;Nosotros éramos del bando de los republicanos o “rojos”. Y combatíamos contra los “fascistas” o “nacionales”.&lt;br /&gt;Poco más sabíamos. Nuestros fatales enemigos eran los “fascistas”, eso sí que lo teníamos claro. Tan claro como que los “fascistas” eran españoles, tan españoles como nosotros.&lt;br /&gt;De la misma forma que teníamos claro que los curas y demás religiosos eran también mortales enemigos nuestros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Visca la República del mes de maig&lt;br /&gt;capellans i frares tots afussellats..”.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Así decía una festiva cancioncilla que los muchachos cantábamos con candorosa inocencia.&lt;br /&gt;El manifiesto no ofrecía duda. Ni un cura. Había que acabar con ellos. Eran nuestros enemigos. ¿Pero por qué? ¿Y Mossèn Llorenç también? Tendrían que pasar muchos años para que yo llegara a comprender lo que estaba ocurriendo.&lt;br /&gt;Lo cierto era que aquello fuera como fuese seguía su curso.&lt;br /&gt;Y nuestros implacables enemigos, los fascistas, a lo suyo: a muerte con los “rojos”, que éramos nosotros.&lt;br /&gt;Y así fue, que los “fascistas” tomaron la costumbre de bombardearnos.&lt;br /&gt;Sin venir a cuento. De forma esporádica. Con el único fin de sembrar el pánico entre nosotros. No hay que olvidar que nosotros éramos sus enemigos.&lt;br /&gt;Pues bien, algunos días, por la mañana solía aparecer un solitario avión en lo alto del cielo “grauero”. Era “la pava”. Un trimotor alemán. Un “junker”. No había peligro inminente. “La pava” no efectuaba bombardeos. La gente decía que hacía fotografías; que inspeccionaba el terreno. En otras palabras, que preparaba el campo de acción a otros aviones que seguro vendrían al día siguiente, pero éstos, con otras intenciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5277754848296881458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/ST5aEmBUzTI/AAAAAAAAAjs/mWXaqr_cZLM/s400/DSC02731.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Trabajadores del puerto y de la “Panderora” tratando de arreglar los serios desperfectos causados por los bombardeos de la aviación “fascista”. En la imagen, estado en que quedó la verja del puerto a la altura de la casa del “sinyo Bellés” que afortunadamente sólo sufrió roturas de cristales. La foto data del año 1937.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;No fallaba. Fatídicamente puntuales, los “junkers”, tal como había anunciado “la pava” el día anterior, hacían acto de presencia.&lt;br /&gt;El terror se apoderaba de todos los “graueros”. Dos o tres “junkers” en parsimoniosa formación, manchaban el cielo “grauero”.&lt;br /&gt;Antes de verlos, los oíamos. Era un “run, run” cansino, insistente, contumaz, lejano, mortal.&lt;br /&gt;A estos apagados sonidos enseguida se unían otros; eran las estridentes sirenas que anunciaban la inmediatez del bombardeo.&lt;br /&gt;El aire se hacía denso. Lleno de ruidos. Repleto de voces. Saturado de gritos caóticos.&lt;br /&gt;Y la gente corría y corría hacia ninguna parte.&lt;br /&gt;Corrían hasta que en el aire se dibujaban unos largos y finísimos silbidos. Entonces las gentes se echaban al suelo, se cubrían la cabeza con las manos y permanecían quietos. Terriblemente quietos. Las bombas, dos o tres a lo sumo, estaban cayendo. Pasaban unos segundos. La respiración se hacía entrecortada y dificultosa. El silencio era sepulcral. Sólo se oía el penetrante sonido de los obuses desgarrando el aire. Eran unos instantes de macabra espera. En estos momentos no se piensa en nada. La mente se paraliza. Y el ánimo espera, sólo eso, espera que la bomba no caiga cerca de donde uno se ha apostado cuerpo a tierra.&lt;br /&gt;Por fin, hay unos estruendos ensordecedores. Entonces, instintivamente, uno cierra la boca y aprieta los dientes. Las manos se aferran con más fuerza a la cabeza. El cuerpo se estremece.&lt;br /&gt;Para bien o para mal ya ha pasado todo. La bomba ha estallado. Y de forma inconsciente, uno se mira y se ve vivo. Esta vez ha habido suerte. Pero de inmediato, se vuelve a la realidad, al entorno, y se levanta la vista, y se intercambian miradas con las personas que aún recostadas en el suelo, van incorporándose cautelosamente. Hay una pregunta que nadie se atreve a formular: ¿dónde habrá caído esta vez?.&lt;br /&gt;Pasados estos intrigantes momentos, nos levantamos. Miramos en derredor. Una columna de humo se adivina unos centenares de metros más allá. No lejos de ahí, otra espesa humareda se eleva negra y turbulenta. Son el producto del bombardeo. Esta vez han sido dos bombas.&lt;br /&gt;Las noticias son apresuradas y fatídicas.&lt;br /&gt;Uno piensa que sea como fuera, el hecho de estar vivo es todo un éxito. Poco a poco, la vida retoma la normalidad. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-1166946139939782837?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/1166946139939782837/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=1166946139939782837' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/1166946139939782837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/1166946139939782837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/12/la-guerra-que-vio-un-nio-de-11-aos-4a.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (4a entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/ST5aEmBUzTI/AAAAAAAAAjs/mWXaqr_cZLM/s72-c/DSC02731.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-7983336670348678312</id><published>2008-11-24T18:45:00.002+01:00</published><updated>2008-11-24T18:51:49.094+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (3a entrega)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SSrpIxTI1dI/AAAAAAAAAhk/8VN4r_QWNKw/s1600-h/Esgl%C3%A8sia+del+Grau.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5272282650672420306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SSrpIxTI1dI/AAAAAAAAAhk/8VN4r_QWNKw/s400/Esgl%C3%A8sia+del+Grau.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;La Iglesia del Grao es saqueada&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Aquellos primeros días eran turbios y desconcertantes.&lt;br /&gt;La sinrazón parecía haber anidado en las mentes de las personas adultas. ¿Pero es que de pronto la gente se había vuelto loca?&lt;br /&gt;La exaltación y la histeria, y la intranquilidad y el miedo, se apoderó de unos y otros.&lt;br /&gt;Los había, que parecían embriagados de furiosa alegría o rabia. Y se paseaban por las calles del Grao lanzando gritos en medio de una terrible algazara; aireando su euforia a los cuatro vientos.&lt;br /&gt;¿Por qué estaban tan contentos? ¿Qué estaban celebrando? ¿Qué estaba pasando?&lt;br /&gt;Pero, en cambio, otros, muy lejos de participar de aquella fiesta, permanecían serios y preocupados. Temerosos. Huidizos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo día que se efectuó el asalto al cuartel de la guardia civil, los milicianos irrumpieron, escopeta en ristre, en la iglesia del Grao.&lt;br /&gt;La iglesia, en aquel tiempo, estaba situada justo donde hoy está la plaza Virgen del Carmen. Allí acudieron decenas de oscuros milicianos.&lt;br /&gt;Lo que hoy constituye la calle Sebastián Elcano apareció tomada por ellos. Nosotros, desde la bocacalle de la calle Gravina, observábamos lo que pasaba.&lt;br /&gt;Una anónima muchedumbre, a voz en grito, entraba en el interior de aquel recinto sagrado. ¿Qué diría Mosén Llorenç? ¡Seguro que les desalojaría de la iglesia y les echaría una reprimenda! ¡Aquellas no eran maneras de entrar en la iglesia!&lt;br /&gt;Pero alguien nos dijo que el cura párroco del Grao de Castellón, a estas horas ya no estaba allí. Había huido. Estaba escondido en algún lugar del Grao. También nos aseguraron que si le hubieran encontrado allí, muy posiblemente hubiera seguido la misma suerte que los guardias civiles.&lt;br /&gt;Las risotadas y bravuconadas de los milicianos acapararon nuestra atención. Mis primos El Roig, El Moreno, Caragol y yo, quisimos acercarnos a ver en qué quedaba todo aquello.&lt;br /&gt;En la plaza Virgen del Carmen, enfrente de la iglesia, fueron depositando todo cuanto de religioso encontraron en su interior, que era casi todo. Como si aquella cualidad fuera algo maligno.&lt;br /&gt;Fueron amontonando en caótica e irrespetuosa disposición los bancos, los cuadros, libros litúrgicos, alfombras, imágenes de santos, crucifijos, hábitos religiosos y todo cuanto tuviera que ver con la religión.&lt;br /&gt;La imagen de San Pedro fue decapitada de una certera patada. Unos desaprensivos jugaban a lanzarse la cabeza del santo.&lt;br /&gt;Algunos reían con furiosas carcajadas las gracias de uno que había cogido los hábitos de monaguillo y que, jocoso, se paseaba entre los suyos tañendo una campanilla.&lt;br /&gt;Para fin de fiesta, prendieron fuego a todo aquello. Y las llamas crepitaron con una violencia exultante, rabiosa...irreal.&lt;br /&gt;La iglesia quedó totalmente desnuda por dentro. Vacía y herida de muerte.&lt;br /&gt;Unos días después, el Ayuntamiento, - que ya tenía planificado desde tiempo atrás su derribo - procedió a demoler la iglesia del Grao. Esta vez con total legalidad y civilizados modos.&lt;br /&gt;No se levantaría una nueva iglesia en el Grao hasta las postrimerías de la Guerra. Fue cuando las tropas del General Franco entraron en Castellón.&lt;br /&gt;Los niños, tras la toma de Castellón, habíamos de quedar adscritos como “flechas” en el organigrama socio-militar del nuevo régimen. Los “flechas” éramos una suerte de soldados infantiles a los que se nos aleccionaba de nuestra grave misión en la “nueva España”. Una de nuestras primeras acciones habría de ser presenciar en ceremoniosa y marcial formación, junto a otros soldados “de verdad” llegados del cercano frente de Nules, la colocación de la primera piedra de lo que sería la futura Iglesia de San Pedro. Allí habríamos de formar con severa apostura pueril, mi primo Caragol y yo, junto al resto de los “flechas” graueros, entre los plácemes del ejército triunfante y la restablecida autoridad del clero, con Mossén Llorenç al frente. Pero todo esto estaba por llegar. Dos años largos de guerra mediaban aún entre la demolición de la antigua iglesia del Grao y la construcción de una nueva. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-7983336670348678312?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/7983336670348678312/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=7983336670348678312' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/7983336670348678312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/7983336670348678312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/11/la-guerra-que-vio-un-nio-de-11-aos-3a.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (3a entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SSrpIxTI1dI/AAAAAAAAAhk/8VN4r_QWNKw/s72-c/Esgl%C3%A8sia+del+Grau.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-6713058581341793592</id><published>2008-11-15T19:34:00.002+01:00</published><updated>2008-11-15T19:49:34.986+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (2a entrega)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SR8ZsDI9p5I/AAAAAAAAAgU/naKGate2Fbg/s1600-h/images.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268958333594609554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 145px; CURSOR: hand; HEIGHT: 150px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SR8ZsDI9p5I/AAAAAAAAAgU/naKGate2Fbg/s400/images.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Estalla la Guerra&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de unos días de aquella conversación, una mañana, camino del muelle, advertimos mis primos El Roig, El Moreno, Caragol y yo, una rara actitud en las gentes. Torvas miradas en los vecinos. Inusual trasiego en las calles.&lt;br /&gt;Había unos extraños individuos vestidos con unos inquietantes monos azules que dominaban el ambiente. Su indumentaria hacía pensar que pudiera tratarse de mecánicos, si no fuera porque llevaban una escopeta al hombro y una cartuchera rodeando su torso. Los mecánicos no van armados. Llegamos a pensar si no serían cazadores. Todos iban vestidos de igual forma; daba la impresión de que aquellas personas iban uniformadas. Los cazadores no visten de uniforme. Por sombrero llevaban un gorro militar. Bien visibles, habían escrito con zafios trazos, algunas letras en un lateral del gorro: C.N.T, U.G.T, F.A.I, U.H.P, P.O.U.M, A.I.T...&lt;br /&gt;Un jovenzuelo que pasaba por allí, viendo que andábamos ciertamente despistados nos lo aclaró: eran milicianos, y su función era clara; ellos serían los que arreglarían España. Para eso habían salido a la calle.&lt;br /&gt;Nos quedamos más aturdidos y confundidos que antes. ¿Pero qué había que arreglar? ¿Y para eso hacía falta escopetas? Empezaba a comprender cada vez menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El “Mahon”&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los milicianos confluían de todas partes al centro del Grao. Una vez allí, tomaron la dirección del cuartel de la guardia civil.&lt;br /&gt;Al rato, vimos venir de allí unos guardias civiles desarmados que montados a caballo y custodiados por los milicianos, formaban un tétrico desfile.&lt;br /&gt;La mirada de aquellos guardias civiles, perdida, apagada, vencida; su rostro, lívido. Mortalmente silenciosos. Sólo se oía el metálico traqueteo de los cascos de los caballos, que retumbaba en la calle con funestos redobles.&lt;br /&gt;Los milicianos les conducían hacia el puerto. Y los guardias civiles, sin ofrecer resistencia alguna, con feroz mansedumbre, se encaminaban hacia el muelle.&lt;br /&gt;Nosotros nos dejamos llevar por la curiosidad, y seguimos los pasos del enigmático cortejo.&lt;br /&gt;Allí en medio del puerto, a unos diez o doce metros del muelle, había un barco, el Mahon. Estaba amarrado dando la popa al muelle.&lt;br /&gt;Cuando llegaron los guardias civiles, los armados milicianos les hicieron desmontar, y uno a uno los introdujeron en la bodega del barco. La gente susurraba cosas. Pero nosotros, allí de pie, entre la gente, cada vez entendíamos menos.&lt;br /&gt;Algunas frases sueltas de los tácitos comentarios de la gente, nos hicieron saber que aquel barco hacía las funciones de cárcel. ¡Estaban encarcelando a los guardias civiles! ¿Quiénes eran aquellos milicianos?&lt;br /&gt;La Guerra Civil empezaba a sentirse en el Grao de Castellón. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-6713058581341793592?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/6713058581341793592/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=6713058581341793592' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/6713058581341793592'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/6713058581341793592'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/11/la-guerra-que-vio-un-nio-de-11-aos-2a.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (2a entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SR8ZsDI9p5I/AAAAAAAAAgU/naKGate2Fbg/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-8681416022131557335</id><published>2008-11-08T20:40:00.001+01:00</published><updated>2008-11-08T20:43:11.011+01:00</updated><title type='text'>La guerra que vio un niño de 11 años (1a entrega)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;                                                     Preocupantes noticias en altamar&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía poco que habían cerrado las escuelas. Mi primo Caragol y yo, ahora libres de obligaciones académicas, nos embarcamos al  llangostí , a ayudar en la faena de casa.&lt;br /&gt;En aquel tiempo, mi tío Pepet y mi padre cuando llegaba el mes de mayo, como sea que empezaba  la veda, dejaban de un lado el bou y se dedicaban por unos meses a la pesca del langostino.&lt;br /&gt;Era esta una actividad pesquera primitiva, que tenía lugar muy cerca de la costa, a escasas dos o tres brazas de profundidad. Tan primitiva era, que se llevaba a cabo a vela. Ahí es donde yo aprendí, con mis once años, el manejo de la vela latina.&lt;br /&gt;Un día del mes de julio del año 1.936, camino del Grao, llevados por el buen viento, mi primo Caragol y yo, observamos que, a bordo, mi tío Pepet y mi padre sostenían una seria conversación. La gravedad de sus rostros hizo que aguzáramos el oído y nos acercáramos a ellos por tratar de ver cuál era el motivo de aquella preocupación que se adivinaba en sus semblantes.&lt;br /&gt;Sí, realmente había desazón y abatimiento en sus miradas.&lt;br /&gt;Hablaban de un señor llamado Calvo Sotelo, que lo habían asesinado; que mi padre lo había leído en un periódico. Que allí en el periódico se hablaba de una posible revolución que “sería como la Revolución Francesa” según apostillaba mi padre. Que se preparaba una conflagración nacional. Que el ejército estaba en pie de guerra...&lt;br /&gt;Cuando oímos aquella palabra, nuestra mirada se dirigió inquisitiva hacia los dos interlocutores. Fue del todo inútil pedir aclaraciones de lo que estaban hablando, porque nosotros éramos tan sólo unos niños, incapaces de entender la magnitud del conflicto que parecía inminente. Y la verdad es que no insistimos más. Nuestra mente pronto se relajó, y volvimos a la realidad infantil, más preocupada por ver si llegábamos pronto a tierra para ir a bañarnos a la playa, que por los extraños líos que parecían envolver a las personas adultas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-8681416022131557335?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/8681416022131557335/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=8681416022131557335' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/8681416022131557335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/8681416022131557335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/11/la-guerra-que-vio-un-nio-de-11-aos-1a.html' title='La guerra que vio un niño de 11 años (1a entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-6257130221418975218</id><published>2008-11-01T20:46:00.004+01:00</published><updated>2008-11-01T20:55:13.836+01:00</updated><title type='text'>La inmigración en el Grao de Castellón (3a entrega)</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SQyzmjFvx6I/AAAAAAAAAe8/-wc0lDSi438/s1600-h/DSC02706.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5263779539325011874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SQyzmjFvx6I/AAAAAAAAAe8/-wc0lDSi438/s400/DSC02706.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Inmigrantes de Peñíscola&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmediatamente después de terminada la Guerra Civil, el Grao de Castellón asistió a otra oleada inmigratoria que, aunque menor en número que las anteriores, no fue por ello menos importante.&lt;br /&gt;Sabida por aquel tiempo la riqueza de las aguas de Castellón, y la solidez de su puerto, que superaba con mucho al de Peñíscola, muchos peñiscolanos optaron por imitar a los torreblanquinos y, con sus familias y enseres, pusieron rumbo a Castellón.&lt;br /&gt;Ejemplos de este movimiento migratorio hacia aguas castelloneras son: Los hermanos Garí, Els Panxes, Els Ferletes, Els Xiverques, El sinyo Robertet, El sinyo Granero, El sinyo Favorito y, Manuel Albiol, más conocido por Manuel el de Dinero por pertenecer a la familia dels Dinero. Fue Manuel Albiol persona principal y destacada de la vida pública “grauera” durante más de cincuenta años, desempeñando repetidas veces el cargo de Presidente del Pósito de Pescadores y también Patrón Mayor, cargo éste que ostentó hasta que ya, con casi ochenta años, le sorprenió la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Inmigrantes de Altea&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Casi a la par que los peñiscolanos llegaban al Grao de Castellón, otra inmigración, esta vez desde el Sur, tenía lugar en el Grao, la de los alteanos.&lt;br /&gt;Eran éstos menor en número, pero no en conocimientos marineros, ya que desde un principio se mostraron como perfectos conocedores y dominadores de la pesca del fanal.&lt;br /&gt;Recordemos como muestra de excelentes patrones a Cul d’aladroc, que mandaba la barca de Emilio Falomir y, Oli que fue patrón de una de las barcas de Emilio Fabregat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5263779710099401490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 300px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SQyzwfRiKxI/AAAAAAAAAfE/xqdABIdJ69w/s400/DSC02708.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Inmigrantes andaluces&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá por los años cincuenta se fraguó la penúltima de las grandes oleadas inmigratorias del Grao: la de los andaluces. Entre ésta y la siguiente década, el muelle de Castellón se inundó de gente de gracioso y saleroso hablar. El habla andaluza pronto se hizo familiar. Tanto, que hoy, los andaluces son considerados tan “graueros” como el que más.&lt;br /&gt;En un principio, los andaluces que llegaron al Grao eran mayoritariamente almerienses de Adra y gaditanos de Barbate.&lt;br /&gt;Los andaluces en un principio se dedicaban todos a la pesca del fanal. Y hoy, aunque ya no se dedican la totalidad de marineros andaluces al fanal, siguen mostrando una verdadera vocación por este arte pesquero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Inmigrantes “del Norte”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recién estrenada la década de los setenta tuvo lugar la que puede considerarse última inmigración masiva. Fue ésta la de gente norteña. Venían de Santander, y del País Vasco.&lt;br /&gt;Eran barcas grandes, de alta proa y serio semblante, desafiantes.&lt;br /&gt;La gente del Grao, poco acostumbrada a las temibles tempestades de aquellos norteños lares, no construía así sus barcas. Los buques pesqueros mediterráneos de aquella época eran ciertamente pequeños, barquichuelas que poco o nada podían hacer ante un asomo de mala mar: embarcaciones serenas; firmes y alegres; acostumbradas a la bonanza de nuestras aguas.&lt;br /&gt;Los “graueros” veían con admiración aquellos andares poderosos de las barcas del Norte. Barcas recias que estaban fuertemente preparadas para combatir con furiosos mares del Atlántico Norte. Eran unas barcas que estaban pintadas con parcos y sufridos colores. Nunca de blanco. Rojo, azul. En cambio aquí, las barcas presentaban casi todas un pálido semblante, pálido pero vivaz. Un cuerpo blanco que se adornaba con un ribete de otro color, que recorría todo el casco de la barca, y que le daba personalidad a la embarcación. Pocas estaban pintadas con otro color que no fuera el blanco.&lt;br /&gt;Los “graueros”, siempre dispuestos a las posibles mejoras y abiertos a todo lo que suponga avances, a partir de entonces tomaron ejemplo de los buques norteños.&lt;br /&gt;Hoy las barcas “graueras”, tienen un aire más mundano. Más sólido y consistente. Más competitivo. Grandes, potentes, retadoras...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5263779955913934114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SQyz-zASRSI/AAAAAAAAAfM/svxetZG-QQU/s400/DSC02709.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Inmigrantes magrebíes&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El año 2000 ha visto afianzarse en el Grao una masiva inmigración de gente del norte de Africa y, aun de otros lugares del continente africano (pero sobre todo magrebíes) que se dedican fundamentalmente a la pesca del cerco. Hasta tal punto está siendo numerosa esta inmigración, que hoy en día casi la mitad de los tripulantes de la pesca del “fanal” son de esta procedencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Grao de Castellón sabiamente, ha asimilado todos y cada uno de los impulsos inmigrantes y de cada uno ha cogido algo. Lo que le ha convenido. Algo a lo mejor que le faltaba. Y le ha dado, eso sí, su toque personal para hacerlo suyo...y para que el Grao de Castellón se convirtiera en lo que es hoy: una primera potencia nacional en tema de pesquera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-6257130221418975218?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/6257130221418975218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=6257130221418975218' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/6257130221418975218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/6257130221418975218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/11/la-inmigracin-en-el-grao-de-castelln-3a.html' title='La inmigración en el Grao de Castellón (3a entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SQyzmjFvx6I/AAAAAAAAAe8/-wc0lDSi438/s72-c/DSC02706.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-4144114398062057469</id><published>2008-10-09T19:08:00.003+01:00</published><updated>2008-10-09T19:20:50.092+01:00</updated><title type='text'>La inmigración en el Grao de Castellón (2ª entrega)</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SO5LJfFKxfI/AAAAAAAAAcw/9QWASqI3Acs/s1600-h/DSC02694.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5255220441522030066" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SO5LJfFKxfI/AAAAAAAAAcw/9QWASqI3Acs/s400/DSC02694.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Inmigrantes de Valencia&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mi abuelo Pepet el Famós llegó al Grao en 1910. Había venido desde su Valencia natal, más concretamente del Cabañal, donde se ganaba la vida pescando al arrastre en aquellas aguas.&lt;br /&gt;“La Caragola” era una “grauera”, dueña de un pareja de barcas de bou que, habiéndose quedado viuda, tuvo la necesidad de buscar a alguien que le mandara sus embarcaciones, es decir buscaba un patrón de bou. Quiso el azar que estas noticias llegaran hasta oídos de mi abuelo. Que requerían allá en Grao de Castellón un patrón para mandar una pareja de barcas de bou, por supuesto de vela, de vela latina se entiende. ¡Aquellas feraces aguas “castelloneras” envidia de los valencianos!&lt;br /&gt;Mi abuelo hizo firme la decisión de ir al Grao de Castellón y, si la cosa cuajara, quedarse allí el resto de sus días.&lt;br /&gt;Curiosamente, mi abuelo, al igual que “La Caragola”, también era viudo. Así que un día, él y su prole, formalizada la situación, emprendieron camino del Grao de Castellón. Ya nunca más regresarían al Cabañal.&lt;br /&gt;El hecho de que tanto La Caragola como mi abuelo, Pepet El Famós, contaran con descendencia, no fue obstáculo para que formalizaran relaciones viudo y viuda...y terminaran casándose. Y, con el tiempo, también hubo uniones matrimoniales entre los hijos de una y los de otro, formando una especie de clan, donde todo giraba en torno a la pesca, pescando unos y vendiendo pescado otros. Y de esta manera afianzaron sus raíces una de las primeras sagas foráneas que prestaron y recalaron ya para siempre su linaje en el Grao.&lt;br /&gt;En aquellos años comienza a afianzarse en el Grao la pesca del bou. Pronto en el Grao la aceptación de este arte de pesca se hizo común. Tanto, que en el Grao no había ni suficientes barcas, ni bastantes patrones para satisfacer las necesidades de aquellos emprendedores “graueros”. Además, otro problema añadido era la falta de rederos. El bou precisa del redero, no ya para la confección del arte sino para su posterior reparación.&lt;br /&gt;A parte de mi abuelo, fueron llegando, a requerimientos de la demanda pesquera “grauera”, “Vicent de la Grilla”, El Ruc, Els Mananes, los hermanos Torra... y los rederos: el sinyo Ramon, apodado “El sastre” que estaba casado con la Pelegrina. El sinyo Ramon fue el maestro de la mayoría de los remendaors graueros de aquellos años, especialmente de los que se dedicaban al bou. Discípulos suyos y excelentes rederos todos ellos fueron Els Macarenos, Manuel y sus primos, els Rates: Tomàs El Rata y sus hijos y nietos, estos últimos todavía hoy en activo. También debemos recordar a Vicent, Pepe, Ximo, Lluïset, el Tatano...&lt;br /&gt;Paralelamente a estas aportaciones humanas foráneas, los “graueros” ya habían asimilado plenamente el nuevo arte pesquero del bou y ya nos encontramos en estos albores de siglo con buenos y acreditados patrones nacidos en el Grao: Pepe y Jaume de Masses, Pepito y Miquel els Valentins, Pepet de Mateu, marido de Teresa La Pato que era dueña de una pareja de barcas veleras de bou...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, los graueros dejaron varados en la playa ya para siempre, sus botes para pescar al volantí y al palangre de menuda, para empezar a dedicarse de lleno y, definitivamente a la pesca del arrastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5255220700951601122" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SO5LYlh_3-I/AAAAAAAAAc4/r0DqqYLS1pM/s400/DSC02700.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Inmigrantes de Torreblanca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Después de la llegada de los valencianos y, atraídos por la seguridad y amparo que ofrecía el puerto, fueron viniendo al Grao de Castellón la que puede considerarse segunda gran oleada de inmigrantes: la de los torreblanquinos.&lt;br /&gt;Eran éstos unos avezados y diligentes marineros, dominadores del arte del bou, el trasmallo y, diestros en el manejo de la navegación a vela.&lt;br /&gt;Las mujeres también contribuían a la industria pesquera. Las mujeres torreblanquinas se dedicaban en su mayoría, a la dedicación de remendaores, tarea ésta que conocían y desempeñaban con singular maestría.&lt;br /&gt;Este movimiento de gentes de Torrenostra fue un hecho que constituyó un éxodo masivo de pescadores de la playa de Torreblanca hacia el Grao de Castellón, donde echaron firmes sus raíces, y donde fueron recibidos desde un principio con los brazos abiertos; integrándose de tal modo, que fueron numerosísimas las uniones conyugales de gente de Torrenostra con gente del Grao. Yo, sin ir más lejos, estoy casado con una torreblanquina, nieta de uno de esos primeros inmigrantes que en los años treinta decidieron cambiar la precariedad e indefensión frente al mar de la playa torreblanquina, por el abrigo y seguridad que proporcionaba el flamante puerto de Castellón.&lt;br /&gt;Andreu el de Manetes, que era el abuelo de mi mujer, fue uno de aquellos torreblanquinos. Junto a él también vinieron su mujer, María, y con ellos todos sus hijos: Juan Antonio, Josefina, Vicent, Facundo, Manuel y Andreu, (el padre de mi mujer, Joaquina), que era viudo, pues su esposa, Vicenta Rosa, murió en un trágico accidente de autobús camino de su Torreblanca natal cuando aún estaban ultimando las cosas para su traslado definitivo al Grao de Castellón; Vicenta Rosa murió de un golpe en la cabeza, porque no pudo protegerse del impacto, pues llevaba en brazos a su hija Joaquina, que entonces era un bebé, y que no sufrió ni un rasguño porque su madre, al sentir el choque, instintivamente se aferró a ella con su cuerpo resguardándola totalmente, y el golpe mortal se lo llevó su madre. También llegaron al Grao los hijos de éstos, todos aún niños de corta edad: Gabriel y Pepito (hijos de Josefina) y Vicentica y Joaquina (hijas de Andreu). A esta detallada descripción de la familia de mi mujer, que vinieron para nunca más volver, y cuyos hijos y nietos a duras penas tienen constancia de un pasado torreblanquino, habría que añadir muchas más. Sirva como ejemplo un “castellonero” que lo era hasta la médula y, sin embargo, fue también uno de los muchos torreblanquinos que en su momento llegaron al Grao: estoy hablando de Emilio Fabregat, personaje que ha inscrito su nombre con letras de oro en la Historia de nuestro C.D Castellón. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-4144114398062057469?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/4144114398062057469/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=4144114398062057469' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/4144114398062057469'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/4144114398062057469'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/10/la-inmigracin-en-el-grao-de-castelln-2.html' title='La inmigración en el Grao de Castellón (2ª entrega)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SO5LJfFKxfI/AAAAAAAAAcw/9QWASqI3Acs/s72-c/DSC02694.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-5288865722586161265</id><published>2008-09-28T18:55:00.004+01:00</published><updated>2008-09-28T19:18:46.027+01:00</updated><title type='text'>La inmigración en el Grao de Castellón</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;En este primer capítulo de la inmigración en el Grao de Castellón se habla de la naturaleza del Grao y de los inicios del Grao como entidad urbanística. En posteriores posts se irán añadiendo las distintas oleadas inmigratorias que han configurado el actual Grao de Castellón&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SN_Ji_RczQI/AAAAAAAAAbc/_6jo6DUcphg/s1600-h/LAS%2520ROCAS.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5251137293474647298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SN_Ji_RczQI/AAAAAAAAAbc/_6jo6DUcphg/s400/LAS%2520ROCAS.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Extracto del libro "Memorias del Grao de Castellón"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;LA INMIGRACIÓN EN EL GRAO DE CASTELLON&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tuviéramos que buscar un origen o un principio a lo que es hoy el Distrito Marítimo de Castellón tendríamos que situarnos a principios del siglo XIX, recién terminada la Guerra de la Independencia. Allí, en aquellos tiempos decimonónicos es cuando algo comienza a moverse y tomar forma en las fértiles orillas mediterráneas de Castellón.&lt;br /&gt;No quiera esto entenderse como un principio en el sentido literal de la palabra, pues hay constancias históricas de asentamientos humanos desde muy pretéritas épocas.&lt;br /&gt;Desde la Edad Media son continuas las referencias a un conjunto de barracas hechas con troncos del vecino pinar y rematadas con techo de senill que servían como almacén de aperos, y eventualmente como cobijo a los marineros castellonenses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el comienzo del Grao como entidad urbanística –como apuntábamos al inicio del presente capítulo -, tiene las raíces en unos no demasiado lejanos tiempos. Tiempos que discurrieron entre el cambio atroz que la modernidad impuso en las gentes y lugares, y la vocación marinera de unos hombres y mujeres que decidieron quedarse aquí, haciendo del Grao su casa, y a quienes el Grao de Castellón les ha ofrecido todo: su trabajo y su hogar. Pensemos que en un principio la única razón por la que algunos hombres y mujeres de Castellón decidieron instalarse en el Grao fue la pesca. La pesca como modo de vivir. El comercio llegó más tarde.&lt;br /&gt;De siempre, el castellonense ha sabido de su “escalón” arenoso que había que salvar para llegar al mar, escalón al que se llegaba después de atravesar unos terrenos más bajos que el nivel del mar -los cenagosos y fértiles majales -, escalón que en valenciano es “graó” (de ahí, con el tiempo, las denominaciones de Grao, en castellano y Grau en valenciano).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el “castellonero” era reacio a quedarse en aquella amplia barra arenosa en forma de escalón o, “graó”, que salvaguardaba al marjal de las acometidas del mar. La constante amenaza de la piratería - el último ataque de los cuales data del año 1800 -, hacía que les resultara más seguro a los pescadores de Castellón, efectuar sus pescas, y luego llegarse al plano y consistente centro de Castellón, donde vendía sus capturas y donde tenía su vivienda. A este respecto hemos de recordar que hoy aún perduran resquicios de aquellas épocas. La calle “Pescadores” de Castellón era una calle donde vivían los “castelloneros” que se dedicaban a ir al “escalón”, al “graó” y, desde allí, hacerse a la mar con toscas embarcaciones y primitivos artes de pesca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un censo de 1769, según José Sánchez Adell, contabiliza en Castellón 69 pescadores, que viven casi todos en la calle “Pescadores”.&lt;br /&gt;Llegado el siglo diecinueve – de una vez por todas resuelto el problema de la piratería -, hay “castelloneros” que piensan en la posibilidad de permanecer en el “grau”; y levantan allí sus viviendas. Los primeros “graueros” acaban de poner pie en el “Graó de Castellón”. Y a éstos les siguen en pocos años, la totalidad de habitantes de Castellón dedicados a estos marineros menesteres.&lt;br /&gt;En escaso tiempo, aquel escalón o cordón arenoso propio de las tierras valencianas, se va humanizando, se llena de barcas en las playas, de barracas; más tarde de sólidas casas. Parece ya un caserío marítimo.&lt;br /&gt;Un nuevo concepto de pescador había visto la luz: el pescador “grauero”. Aquel que se hace sedentario en el escalón arenoso, en el “graó”. Que hace allí su vida, y que sólo regresa al centro urbano de Castellón en casos de necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como dato orientativo citaremos a Javier Tomàs: “...en 1842 el Grao, con su torre defensiva, pertenece al barrio de Santo Tomás de la capital. En esta fecha tiene 55 habitantes, y poco después son ya 120 las barracas y casas habitadas por pescadores...”&lt;br /&gt;En 1845 señala Madoz que el Grao “...va poblándose de pocos años a esta parte de un modo sorprendente...cuenta el día unas 80 casas de mala fábrica y pocas comodidades, y 40 barracas, habitadas la mayor parte por pescadores que surten a los vecinos de Castellón de pescado fresco y abundante...”&lt;br /&gt;Siguiendo a Vicente Ortells Chabrera, advertimos que “...En 1887 se duplicaba el caserío con respecto a 1850. Un total de 195 casas, repartidas a partes iguales entre las de una planta y dos, 22 barracas y algunos almacenes, con 779 personas. El Grau en 1900 ya registra una población de 1.316 habitantes de un total de 29.904 habitantes censados en la ciudad y término de Castelló”.&lt;br /&gt;Según José Sánchez Adell “...al entrar en el siglo XX (concretamente en 1910), cuando la ciudad de Castellón tiene una población de 32.309 habitantes, la del Grao llega a la cifra de 1.816.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todo esto, en el Grao no había puerto. Unicamente algún embarcadero, tan frágil como provisional, construido para facilitar el embarque de mercancías, interrumpía la línea arenosa. Una grandiosa y viva playa de arena fina que discurría sin interrupción por delante de las viviendas de pescadores. Por el Norte, entre dunas enormes y algunos atrevidos pinos del cercano pinar, llegaba hasta perderse en los confines de la mirada. Y por el Sur, la playa del “Serrallo” (de la cual hoy sólo queda el recuerdo) que, por aquel entonces, se comunicaba exuberante y lozana con la playa de Almazora sin solución de continuidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue sino hasta el año 1891 cuando aquel ancestral Grao de Castellón conociera su primera gran transformación: el inicio de la construcción de un primigenio puerto.&lt;br /&gt;Y este hecho lleva consigo una consolidación del embrionario asentamiento castellonense. Y no sólo esto, sino que algunos pescadores de la vecina Almassora vienen al Grao de Castellón con sus familias con la intención de quedarse aquí, a pescar al amparo del naciente puerto que se está construyendo. Esta, aunque de poco volumen podría considerarse como la primera de las inmigraciones del Grao.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-5288865722586161265?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/5288865722586161265/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=5288865722586161265' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/5288865722586161265'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/5288865722586161265'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/09/la-inmigracin-en-el-grao-de-castelln.html' title='La inmigración en el Grao de Castellón'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SN_Ji_RczQI/AAAAAAAAAbc/_6jo6DUcphg/s72-c/LAS%2520ROCAS.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-2288360283823884948</id><published>2008-05-30T11:59:00.001+01:00</published><updated>2008-05-30T12:01:21.995+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Este blog estará de vacaciones los meses de junio, julio, agosto y septiembre. En octubre nos volvemos a ver con más historias y vivencias del Grao de Castellón. ¡Hasta entonces!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-2288360283823884948?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/2288360283823884948/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=2288360283823884948' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/2288360283823884948'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/2288360283823884948'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/05/este-blog-estar-de-vacaciones-los-meses.html' title=''/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-3326963292389946820</id><published>2008-05-05T19:06:00.002+01:00</published><updated>2008-05-05T19:13:33.520+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SB9ONcsIniI/AAAAAAAAAZ8/Vjw6Y7fsQGA/s1600-h/DSC02520.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196958487955414562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SB9ONcsIniI/AAAAAAAAAZ8/Vjw6Y7fsQGA/s400/DSC02520.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Extracto del libro "Memorias del Grao de Castellón":&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;LAS COMIDAS MARINERAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que viene a continuación hace referencia a las costumbres culinarias de pasadas décadas en la vida cotidiana de los pescadores del Grao de Castellón. Los años en que yo fui marinero. Seguramente, en otro litoral hubiera otras prácticas, otros hábitos distintos, pero yo me ceñiré a aquellas vivencias que tuvieron como testigo las aguas litorales de Castellón.&lt;br /&gt;Hay que tener en cuenta que desde mediados los años treinta en que inicié mi carrera como marinero, hasta el año 1985 en que me jubilé, hubo cambios. Así, pasé de las teas y el carbón, al gas butano; del ventall para avivar el fuego, a la clavija de la cocina de gas. Pero lo esencial no cambiaba. No fue sino hasta bien entrada la década de los ochenta cuando decididamente, una de las facetas que más entrañablemente guardamos en la memoria los pescadores de mi época, el rito de las comidas, al frente de las cuales estaba el cocinero, empezó a caer en desuso hasta terminar por desaparecer.&lt;br /&gt;Cuando yo empecé a ejercer el oficio de marinero, recién terminada la Guerra Civil, nada era igual a como es hoy.&lt;br /&gt;Hoy en día, los marineros, amparados en los potentes motores y las magníficas embarcaciones de que disponen, plantean la jornada laboral de manera muy distinta a como se hacía tiempo atrás.&lt;br /&gt;Los tripulantes de las barcas acuden a sus puestos de trabajo provistos de sus correspondientes vituallas. Traen la comida ya cocinada de casa. No faltan las funcionales e inevitables latas, símbolo de la modernidad; ni los “tetrabriks,” que guardan zumos de mil clases o leche, o agua, o vino. En cualquier caso, a bordo se dispone de una moderna cocina por si alguien quiere calentar su comida.&lt;br /&gt;Como si de cualquier trabajador “de en tierra” se tratara, llegado el momento, el marinero se sienta en un rincón, y echa mano de su bien surtida bolsa o mochila, que cada uno trae consigo a bordo. Hoy se ha hecho innecesaria la figura del cocinero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cocinero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echando la vista atrás, puedo ver aquellas barquichuelas repletas de marineros; pescadores de pies descalzos y rostros ennegrecidos por la carbonilla del renqueante motor; y en un rincón, muy aplicado en sus menesteres, un marinero, que cuchillo en ristre, da sus últimos retoques al guiso que pronto degustarán todos los allí presentes. Es el cocinero. Un principal personaje de a bordo, tan necesario como discutido.&lt;br /&gt;Aunque es fundamental la figura del cocinero, el cargo no suponía ninguna compensación económica. Eso sí, se le dispensaba de ciertas labores; dispensa que era saldada sobradamente por las fecundas horas dedicadas a preparar el alimento a los marineros. Pero hay que decir que ésta es una ocupación de mucha responsabilidad, porque el cocinero es blanco de todas las exigencias de los marineros, que dicho sea de paso, se muestran implacablemente críticos con los guisos del cocinero. De ahí que, para un buen cocinero, ver a la marinería comiendo con avidez y fruición la comida que él ha preparado, supone quizá la mayor compensación a su buen hacer.&lt;br /&gt;Para acceder a la condición de cocinero de una barca, no era preciso tener conocimiento de nada especial. ¡Qué marinero no es capaz de preparar un arrossejat o un suquet de morralla...? Absolutamente todos eran capaces. Era algo que conllevaba la profesión de pescador.&lt;br /&gt;Por eso, cuando algún cocinero se “quedaba en tierra”, el patrón, así, sin más, se dirigía a cualquier marinero y le decía: “...ara seràs tu el cuiner...agarra les estrasses i...vinga...ja pots començar”&lt;br /&gt;Les estrasses eran una especie de manoplas que protegían al cocinero de posibles quemaduras. Con ellas salvaguardaba sus manos, y podía sacar del fuego los cacharros con total seguridad y garantía. Les estrasses habían salido de algún trapo viejo, o un vela inservible y perdida que alguien encontró en un almacén. Así se confeccionaban dos manoplas de tela, de recia y resistente textura, que unidas mediante un mugriento cordel, se las colgaba el cocinero al cuello con el fin de tenerlas siempre a mano. Les estrasses eran el símbolo del cocinero.&lt;br /&gt;Con cierta frecuencia pasaba que el nuevo cocinero no acertaba el gusto a los comensales. La crítica, como decía antes, inexorable, no aprobaba la calidad de los condimentos del nuevo responsable de la cocina. La insolencia de los marineros era contestada con un gesto brusco del cocinero, que quitándose con arrogancia les estrasses del cuello las arrojaba con furia sobre cubierta. Acababa de presentar su dimisión como cocinero. Que sea otro. Estaba visto que no era capaz de tener contenta a la exigente marinería. Si la dimisión era aceptada por el patrón, efectivamente, otro marinero, debería ponerse les estrasses.&lt;br /&gt;Yo, fui uno de esos marineros que en alguna ocasión tuve que ponerme les estrasses.&lt;br /&gt;Cuando el cocinero de nuestra barca se quedaba “en tierra”, era yo quien asumía esta responsabilidad en tanto se buscara otro. Por eso, tal vez por nostalgia, quizá por vanidad, quiero recordar aquellos platos marineros, genuinamente marineros, que se elaboraban en alta mar y, que hoy, se elaboran en los restaurantes..."&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-3326963292389946820?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/3326963292389946820/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=3326963292389946820' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/3326963292389946820'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/3326963292389946820'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/05/extracto-del-libro-memorias-del-grao-de.html' title=''/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SB9ONcsIniI/AAAAAAAAAZ8/Vjw6Y7fsQGA/s72-c/DSC02520.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-3001749388278166397</id><published>2008-04-13T19:03:00.005+01:00</published><updated>2008-04-13T19:33:40.128+01:00</updated><title type='text'>Aparecen los primeros motores marinos en el Grao de Castellón</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;Siguiendo la evolución del Pósito de pescadores que se inicia en "la Barraca", un hecho fundamental en la historia de la pesca tienen lugar: la aparición de los motores marinos. Veamos cómo se trata este tema en el presente extracto del libro "Memorias del Grao de Castellón":&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SAJQJW4kwRI/AAAAAAAAAYI/9TWOc-oUxTQ/s1600-h/DSC00664.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188797842376147218" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SAJQJW4kwRI/AAAAAAAAAYI/9TWOc-oUxTQ/s400/DSC00664.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;em&gt;Aparecen los primeros motores marinos en el Grao de Castellón&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La Barraca se consolida en esta primera década del siglo XX como lugar fijo de compra y venta de pescado.&lt;br /&gt;Hay ya unas normas y estatutos que hablan de la importancia de la institución naciente.&lt;br /&gt;Se ha creado, impulsado por el aumento del volumen de capturas, la figura de un personaje, el apuntaor. Es este un empleado de La Barraca que tiene la misión, como su nombre indica, de apuntar la cantidad de pescado que ha adquirido determinado comprador y anotar el precio convenido, pues aunque el precio no solía variar a lo largo de la temporada, ya empezaban a dejarse sentir ciertas fluctuaciones de mercado que en los años siguientes se harían patentes.&lt;br /&gt;El primer apuntaor que hubo en el Grao fue Manolo El Cabut. Cuyo verdadero nombre era Manuel Ibáñez.&lt;br /&gt;Era Manuel Ibáñez persona locuaz, y elocuentes eran sus razones y argumentos. Tanto, que pronto se le conoció entre las gentes del Grao por el apelativo de Manolo el parlaor.&lt;br /&gt;La llegada de los años veinte, trajo al Grao un hito revolucionario: en el año 1925 se instala el primer motor marino.&lt;br /&gt;Sin duda alguna, es este un paso determinante y definitivo para la pesca.&lt;br /&gt;Todo, a partir de ahora, cobra una nueva dimensión. Por supuesto, los primeros en notarlo son los marineros.&lt;br /&gt;En los días de navegación a vela, las calmas, tan temidas por su ineficacia pesquera, ya que entonces no se podía correr bou, eran no obstante, largamente aprovechadas. Y no siempre mal avenidas, por cierto, entre la marinería. El marinero, en estas premiosas y vanas horas que debe pasar sobre las quietas aguas en tanto volviera el viento, dejaba pasar el tiempo complacientemente, sin cuidado alguno, relajado contemplando el mar; echarse una siesta. Los había que se aplicaban en labores artesanales...lo cierto es que sobre cubierta, también reinaba la calma. &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188798267577909538" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SAJQiG4kwSI/AAAAAAAAAYQ/mYiyz2cHEyM/s400/DSC00658.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;El motor vino a trastocar todo eso.&lt;br /&gt;Ya no importaba el viento. Las barcas tenían la fuerza motriz asegurada. En otras palabras, no había a bordo momento de calma.&lt;br /&gt;Tras un bol, otro. Hasta llenar la barca de pescado. Y entonces, a tierra. A vender el pescado.&lt;br /&gt;Aquello era un invento extraordinario. ¡El viento artificial!. Por primera vez en la milenaria Historia de la Humanidad, el hombre ya no depende del viento para surcar con premura y solvencia los mares.&lt;br /&gt;Ya no eran necesarias las parejas de bou. La fuerza del motor hacía posible que con una sola barca, convenientemente habilitadas unas portes en la boca del bou, era esto suficiente para que el bou abriera sus fauces en toda su magnitud.&lt;br /&gt;Los armadores se frotaban las manos. Los duros de plata correrían a partir de ahora entre las familias “graueras”. ¡Aquello era un invento fabuloso!&lt;br /&gt;La codicia que todo pescador lleva dentro, afloró en ellos en todo su esplendor. Pescaban sin parar. El viento lo tenían asegurado.&lt;br /&gt;Como sea que no había horarios establecidos, las barcas podían llegar a puerto en cualquier momento del día; por eso hubo que contratar a alguien que se encargara de avisar a las compradoras del Grao de que había pescado en la Barraca.&lt;br /&gt;Un jovenzuelo de trece o catorce años, Pepito, era el que se dedicaba a estos menesteres. Para ello disponía de una trompeta de latón que hacía sonar ronca y disonante un par de veces y, luego, a viva voz anunciaba:&lt;br /&gt;-Peix a la Barraca!&lt;br /&gt;...Y así, día tras día. Con exceso, sin medida. Despreciando al cansancio. Ebrios de trinufo.&lt;br /&gt;Pepito el de la Barraca, que así era como se le conocía por aquel entonces a ese jovenzuelo que avisaba de la llegada de pescado, como más adelante veremos, fue posteriormente conocido en el Grao por el apelativo de Pepito el Subastaor .&lt;br /&gt;A bordo, la vida cambió radicalmente.&lt;br /&gt;Se acabaron para siempre los plácidos momentos de calma con que la Naturaleza obsequiaba al marinero de vez en cuando.&lt;br /&gt;Las redes eran arrojadas al mar indefectiblemente cada dos horas, que era lo que duraba un bol. O dicho de otro modo, mientras se estaba arrastrando este par de horas los fondos marinos, había ocasión para reponer fuerzas de la mejor manera que se podía. Y ésta consistía principalmente en echarse a dormir.&lt;br /&gt;En el descanso de los marineros había un rítmico martilleo del motor que les recordaba que las redes estaban faenando, y que pronto debían estar prestos a xorrar.&lt;br /&gt;Los pescadores, con el fin de alargar lo más posible ese rato, en cuanto se calava, desaparecían de cubierta y acudían a sus catres. Pero mientras esto ocurría, el cocinero, escrupuloso con sus obligaciones, no dejaba de preparar los guisos. Comidas perfectamente establecidas, con su ancestral horario que ni la llegada de los motores había trastocado.&lt;br /&gt;Así, era norma, a parte del almuerzo, la comida y la cena, preparar allá a las tres o las cuatro de la mañana, un suquet de morralla.&lt;br /&gt;Este uso, en aquellos momentos, en verdad, resultaba fuera de lugar, pero en estos primeros años, el cocinero, ajeno a los nuevos tiempos, y fiel a la ancestral costumbre culinaria, seguía preparando a los exhaustos marineros su pertinente ración matinal de suquet de morralla.&lt;br /&gt;Cuando el suquet ya humeaba en la oscuridad de la noche, y en vista de que la cubierta permanecía desierta, sin que nadie acudiera a la suculenta llamada del oloroso caldo, el cocinero, con cierta ironía, se asomaba por la escotilla del sollado donde dormían los desfallecidos pescadores, y preguntaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-...Que no en voleu de suc? &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SAJQ3m4kwTI/AAAAAAAAAYY/crrtzcqA3AY/s1600-h/DSC00645.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5188798636945097010" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SAJQ3m4kwTI/AAAAAAAAAYY/crrtzcqA3AY/s400/DSC00645.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Furioso y rotundo silencio en el sollado. Sólo algún ronquido que más que ronquido parecía una queja, indicaba la osadía del cocinero.&lt;br /&gt;Preferían una y mil veces dormir... que más falta les hacía.&lt;br /&gt;Pero poco después era otra la voz que se introducía punzante y definitiva en la negra estancia donde dormían glotonamente los pescadores. Ahora era la llamada del patrón:&lt;br /&gt;-Ieeeeeeeeeeee......a xorarrrrrrrr!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No existía escapatoria posible. Las redes ya debían estar repletas de pescado. Era hora de recoger las redes.&lt;br /&gt;Unos hombres macilentos, tambaleantes, surgían lentamente por la escotilla, con el estómago vacío, y la boca llena de maldiciones dirigidas al inventor de aquel inclemente artilugio marino que les había robado los momentos de calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Barraca se llenaba todos los días de pescado. Esto hizo que el precio del pescado, que hasta entonces prácticamente no sufría variación en toda la temporada, ahora se viera sujeto a fluctuaciones diarias. Era necesario revisar el sistema de venta del pescado. Se había de buscar otro, más ecuánime y más en razón de la demanda y la oferta.&lt;br /&gt;La solución se halló en subastar el pescado. Quien más pagaba, se llevaba el producto de la pesca allí expuesto. Así de fácil. Todos estuvieron de acuerdo y a partir de entonces la subasta fue el modo de comprar el pescado en el Grao.&lt;br /&gt;Tan sólo habían pasado un par de años desde que se introdujeran los motores marinos. Manolo el parlaor no podía hacer frente él sólo a la doble labor de subastar y apuntar el montante de lo comprado. Había que buscarle un ayudante. No tardaron en encontrar uno. Se trataba de Pepito el de la Barraca, cuyo verdadero nombre era Francisco Pastor, aquel muchacho que hasta ahora se dedicaba a anunciar la llegada de pescado a la Barraca.&lt;br /&gt;Cada vez eran más voluminosas las capturas. La Barraca, se hizo insuficiente para subastar semejante cantidad de pescado.&lt;br /&gt;Se habilitaron dos barracas más.&lt;br /&gt;Una pertenecía al tio Xamussa, padre del célebre Xamussa, a quien “graueros” de varias generaciones mantienen en el recuerdo como seguro abastecedor de cacau, tramús, aigua de cebà... que despachaba hasta la década de los ochenta en su bien surtida paraeta.&lt;br /&gt;Su barraca la conocíamos por el nombre de La fira. Posiblemente fuera debido a que disponía de más potente luz que las otras dos.&lt;br /&gt;La tercera barraca era la de Batiste el de la nevera.&lt;br /&gt;Las tres barracas se encontraban en el carrer de davant. Subastar en una u otra barraca era totalmente libre. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-3001749388278166397?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/3001749388278166397/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=3001749388278166397' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/3001749388278166397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/3001749388278166397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/04/aparecen-los-primeros-motores-marinos.html' title='Aparecen los primeros motores marinos en el Grao de Castellón'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/SAJQJW4kwRI/AAAAAAAAAYI/9TWOc-oUxTQ/s72-c/DSC00664.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-2955337027759613200</id><published>2008-03-16T19:44:00.005+01:00</published><updated>2008-03-16T20:11:14.698+01:00</updated><title type='text'>La barraca</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Extracto del libro &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;"Memorias del Grao de Castellón"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5178418456753886210" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R91wJmUkVAI/AAAAAAAAAU8/S91KRFg-BTg/s320/DSC02409.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Empieza la construcción del puerto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las obras de construcción del puerto del Grao de Castellón se iniciaron el 16 de marzo de 1891. Esta obra responde a una necesidad. Y es que, a lo largo del siglo XIX, los pescadores del Grao han ido avanzando en sus técnicas pesqueras. Ya la vela latina, lacia y elegante, adorna las barcas que hay sobre la arena. La pesca de arrastre ha empezado a tomar consistencia en el Grao. Las parejas de barcas de bou animan el paisaje playero. En verdad hace falta un puerto. Ahora no se trata tan sólo de aquellas primigenias barcas a remos que practican las artes del palangrillo de menuda y el volantí. En el Grao se ha afianzado la pesca del bou. Y esto requiere que el Grao disponga de un recinto pesquero con totales garantías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El puerto, desde aquellos tiempos decimonónicos, nunca ha dejado de crecer.&lt;br /&gt;Las obras del puerto, desde que un día, hace más de cien años, iniciaran su andadura, nunca han permanecido estancadas; siempre han tenido motivo de adecuar sus estructuras a las necesidades vigentes; y éstas, continuamente, desde aquel lejano día en que se pusiera la primera piedra, con la Panderola como testigo, han conseguido una y otra vez, desbordar las construcciones portuarias, con nuevas exigencias: desde una ampliación del puerto, lo cual ha constituido una constante en la historia del puerto, hasta la novedosa problemática que sólo se verá cumplida en el próximo milenio, de los nuevos accesos al puerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5178418207645783026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R91v7GUkU_I/AAAAAAAAAU0/iXf9Oqp3Nks/s320/DSC02408.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;La Barraca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una hermosa y tranquila tarde de otoño de fines del siglo XIX.&lt;br /&gt;Por poniente, las rojas nubes, manchadas por un sol agonizante, anuncian el declinar del día.&lt;br /&gt;El mar, sereno y calmoso, casi no da señales de vida. Las olas, en la arena, a penas se dibujan, mortecinas y sin fuerza, en la misma orilla de la playa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La mar està com una bassa d’oli!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien, sobre la arena de la playa, lo ha dicho sin esperar respuesta. La ambigüedad del tono, hace que no se sepa si hay reproche o serena placidez, en aquellas palabras.&lt;br /&gt;Sobre la playa del Grao hay varios grupos de mujeres que forman corrillos. Miran una y otra vez mar adentro. Aquella persistente calma chicha estaba retrasando más de lo previsto la llegada de las parejas de bou.&lt;br /&gt;Se conversa animosamente. Desenfadadamente. A gritos. Con exageradas y teatrales gesticulaciones de brazos y cuerpo, cual si estuvieran interpretando un personaje dramático. Pero simplemente están hablando de sus cosas.&lt;br /&gt;Era ya evidente un cierto aire de cansancio en las mujeres, que esperaban en la playa la llegada de las barcas de arrastre, cuando unas velas aparecieron por encima de la escollera de levante, que era lo único que había del puerto que entonces empezaba a construirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ja estan ací! ja estan ací!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las parejas de bou, efectivamente, comienzan a arribar al Grao.&lt;br /&gt;Inmediatamente, todo el mundo en la playa, se moviliza. Deben preparase para los trabajos de compra del pescado.&lt;br /&gt;Cuando las pequeñas embarcaciones veleras llegan cerca de la orilla de la playa, arrían la vela y echan el ancla. Las barcas quedan quietas; aferradas a las aguas marinas. Sólo las olas son capaces de alterar con su incansable vaivén el reposo del breve buque pesquero.&lt;br /&gt;Ahora desde una de las barcas los marineros lanzan un diminuto bote de remos al agua.&lt;br /&gt;Enseguida, un puñado de marineros, saltan por la borda de la barca y, con agua a la cintura, van desembarcando el pescado que, dispuesto en sufridos cestones de oscuro mimbre, es colocado en la barquichuela.&lt;br /&gt;A golpe de remo llegan los pescadores hasta la orilla de la playa.&lt;br /&gt;Esta operación se repetía tantas veces como hacía falta. Si la pesca había sido pobre, bien pudiera bastar un solo viaje. En cambio, en días fructíferos, la pequeña lancha efectuaba varias veces el recorrido de la playa a la barca y viceversa.&lt;br /&gt;Una vez en tierra, en pescado es depositado sobre la mojada arena, a la vista de los compradores.&lt;br /&gt;Decenas de ávidos ojos escrutaban la nobleza de lo allí expuesto.&lt;br /&gt;No había más que mirar las expresiones faciales del aquellas mujeres, expertas en la materia, para colegir si se trataba de especímenes de buena, mediocre, o mala calidad.&lt;br /&gt;Si el resultado de la indagación era positivo, se dibujaba en la compradora una cara de satisfacción, prietos los labios, media sonrisa, y ojos entornados bajo unas fruncidas cejas que denotaban manifiesta codicia. Ahora, una vez hallado lo que buscaban, no se apartaban de aquel puñado de peces frescos que parecían su botín, por temor a que viniese otra y se hiciera con la magnífica mercancía que ella había descubierto.&lt;br /&gt;El griterío que se formaba en la playa llegaba a adquirir regulares proporciones.&lt;br /&gt;Los marineros voceaban entre ellos, prestos a las maniobras de desembarque del pescado. Y las compradoras, a voz en grito, iban intercambiando pareceres con sus colegas.&lt;br /&gt;Allí en la misma playa tenían lugar las operaciones de compra del pescado. A la intemperie. Totalmente expuestos a las contingencias climatológicas. Con luz solar, si el curso de la jornada lo hacía posible, o con la penumbrosa iluminación de la luz de la Luna, o en el peor de los casos, alumbrados con la tambaleante y tenebrosa luz de los candiles de aceite vegetal.&lt;br /&gt;Las compradoras disponían de material al uso para efectuar con seriedad y solvencia el pesaje de las capturas. &lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5178418645732447250" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R91wUmUkVBI/AAAAAAAAAVE/jzLq8XlexGI/s320/DSC02410.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;Consistía éste en una balanza formada por un palo que se clavaba en la arena y, perpendicular a dicho bastón se insertaba otro, horizontal, asido mediante un perno pasado y engrasado con sebo de cordero; en cada uno de sus extremos colgaban un cubo metálico. Las pesas eran unas gruesas piedras de un indeterminado peso. Pero se tenía por cierto que la más voluminosa pesaba una arroba, la mediana, media arroba y, la piedra más pequeña un cuarterón.&lt;br /&gt;El pago del pescado tenía lugar al día siguiente. Esto conllevaba que a bordo, alguien estuviera al cuidado de las operaciones de venta del pescado que acababan de efectuarse. En otras palabras, un marinero tenía que llevar la contabilidad. No, por cierto, pensando en una posible inspección de Hacienda, sino para que al día siguiente, no hubiera duda a la hora de cobrar el montante del pescado. Evidentemente, la compradora hacía lo propio.&lt;br /&gt;Estos movimientos mercantilistas eran puntualmente anotados por los pescadores en un libreta pestilente y mugrienta, pero recia y eficaz, que era celosamente guardada en algún rincón de a bordo.&lt;br /&gt;En dicho libro de registro se anotaba cuidadosamente cada operación.&lt;br /&gt;Si se trataba de una arroba, el marinero lo hacía constar en el libro de contabilidad mediante una raya vertical; si era media arroba lo que se había vendido, quedaba testificado en la libreta con una raya horizontal, y si era un cuarterón, se dibujaba una cruz en la libreta. Claro y conciso. Simple y eficaz.&lt;br /&gt;Estos signos, que vistos en su conjunto semejaban una escritura oriental, eran comúnmente aceptados por todos.&lt;br /&gt;El precio del pescado era fijo; no solía variar en toda la temporada. Las fluctuaciones económicas del mercado aún estaban por venir.&lt;br /&gt;A medida que se cerraban las operaciones de compra del pescado, el griterío se volvía murmullo; murmullo que iba diluyéndose a la par que la oscuridad de la noche crecía. Al trasluz de la noche, se veían unas grises y silenciosas figuras de mujeres, todas ellas cargadas de cestones repletos de pescado que marchaban camino de su casa. Mañana, antes de alborear el día, debían estar preparadas para ir a vender el pescado a Castellón, Almassora, Villarreal, Burriana...&lt;br /&gt;Los marineros, por su parte, preparaban todo para salir a pescar al día siguiente...si el tiempo no lo impedía.&lt;br /&gt;Después, sobre la arena de la playa, la soledad y el silencio nocturno, lo envolvía todo.&lt;br /&gt;Un día de pesca acababa...&lt;br /&gt;Las obras del puerto, con la llegada del nuevo siglo, avanzan a buen ritmo.&lt;br /&gt;Cuando se inició la construcción de la escollera, los armadores recibieron el aviso de que en la playa molestaban; que allí no podían seguir efectuando las labores de venta del pescado, que se buscasen otro sitio donde no molestaran.&lt;br /&gt;De siempre, que los marineros sabían de una vetusta barraca que parecía abandonada. Aquella barraca, cercana a la playa, pero al margen de las obras del naciente puerto, podría servir para las funciones de venta del pescado. No sería mala idea alquilarla. Su propietario resultó ser un señor de Castellón. No hubo problema en que la alquilara. La adecentaron entre todos los marineros. Se compraron los útiles necesarios para pesar el pescado: un par de balanzas nuevas, de hierro, con dos cubos de cinc. Las pesas siguieron siendo las mismas piedras de indeterminado peso. La vistieron de cal. Le pusieron un nuevo y flamante techo de senill... Parecía otra...&lt;br /&gt;El cambio había sido positivo. Ahora empezaban a darse cuenta.&lt;br /&gt;Se acabó el pesar el pescado a la intemperie.&lt;br /&gt;Ya no se hacía tan penosa la espera de las parejas de bou al resguardo del techo de la rejuvenecida barraca.&lt;br /&gt;A cambio, ahora, había unos gastos comunes que pagar.&lt;br /&gt;Estos gastos, puesto que a todos afectaban, era de ley que se pagaran entre todos. No hubo dudas al respecto. Entre todos lo pagarían.&lt;br /&gt;A parte del alquiler y del instrumental antes mencionado, se tuvo que unir otro concepto: la limpieza de la barraca. Se contrató para ello a una “grauera”, Lloïsa la Passec.&lt;br /&gt;Los armadores sintieron la necesidad de unirse para hacer frente a la común labor de llevar a cabo aquello que acababa de nacer.&lt;br /&gt;Al amparo del frágil cobijo de una vieja barraca y respirando y sintiendo el fresco y húmedo aire mediterráneo, aquellos hombres y mujeres de principios del siglo XX acababan de constituir lo que luego se llamó Pósito de Pescadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella primitiva unión, fue el germen de lo que hoy es quizá la entidad pesquera más sólida y entrañable del Grao, y que es considerada por todo marinero grauero como una segunda casa: La Cofradía de Pescadores “San Pedro” del Grao De Castellón, o El Póssit...o La Barraca. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-2955337027759613200?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/2955337027759613200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=2955337027759613200' title='30 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/2955337027759613200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/2955337027759613200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/03/la-barraca.html' title='La barraca'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R91wJmUkVAI/AAAAAAAAAU8/S91KRFg-BTg/s72-c/DSC02409.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>30</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-3589764284356433774</id><published>2008-02-26T12:29:00.005+01:00</published><updated>2008-02-26T13:13:24.383+01:00</updated><title type='text'>El puerto del Grao de Castellón</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cuando yo era pequeño, hace casi cincuenta años de esto, recuerdo que muchas veces, paseando por el puerto, al ver las continuas obras que en él había, le preguntaba a mi padre que cuándo se acabarían. Cuándo terminarían de arreglar el puerto. Y el me contestaba sin inmutarse, yo cuando era pequeño también le hacía esta misma pregunta a mi padre...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y hoy, mi hija, también me hace la misma pregunta... y es que el puerto del Grao de Castellón no ha dejado de ampliarse nunca, por eso es bueno dejar un rincón a la nostalgia y pensar qué fue de aquel primigenio puerto que hoy ya es historia...&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R8P-PacJ1II/AAAAAAAAAR4/VIZ5Uix4gNM/s1600-h/DSC02401.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5171256337900360834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R8P-PacJ1II/AAAAAAAAAR4/VIZ5Uix4gNM/s320/DSC02401.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;                                               &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Durante muchos años esta piedra con la placa&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;                                               &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;en honor a quien iniciara las obras del puerto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;                                               &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;en el año 1893 José Serrano Lloveras estuvo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;                                               &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;situada a la entrada del puerto mercante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;                                               &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R8P9tqcJ1HI/AAAAAAAAARw/uxPTMMMtcpg/s1600-h/DSC02400.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5171255758079775858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R8P9tqcJ1HI/AAAAAAAAARw/uxPTMMMtcpg/s320/DSC02400.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;                                                 &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Año 2002, obras de ampliación del puerto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Extracto del libro "Memorias del Grao de Castellón":&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;                                                       El Grao de Castellón antes del puerto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Si miramos atrás en el tiempo, veremos que es ancestral en el Grao de Castellón el uso o costumbre de la pesca.&lt;br /&gt;Existen referencias de ello ya en épocas prerrománicas. Hay también abundantes vestigios en el período de la dominación romana. En tiempos de la conquista árabe y, desde la Reconquista del Rei En Jaume, hasta el siglo XIX, son constantes las alusiones al ejercicio de la pesca por las gentes de Castellón que, se acercan al Grao a efectuar sus capturas. O sea, que podemos afirmar que en el Grao de Castellón se ha pescado “desde siempre”.&lt;br /&gt;Nunca, fueran de la condición que fueran los habitantes de Castellón, resistieron la tentación de acercarse al graó para servirse de la mar.&lt;br /&gt;Ya quedó dicho en otro capítulo que no es sino a principios del siglo XIX que el Grao comienza a ser lugar de residencia fija de los castellonenses que se dedican a la pesca.&lt;br /&gt;Estos primeros castellonenses “graueros”, que ya se dedican exclusivamente al ejercicio de la pesca, montan sus barracas frente a la playa.&lt;br /&gt;No hay puerto. Hay una generosa playa de fina arena que se prolonga larga y fértil hacia el Norte, hasta Benicàssim; y hacia el Sur, hasta alcanzar Almassora.&lt;br /&gt;Todo es excesivo a los ojos del pescador castellonero que ha instalado su barraca frente al mar: inmenso mar que llega a perderse en el horizonte, donde no hay límites. Y el pescador, que se enfrenta a toda esta salvaje y virgen majestuosidad marina con el sólo concurso de un pequeño bote a remos. Esto proporciona al visitante un cuadro simple y conciso: barracas alineadas con la vista fija en el mar y, a escasos metros, unos botes varados sobre la arena.&lt;br /&gt;Son las viviendas y las embarcaciones de los marineros del Grao.&lt;br /&gt;Cada una de estas barcas de pesca pertenece a una familia. El padre es el patrón y sus hijos varones constituyen la tripulación.&lt;br /&gt;Cuando se hacen a la mar, la barca es llevaba a fuerza de brazos hasta la orilla. Una vez allí, la barca siente sobre su oronda panza la libertad de las olas de la playa y, alegre y saltarina, cobra vida. Los marineros con gesto ágil suben a bordo y, cada uno a un remo, ponen rumbo hacia el caladero, que no está lejos de la costa.&lt;br /&gt;Las modalidades de pesca que se utilizan son el palangrillo de menuda y el volantí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambas, son artes basadas en el uso del anzuelo.&lt;br /&gt;El palangrillo consistía en una cuerda (la mare) que era de cáñamo, a la que se han atado unos hilos (cametes) confeccionados con pèl de cuc y pèl de cua de cavall, en cuyo extremo hay un anzuelo; la parte que está atada a la cuerda mare es de color negro ya que está hecha de cua de cavall, el resto hasta llegar al anzuelo, presenta un color semitransparente, es el pèl de cuc.&lt;br /&gt;El volantí se reduce a un fruixa (un trozo de corcho en donde se han enrollado unas decenas de metros de hilo de pél de cuc) rematados por dos o tres anzuelos.&lt;br /&gt;El cebo primordial en aquellos años es la gamba, la gamba de acequia.&lt;br /&gt;Son los propios pescadores quienes se abastecen de estos pequeños crustáceos que habitan las numerosísimas acequias del marjal. Se sirven para ello de unos gamberos hecho a propósito por ellos mismos.&lt;br /&gt;Si alguna vez sobraba gamba, no se tiraba, la freirían para la cena.&lt;br /&gt;Desde un principio, los pescadores tuvieron cuidado de buscar para sus aparejos con anzuelo, hilos que cumplieran dos condiciones: que fueran fuertes y prudentemente vistosos, para que el pez aceptara el engaño con mayor claridad y eficacia.&lt;br /&gt;Estos requisitos los cumplía plenamente el pèl de cuc. El pèl de cuc no es otra cosa que las tripas del gusano de seda que, artesanalmente tratadas, adquirían forma de hebra recia y fina. Justo lo que requería el pescador.&lt;br /&gt;Debo advertir que la elaboración del pèl de cuc nunca fue propia del Grao de Castellón. Els pèldecuquers (los hombres que vendían el pèl de cuc) aparecían periódicamente por las calles del Grao y paseábanse con una gavilla de sedales de un par de metros cada trozo bajo el brazo, y al grito de “¡pel de cuc, pel de cuc!” (pronunciado así, con la “e” cerrada), nos advertía de su presencia.&lt;br /&gt;Era gente castellanoparlante que, según se decía, llegaba desde Murcia. Ataviado con chaleco y sombrero de paja a la guisa labradora, recorría el Grao el pèldecuquer abasteciendo de pèl de cuc a los pescadores. Por otra parte, ésta era la única forma de conseguirlo.&lt;br /&gt;Cuando el pescador efectuaba una compra -que se hacía a peso, por onzas-, se encontraba que había adquirido un montón de filamentos que ahora, con la paciencia propia del marinero en tierra que es muy diferente de la que demuestra cuando está en el mar; sentado en suelo, a la puerta de su casa, premiosa y diligentemente, se dedica a unir los hilos con certeros y concluyentes nudos, hasta lograr un uniforme sedal listo para echarse a la mar.&lt;br /&gt;Esta industria, la del pèl de cuc, sufrió un definitivo declive en la primera mitad de los años sesenta, en pleno siglo XX, cuando el artificial nylon se hizo común entre las gentes del Grao.&lt;br /&gt;El rall es otro de los artes que se usan en aquellos días. Es un modo de pesca “menor”. El fruto de su pesca no es sino anecdótico, y no da más que para, como se hace en la pesca con caña, alardear de pesquera, o, en los tiempos que nos ocupan, contribuir con unas cuantas perras gordas a mejorar la economía familiar.&lt;br /&gt;El rall, como la pesca con caña, siempre, incluso hoy, ha sido una “pesca de afición”, o de recreo. Es decir, que siempre ha sido practicada por aquellos que, terminada su tarea, han tenido a bien coger el rall y probar fortuna.&lt;br /&gt;Este arte consiste en una red circular de hasta 3 metros de diámetro, cuyo borde extremo va provisto de plomos, y de cuyo centro sale un cabo (una cuerda). Se utiliza por una sola persona que, agazapada en la orilla de la playa, con agua hasta las rodillas o, incluso hasta más allá de la cintura, y, en alto, el aparejo listo para ser lanzado, con lentos y cuidados movimientos, observa las claras aguas. Cuando avista algún ejemplar o un pequeño banco de peces que merezca la pena, lanza el rall. Entonces se dibuja en el aire un círculo sinuoso que cae en el agua dejando una estela circular. Hay unos momentos de sepulcral silencio. Y el rallaor, con pericia y suma delicadeza, tira hacia sí de la cuerda. El rall se va cerrando y copando a los infortunados peces. Esto debe hacerse con sentido y esmero, si no, la pesca resultaría infructuosa. Y este pequeño detalle es el que distingue a los buenos rallaors de los simplemente, aficionados.&lt;br /&gt;Las lisas son la especie más capturada en el rall y, en alguna feliz ocasión, la lubinas.&lt;br /&gt;El rall siempre ha tenido una confección artesanal.&lt;br /&gt;En el Grao de antaño y, hasta finales de los años setenta, era entrañablemente habitual, la figura del “grauero”, o “grauera” , que se dedica a tejer redes en su domicilio.&lt;br /&gt;En la calle, pacientemente sentado en una silla a la puerta de su casa, y enfrente otra silla vuelta del revés que le sirve para colocar la red, aquellos hombres y mujeres pasaban horas y horas conversando en silencio con aquel entramado ocre y filamentoso que constituían las redes. Una aguja de madera, un trozo de caña, o alguna pequeña madera rectangular, que constituye la medida, son su sencillo instrumental. Y de allí, poco a poco van dando forma a lo que luego será un rall, o un gambero, o una fila de peces (redes utilizadas para el trasmallo).&lt;br /&gt;Hoy esto ha desaparecido. En el Grao de Castellón ya no hay personas sentadas en la puerta de su casa que se aplican en la confección de redes.&lt;br /&gt;Hoy, el pescador, cuando necesita un arte, sea cual sea, no tiene más que hacer un pedido. Se busca en la guía telefónica una casa comercial que más o menos oferte lo que uno necesita y ya está. La persona que hay al otro lado del teléfono, de forma diligente y profesional tomará nota de cuanto se le pida. Puntualmente el pescador será servido en los términos acordados.&lt;br /&gt;¡Que distinto la impersonal frialdad de ahora, a los modos de antes! ¡tan artesanales!... ¡tan humanos!&lt;br /&gt;En el Grao de Castellón ha habido muy buenos rallaors. Los que pasarán a la historia “grauera” por su habilidad con el rall serán: Els germans Calicanto, Espoló, Nobiles, Blai, Curro, Torrent, El Rubio, El sinyo Malpollastre, Els Callaques, Tomàs El Vigilant y su hijos Tomàs y Guillermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con tan elementales argumentos se hacían a la mar cada día los “graueros” del primer tercio del siglo XIX.&lt;br /&gt;Cuando a mediodía volvían a la playa con el producto de la pesca, la desembarcaban, y la mujer del pescador y sus hijas eran las que se encargaban de venderla en el propio Grao.&lt;br /&gt;Con la cesta a la cadera, llena con toda una amalgama de peces costaneros, iba pregonando a viva voz por las calles de la vila:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ...Peix fresc! ... esparrallons...donzelles...bogues...mabres...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los vecinos del Grao conocían bien aquella cantinela, y en cuanto la oían salían a la compra de pescado fresco. Allí, frente a la puerta de la casa del comprador, tenía lugar la mercantil operación. Un puñado de peces, recién pescados, a cambio de medio real. El precio no variaba nunca.&lt;br /&gt;Y así, casi una a una, las vendedoras, iban recorriendo las viviendas del Grao, hasta que se agotaban las existencias.&lt;br /&gt;A veces, si la embarcación había llegado tarde, podía darse el caso de que ya otras barcas habían surtido de pescado a la totalidad de los habitantes “graueros”. No quedaba más remedio que buscar otros mercados. Y esto es lo que se hacía. El más cercano era Castellón. Sin ningún problema, sin prisa, y con apenas un asomo de resignación en sus rostros, aquellas mujeres, cargadas con cestas repletas de pescado recién capturado, a pie, emprendían rumbo a Castellón por el “Camino Viejo del Mar”. Problema resuelto. Gasto adicional, ninguno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;(en próximos posts continuaremos con esta historia del puerto del Grao de Castellón)&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-3589764284356433774?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/3589764284356433774/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=3589764284356433774' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/3589764284356433774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/3589764284356433774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/02/el-puerto-del-grao-de-castelln.html' title='El puerto del Grao de Castellón'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R8P-PacJ1II/AAAAAAAAAR4/VIZ5Uix4gNM/s72-c/DSC02401.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-4250420668234425807</id><published>2008-01-28T19:50:00.000+01:00</published><updated>2008-01-28T20:29:28.920+01:00</updated><title type='text'>Cae la noche sobre "L'Illa"</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;El "Mascarat" desde el faro de "L'Illa"&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R54sxd310DI/AAAAAAAAAPM/ougdONu1RZ0/s1600-h/Dsc01462.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160611451357220914" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R54sxd310DI/AAAAAAAAAPM/ougdONu1RZ0/s400/Dsc01462.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Dentro del capítulo IV del libro "Memorias del Grao de Castellón" está "una fosca en &lt;em&gt;l'IIla" &lt;/em&gt;que cuenta los avatares de los grupos de esforzados marineros que se pasaban toda la &lt;em&gt;fosca&lt;/em&gt; en esos insulares pasajes. De aquellos momentos he querido rescatar éste: &lt;em&gt;Cae la noche sobre "L'Illa"&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Extracto del libro "Memorias del Grao de Castellón"&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;"Tras la comida, el marinero gustaba de dedicarse al relajante ejercicio de la siesta. El cuerpo lo agradecía, pues si aquella pasada noche había sido fructífera, los trabajos se habían prolongado hasta bien entrada la mañana.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A media tarde, después de la siesta solía llegar &lt;em&gt;la enviada&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya estábamos otra vez todos. Dispuestos a pasar otra noche de pesca.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En tanto llegara la noche, en estas horas vagas y yermas, el tedio se apodera de la vida del marinero.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nada que hacer. Tranquilidad exasperante sobre cubierta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cada cual combatía estos momentos a su manera. Los había que se dedicaban a la lectura de aquellas novelitas tan afamadas entonces del prolífico autor Lafuente Estefanía, o a las aventuras de &lt;em&gt;El Coyote&lt;/em&gt; de José Mallorquí. Había quien se dedicaba a construir barquitas con algunas maderas que había encontrado en ele puerto y que se había traído consigo; otros jugaban a las cartas; había quienes se entregaban a gratificantes y apasionadas charlas... otros, sencillamente, dejaban pasar el tiempo...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y el tiempo, implacable, poco a poco iba comiéndose el día. Lánguidamente, pero con atroz decisión, la noche nacía de entre las luces diurnas. El sol se arrinconaba engullido por las montañas hasta desaparecer, no sin antes lanzar un estallido fugaz de mortecina luz rojiza que manchaba el cielo vespertino. El mar, en estas horas crepusculares aún conservará un refulgente color dorado. Es un fulgor efímero sobre las aguas del mar que las olas mecen cansinamente y que va cambiando y perdiendo consistencia a ojos vista.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La luz se hace penumbra.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las gaviotas vuelven a estas horas a sus peñascos favoritos. Y desde allí, arropadas por las primeras luces de la noche, imperiosas, dominadoras, lanzan claro y fuerte su grito nocturno: "aguá, agua, aguá..."&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y el marinero, que ya percibía la llegada de la noche, oyendo aquel inquietante y lapidario alarido de las gaviotas, sin saber por qué, se estremecía y, como guiado por un extraño poder, se recogía a sus aposentos nocturnos, a la espera de que se le avisase en medio de la noche que había sardinas a la vista. La jornada se había terminado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-4250420668234425807?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/4250420668234425807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=4250420668234425807' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/4250420668234425807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/4250420668234425807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/01/cae-la-noche-sobre-lilla.html' title='Cae la noche sobre &quot;L&apos;Illa&quot;'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R54sxd310DI/AAAAAAAAAPM/ougdONu1RZ0/s72-c/Dsc01462.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-1230077311299405845</id><published>2008-01-03T11:33:00.000+01:00</published><updated>2008-01-03T11:53:48.954+01:00</updated><title type='text'>Amanecer en "L'Illa"</title><content type='html'>&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;Amanecer en L'Illa&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R3y-c2MJ5ZI/AAAAAAAAAOU/rznQZY_s0cY/s1600-h/Dsc01457.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151201476597114258" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R3y-c2MJ5ZI/AAAAAAAAAOU/rznQZY_s0cY/s400/Dsc01457.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;La expresión "L'Illa" es como se conoce entre los marineros del Grao a las islas Columbretes. Este extracto del libro "Memorias del Grao de Castellón" titulado "amanecer en L'Illa" forma parte del capítulo IV, capítulo titulado precisamente "L'Illa". Y dentro de este capítulo, el presente apartado forma parte de "Una &lt;em&gt;fosca&lt;/em&gt; en L'Illa" que es un subcapítulo que narra las andanzas de aquellos pescadores de la postguerra cuando se iban a las Columbretes a pescar sardina durante toda una &lt;em&gt;fosca&lt;/em&gt; (período en que la luna tiene poca o nula luminosidad en la noche).&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Extracto del libro "Memorias del Grao de Castellón":&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Amanecer en &lt;em&gt;L'Illa&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Durante la noche, a bordo, a falta de luz eléctrica, los marineros tenían que ingeniárselas con primitivos usos. El fuego contra la oscuridad. Como en los más recónditos tiempos del ser humano.&lt;br /&gt;Para los espacios cubiertos se habilitaba o bien velas de cera, o también candiles de aceite.&lt;br /&gt;Pero en cubierta esto resultaba insuficiente. Así es que, el marinero debía buscar otras soluciones. Una de ellas, la más eficaz, era la confección de antorchas. El pescador de aquellos tiempos era diestro en estos menesteres. Para ello, se cogía algodón del que se utilizaba para limpiar el motor y, convenientemente atado a un palo y, bien alimentado a base de petróleo, surgía un seco y luminoso haz de fuego. Lo cierto es que estos artilugios emitían tanta luz como humo. Y el marinero, que durante buena parte de la noche había estado expuesto a los efectos de dichos prodigios luminosos, cuando amanecía, y los tenues rayos del sol iluminaban la barca, la tez ya de por sí curtida y morena de los pescadores, se acentuaba con un tizne negro y pringoso que producía (por contraste) en aquellos hombres un fulgor extraño en sus dientes. Lo malo es que a bordo el jabón escaseaba, y el agua también, así que, sucios, ennegrecidos por el hollín de la antorcha de la pasada noche, aquellos hombres de espectral apariencia se disponían a iniciar un nuevo día.&lt;br /&gt;Cuando el alba se apodera del mar, el marinero tiende a relajar su cuidado.&lt;br /&gt;En tanto las espesas tinieblas son engullidas por la punzante luz del naciente sol, aclarando el horizonte y limpiando las aguas, el marinero, triunfante, suele poner su mirada en el mar. Sin ningún fin concreto. Sólo por placer. Incluso por desidia.&lt;br /&gt;Ahora, sobre el leve oleaje del mar, todo parece que adquiere forma y sentido. Unas luces que durante la noche, silenciosas y misteriosas, han sido compañeras del marinero, se han transformado en la silueta de una embarcación pesquera.&lt;br /&gt;Un pequeño islote ha emergido con la luz del día a escasos metros de la barca.&lt;br /&gt;Decenas de embarcaciones aparecen por doquier, descubiertas por el indiscreto sol.&lt;br /&gt;El silencioso ruido del mar ha dejado de oírse.&lt;br /&gt;El negro murmullo marino es ahogado ahora por los estridentes y contumaces gritos de las gaviotas. Y por las voces, unas, cercanas y sonoras, y otras, confusas y lejanas, de marineros que, al grito luminoso del sol, acuden lentamente a cubierta.&lt;br /&gt;Las barcas también parecen despertar del nocturno letargo. Igual que pesados animales sobre la mar, se revuelven lentamente, como desperezándose. A bordo, decenas de marineros van y vienen en un trasiego vertiginoso.&lt;br /&gt;Más allá, el humo, y luego el ruido metálico del motor anunciaba que una barca se iba. Otras, quietas sobre las azulísimas aguas, permanecían fondeadas en el mismo lugar donde habían pasado la noche; cabeceando suavemente al ritmo que las frondosas olas marcaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-1230077311299405845?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/1230077311299405845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=1230077311299405845' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/1230077311299405845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/1230077311299405845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2008/01/amanecer-en-lilla.html' title='Amanecer en &quot;L&apos;Illa&quot;'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R3y-c2MJ5ZI/AAAAAAAAAOU/rznQZY_s0cY/s72-c/Dsc01457.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-696806452947396891</id><published>2007-12-05T18:14:00.000+01:00</published><updated>2007-12-05T19:19:35.808+01:00</updated><title type='text'>Oriegen de la palabra "Grao"</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;Día de calma en la playa del Serrallo&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R1brPasozkI/AAAAAAAAAJU/6Nj3VrBJQ9I/s1600-h/Dsc02446.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140554674787110466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R1brPasozkI/AAAAAAAAAJU/6Nj3VrBJQ9I/s400/Dsc02446.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Tal vez sean muchos los "graueros" que en alguna ocasión hayan pensado sobre el origen del vocablo "Grao". Por eso me gustaría aportar la teoría -que como todas las teorías están sujetas a revisiones y debates- pero que, tanto a mi padre como a mí nos pareció tan acertada que la incluímos en el libro &lt;em&gt;Memorias del Grao de Castellón. &lt;/em&gt;Leedla y ya me contaréis.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;EXTRACTOS DEL LIBRO "MEMORIAS DEL GRAO DE CASTELLÓN"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;De siempre, el castellonense ha sabido de su "escalón" arenoso que había que salvar para llegar al mar, escalón al que se llegaba después de atravesar unos terrenos más bajos que el nivel del mar -los cenagosos y fértiles majales -, escalón que en valenciano es "graó" (de ahí, con el tiempo, las denominaciones de Grao, en castellano y Grau en valenciano).&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;Pero el "castellonero" era reacio a quedarse en aquella amplia barra arenosa en forma de escalón o, "graó", que salvaguardaba al marjal de las acometidas del mar. La constante amenaza de la piratería - el último ataque de los cuales data del año 1800 -, hacía que les resultara más seguro a los pescadores de Castellón, efectuar sus pescas, y luego llegarse al plano y consistente centro de Castellón, donde vendía sus capturas y donde tenía su vivienda. A este respecto hemos de recordar que hoy aún perduran resquicios de aquellas épocas. La calle "Pescadores" de Castellón era una calle donde vivían los "castelloneros" que se dedicaban a ir al "escalón", al "graó" y, desde allí, hacerse a la mar con toscas embarcaciones y primitivos artes de pesca.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;Llegado el siglo diecinueve – de una vez por todas resuelto el problema de la piratería -, hay "castelloneros" que piensan en la posibilidad de permanecer en el "grau"; y levantan allí sus viviendas. Los primeros "graueros" acaban de poner pie en el "Graó de Castellón". Y a éstos les siguen en pocos años, la totalidad de habitantes de Castellón dedicados a estos marineros menesteres.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;En escaso tiempo, aquel escalón o cordón arenoso propio de las tierras valencianas, se va humanizando, se llena de barracas, más tarde de sólidas casas, de gente, de barcas en las playas. Parece ya un caserío marítimo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Un nuevo concepto de pescador había visto la luz: el pescador "grauero". Aquel que se hace sedentario en el escalón arenoso, en el &lt;em&gt;graó&lt;/em&gt;. Que hace allí su vida y que sólo regresa al centro urbano de Castellón en casos de necesidad.&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;El Grao de Castellón y el puerto de Castellón casi son la misma cosa. Van tan ligadas que a veces hasta se confunde, y se piensa que la palabra "Grao" no es sino eso: "puerto". De ahí "Grao de Castellón" que sería igual que decir "puerto de Castellón"; pero esto no es del todo correcto. Más bien, es una inexactitud. Ya quedó dicho en otro capítulo que la palabra "grao" procede de la voz valenciana "graó" que significa en castellano "escalón", y no puerto.&lt;br /&gt;Este escalón, al que los habitantes de estas tierras hacen referencia desde remotos tiempos era, y es, una barra arenosa más o menos amplia que corre paralela a la costa, con algunas intermitencias, desde el sur del Ebro hasta la provincia de Murcia, y, que ha originado marjales y albuferas al desbordar la fuerza del mar dicho escalón arenoso. La Marjaleria de Castellón es un ejemplo de ello. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;Algunos de estos escalones, con el paso del tiempo se han humanizado. Y el asentamiento de personas en dicho escalón, fundamentalmente por causa de la pesca y más tarde por el comercio, ha dado lugar a entes urbanísticos. Por supuesto, en un principio no se contaba con puerto alguno. Las operaciones de pesca y comercio se llevaban a cabo en la arena de la playa.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;Esta peculiar génesis de los "graos", tan valenciana, y que en modo alguno hay que confundir con "puertos", hace que podamos afirmar que "graos" sólo hay en la zona costera del levante español, en la franja antes mencionada. Y puertos...los hay en mil y un lugares del mundo donde haya mar&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-696806452947396891?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/696806452947396891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=696806452947396891' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/696806452947396891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/696806452947396891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2007/12/oriegen-de-la-palabra-grao.html' title='Oriegen de la palabra &quot;Grao&quot;'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R1brPasozkI/AAAAAAAAAJU/6Nj3VrBJQ9I/s72-c/Dsc02446.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-89001534063213519</id><published>2007-11-21T17:49:00.004+01:00</published><updated>2007-11-21T18:32:14.359+01:00</updated><title type='text'>Fotos del Grao</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R0RqDqUD_9I/AAAAAAAAAD4/LdTlqWZAWus/s1600-h/Dsc02442.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5135346086239797202" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R0RqDqUD_9I/AAAAAAAAAD4/LdTlqWZAWus/s320/Dsc02442.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R0RnJqUD_8I/AAAAAAAAADw/RKpF2B0FpVc/s1600-h/Dsc00078.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5135342890784128962" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R0RnJqUD_8I/AAAAAAAAADw/RKpF2B0FpVc/s320/Dsc00078.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R0RmiqUD_7I/AAAAAAAAADo/cuF3GB_ESQg/s1600-h/antic+varaero2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5135342220769230770" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R0RmiqUD_7I/AAAAAAAAADo/cuF3GB_ESQg/s320/antic+varaero2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R0RmRaUD_6I/AAAAAAAAADg/XRCAoyK63tk/s1600-h/Dsc00088.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5135341924416487330" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R0RmRaUD_6I/AAAAAAAAADg/XRCAoyK63tk/s320/Dsc00088.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquí tenéis algunas fotos del Grao. La de arriba nos muestra los almacenes que se construyeran allà a inicios de los años 70 para los armadores, abajo hay una imagen del puerto pesquero donde una barca de "bou" nos enseña su popa a propósito para subir las redes. En cuanto a las fotos de abajo, A la derecha vemos como unas máquinas están acabando con lo que fue décadas atrás el varadero. Y a la izquierda tenemos una sucesión de "bots de llum" (botes que se utilizan para dar luz enmedio de la noche. Estos botes se usan en la pesca del cerco. El hecho de verlos en el "dique seco" no es otro que en esta época, estamos en enero, estaban en veda y se aprovecha para pintarlos y limpiarlos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-89001534063213519?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/89001534063213519/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=89001534063213519' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/89001534063213519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/89001534063213519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2007/11/fotos-del-grao.html' title='Fotos del Grao'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R0RqDqUD_9I/AAAAAAAAAD4/LdTlqWZAWus/s72-c/Dsc02442.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-5165118468457392165</id><published>2007-11-21T11:42:00.001+01:00</published><updated>2007-11-21T11:51:36.011+01:00</updated><title type='text'>prueba de fotos</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R0QNNaUD_2I/AAAAAAAAADI/EvdGUUFQe48/s1600-h/C.Sant+Pere.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5135243999162138466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R0QNNaUD_2I/AAAAAAAAADI/EvdGUUFQe48/s320/C.Sant+Pere.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-5165118468457392165?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/5165118468457392165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=5165118468457392165' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/5165118468457392165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/5165118468457392165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2007/11/prueba-de-fotos.html' title='prueba de fotos'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/R0QNNaUD_2I/AAAAAAAAADI/EvdGUUFQe48/s72-c/C.Sant+Pere.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-4702779655138346355</id><published>2007-05-28T19:01:00.000+01:00</published><updated>2007-05-28T19:40:54.388+01:00</updated><title type='text'>A falta de pan... buenas son piedras</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/RlsiKYV5K2I/AAAAAAAAAC4/oJy2Dp6BCOk/s1600-h/faro+de+les+Columbretes.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5069683367263939426" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/RlsiKYV5K2I/AAAAAAAAAC4/oJy2Dp6BCOk/s320/faro+de+les+Columbretes.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="El"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand" alt="" src="El" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Dentro del capítulo IV del libro "Memorias del Grao de Castellón" se incluye el apartado que tiene como título el encabezamiento de este post. Pudiera parecer un dislate, pero si se lee el capítulo, el verdadero disparate era el hambre que los españoles de la postguerra llegaron a pasar. Y como sea que la necesidad aguza el ingenio, ahí va una buena muestra:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Extracto del libro "Memorias del Grao de Castellón":&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;A falta de pan...buenas son piedras&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera barca en la que estuve enrolado fue El Cebollino.&lt;br /&gt;Recién terminada la Guerra, mi primo Caragol, que entonces contaba trece años, y yo, con los quince cumplidos, fuimos embarcados para ya nunca más abandonar el oficio de marineros.&lt;br /&gt;Eran días de luchar contra los primeros mareos. De retos por ver quién vencía antes al tenaz e incansable vaivén de las olas.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-...Primer m’acostumbraré a estar marejat...que a no marejar-me!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;... Así decía mi primo Miguel, Miguel Caragol. El bueno de Caragol no abandonaba su inteligente sentido del humor ni aun si éste era a su propia costa. Así fue mi inseparable primo hasta un frío día del año 1970 en que se marchó para siempre.&lt;br /&gt;En aquellos años, los marineros frecuentemente pasaban semanas enteras en las islas Columbretes.&lt;br /&gt;Los tripulantes más jóvenes, en las horas de obligado ocio, gustábamos de acercarnos hasta el desolado saliente marino que constituye L’Illa Grossa. Anclada la barca cerca del minúsculo puerto de desembarque (Puerto Tofiño), aparejábamos un bote a remos y alcanzábamos el desembarcadero. Unas rocas labradas en forma de escalera nos permitían acceder al interior de la isla.&lt;br /&gt;Cuando hollábamos el áspero paisaje isleño, el griterío de las numerosísimas aves que habían hecho suyo aquel territorio, parecía acrecentarse. Elevándose sobre nuestras cabezas nos miraban con impertinencia. Tremendamente molestas de que alguien penetrara en aquellos parajes que eran su casa. Nosotros, indiferentes a los punzantes quejidos de las aves, íbamos a lo nuestro. Aquella isla montaraz, severamente adornada por escuetas formaciones vegetales, casi desnuda, se nos ofrecía limpia y atractivamente salvaje. Escudriñar las piedras era un arriesgado, pero divertido ejercicio. Bajo cada roca, un escorpión. Pequeño, amarillo, aguijón al aire desafiante. Y nosotros, ebrios de peligro, disfrutábamos realizando aventurados e inconscientes juegos con aquel ponzoñoso animalillo.&lt;br /&gt;Pasábamos junto a la casa del farero (en aquellos años el farero era el recordado Bonachera). Visitábamos la abandonada caserna, situada cerca del cementerio. Un pequeño cementerio con cuatro tumbas. Heladas, frías de tanta soledad; tétricas; vencidas por el abandono; comidas por las malas hierbas. ¿Quiénes serían aquellos desafortunados seres humanos, anónimos moradores de L’Illa que no tuvieron inconveniente en morir lejos de tierra firme, rodeados de mar? Siempre que pasábamos por el cementerio, aunque sólo fuera por un instante y casi inconscientemente, oscuras historias poblaban nuestras mentes...&lt;br /&gt;Un día, ya de vuelta, camino del bote que nos esperaba atracado en Puerto Tofiño, acertamos a ver otro bote de similares características al nuestro, amarrado en el embarcadero.&lt;br /&gt;Dos jovenzuelos, junto a la embarcación, cuerpo en tierra, parecían extraer piedras del agua. Las examinaban, y unas las devolvían al mar y otras eran depositadas en una cesta.&lt;br /&gt;Cuando llegamos a su altura vimos que se trataba de dos chicuelos de nuestra misma edad.&lt;br /&gt;Nos quedamos mirándoles con curiosidad. Sin decir palabra.&lt;br /&gt;Metían el brazo en el agua; hurgaban un poco, y enseguida, sacaban una piedra.&lt;br /&gt;Nosotros dos observábamos la escena. Fue mi primo Caragol quien acertó a preguntar:&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Què esteu fent?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Con toda la naturalidad del mundo, y sin dejar por un momento de remover el agua en busca de piedras, nos dijo uno de ellos:&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Estem agarrant pedres per al dinar. Es que ens hem quedat sense res per a menjar...i encara estem a mitjan fosca&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;Nuestra perplejidad fue tan significativa como nuestro silencio.&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Però...que mai no heu menjat arròs en pedres...?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Como sea que el silencio seguía siendo nuestra respuesta, prosiguió el joven buscador de piedras:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-...Ah...! ...que sou de Castelló...!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Entonces hicieron un alto en su laboriosa tarea, se incorporaron, y complacidos, explicaron lo que estaban haciendo:&lt;br /&gt;-...&lt;em&gt;Clar, és que els de Castelló si vos quedeu sense menjar a mitjan fosca, aneu cap a casa i en porteu més. Nosaltres, però, que som de Vinaròs, això no ho podem fer...i aleshores, hem de fer alguna cosa quan ja no ens queda menjar...&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Yo no puede evitar una ingenua pregunta:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-...Però que vos mengeu les pedres...?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Unas risas fueron la respuesta. Luego continuó:&lt;br /&gt;-&lt;em&gt; No em digueu que mai no heu menjat "arròs amb pedres"...?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Sin esperar respuesta, prosiguió:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-...Doncs, mireu...aquestes pedres, si les fiqueu juntes amb l’arròs i deixeu bollir una estona...tindreu un bon caldo. Té un gust millor del que us penseu...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ahora fue mi primo el que interrumpió el discurso de aquel raro gastrónomo:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-...i per què algunes pedres les tireu? que no són totes les pedres iguals?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-...que va!. Les pedres no són totes iguals!. Mireu – ahora nos enseñaba el interior de la panera donde guardaban las suculentas piedras seleccionadas. – Aquestes són les millors. Han de tindre un poquet de caragolillo. També són apetitoses quan tenen algues, encara que no totes les algues fan el mateix gust. Les que tenen millor gust són aquestes de color verd. I també és important el tamany. Quan més xicotetes més sabroses.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Cuando llegamos a bordo del Cebollino, referimos con atropellada emoción todo lo que habíamos visto.&lt;br /&gt;No habíamos hecho ningún descubrimiento.&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Jo també he hagut de menjar-ne algunes voltes&lt;/em&gt; – Nos contaba con paternal benevolencia un viejo marinero que complacientemente nos había estado escuchando.&lt;br /&gt;Después supimos que entre los forasteros era práctica habitual. No así entre los castelloneros, ya que la proximidad de la costa grauera solventaba en buena medida los problemas de abastecimiento.&lt;br /&gt;Llevados por la impetuosa curiosidad infantil, quisimos probar aquel "arròs amb pedres".&lt;br /&gt;Consintió mi tío Pepet en ello, y ante el asombro del cocinero mandó que hiciera para todos un arròs en pedres.&lt;br /&gt;Debo advertir a todos aquellos que no estén al corriente, que constituye un sabroso manjar tan rudo condimento, que le confiere al arroz un gusto muy especial a mar. Aunque, por supuesto, no supera en modo alguno al caldo de pescado. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-4702779655138346355?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/4702779655138346355/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=4702779655138346355' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/4702779655138346355'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/4702779655138346355'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2007/05/falta-de-pan-buenas-son-piedras.html' title='A falta de pan... buenas son piedras'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/RlsiKYV5K2I/AAAAAAAAAC4/oJy2Dp6BCOk/s72-c/faro+de+les+Columbretes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-451155392262934570</id><published>2007-05-09T17:59:00.000+01:00</published><updated>2007-05-24T12:01:21.309+01:00</updated><title type='text'>Capítulo IV: L'Illa: "Un manatial de agua dulce en L'Illa"</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el libro "Memorias del Grao de Castellón" mi padre quiso dedicar todo un capítulo a los islotes que forman nuestras islas Columbretes. Las islas Columbretes eran conocidas entre los marineros graueros de entonces con el nombre genérico de "L'Illa" (la isla). Y por eso el capítulo lleva este nombre. Mi padre hablaba de "L'Illa" con nostalgia. Con la aflicción de quien habla de un ser querido que se marchó para siempre. Se recreó contándome cosas de sus vivencias en aquellos peñascos isleños. Vivencias que una a una fui redactando para engrosar el capítulo de las islas Columbretes. De entre ellas he querido publicar "un manantial de agua dulce en L'Illa" sin menoscabo del resto de los apartados del mencionado capítulo, todos ellos igualmente interesantes, que próximamente intentaré ir desempolvando del libro. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Extracto del libro "Memorias del Grao de Castellón":&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/RkIKIPsLkPI/AAAAAAAAACY/AdUAnaKuVfg/s1600-h/elmascarat.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062620067884929266" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/RkIKIPsLkPI/AAAAAAAAACY/AdUAnaKuVfg/s320/elmascarat.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;Un manantial de agua dulce en L’Illa&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrían los años cincuenta. Años híbridos. A medias entre el desarrollismo de la siguiente década y la precariedad de los años de postguerra.&lt;br /&gt;Nosotros habíamos cambiado el entrañable Cebollino por una barca que se ajustaba mejor a las nuevas exigencias que ya se entreveían en el ambiente: la Dolores. Los veintisiete caballos del Cebollino eran ampliamente superados por los cuarenta y cinco de la nueva barca. Por otra parte, ya de forma definitiva, hasta que me jubilé mediados los años ochenta, decidimos dedicarnos de lleno a las labores de la pesca de arrastre.&lt;br /&gt;Fue en aquellos días que, un grupo de turistas catalanes, advertidos e informados de la riqueza natural que albergaban las Islas Columbretes, nos alquilaron la barca por tres días con el fin de dedicarse al estudio y conocimiento del medio natural castellonense que suponía la mar de L’Illa.&lt;br /&gt;Accedimos gustosos y, durante estos días, fuimos llevándoles de islote en islote. Según sus requerimientos. Allí donde nos indicaban, fondeábamos, preparaban sus artilugios de submarinismo, y se introducían en la mar; Y les veíamos desaparecer vestidos de extraños trajes negros, sumidos en la profundidad de las aguas isleñas. Nosotros les mirábamos indiferentes desde la borda de la barca. A lo mejor, en la mente de los marineros se escondía una tácita soberbia, mal disimulada en los plácidos rostros de los tripulantes de la Dolores. ¡Qué iban a explicarnos que no supiéramos nosotros de aquellas aguas de las Columbretes!&lt;br /&gt;Por la tarde, el sol, poco a poco, buscaba las montañas de la lejana costa, y allí, sobre aquellos montes, diluía toda su luz, y la derramaba en las montañas que ahora adquirían una cambiante tintura ocre, roja, de amarillo...&lt;br /&gt;Era hora de recoger. La jornada había terminado.&lt;br /&gt;Los submarinistas habían instalado su campamento en la casa del farero. Allí pasaban la noche. Nosotros dormíamos en la barca. Mañana al amanecer volveríamos por ellos.&lt;br /&gt;Aprovechando la calma de aquellos días, al caer la noche dejábamos la barca a la deriva y nos echábamos a dormir. La verdad es que nunca llegábamos a perder la luz del faro, pues las corrientes, en aguas de Castellón son prácticamente nulas. Con las primeras luces, poníamos el motor en marcha, y acudíamos a Puerto Tofiño, donde ya nos esperaban perfectamente pertrechados los animosos submarinistas.&lt;br /&gt;Pronto llegó el día de volver a tierra. Quisieron, antes de partir, realizar una inmersión. Nos habían pedido que nos llegáramos junto al Carallot. Allí iban a efectuar su última zambullida.&lt;br /&gt;Uno de los turistas, el más joven -de nombre Pepín-, equipado con traje de buceo, y sin botellas de oxígeno, a pleno pulmón y, armado de un fusil, pretendía surtirnos de algún ejemplar marino como muestra de agradecimiento hacia nosotros. Nosotros lo tuvimos a bien. &lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/RkIJ6vsLkOI/AAAAAAAAACQ/fozsYu39IB0/s1600-h/L"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062619835956695266" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/RkIJ6vsLkOI/AAAAAAAAACQ/fozsYu39IB0/s320/L%27Illa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El referido Pepin, con gran destreza y saber, pronto estuvo inmerso entre las mares isleñas.&lt;br /&gt;Frente al Carallot, a unos cien metros de la peña, emergió nuestro submarinista. Llevaba ensartado en el arpón del rifle, un precioso ejemplar de corvina. Unos seis o siete quilos llegaría a pesar. Subió a bordo.&lt;br /&gt;Antes de que los de a bordo llegaran a decir nada, tomó precipitadamente la palabra el joven submarinista.&lt;br /&gt;-Ahí abajo – su respiración era entrecortada – está lleno de corvinas...si quisiéramos, llenaríamos la cubierta de corvinas. – Hizo una pausa. Tal vez esperaba que alguien le preguntara, pero el silencio fue más significativo que cualquier pregunta. Prosiguió- ...a unos quince metros de profundidad, hay montones de peces nadando ensimismados entorno a un ¡manantial de agua dulce!. ¡Lo sé porque yo he probado esa agua! . ¡Y es agua perfectamente potable!.&lt;br /&gt;Esto era nuevo para nosotros. ¡Un manantial de agua dulce en el Carallot!&lt;br /&gt;Nos quedamos mirándonos sin saber qué decir. Y siguió Pepín mientras ya más tranquilo, se despojaba de la indumentaria de hombre rana:&lt;br /&gt;-Es tanto el caudal de agua que sale de este manantial que yo creo que podría surtir de agua a toda una población...&lt;br /&gt;Yo me quedé por unos instantes pensativo. La barca, con alegre paso amarinado, buscaba veloz el puerto de Castellón. Quizá acababa aquel muchacho de hacer un descubrimiento. No podíamos pasar por alto aquel acontecimiento.&lt;br /&gt;Posiblemente asistíamos a uno de esos momentos en los que la Historia se adueña del presente. Mi grandilocuente pensamiento, en cambio, no era compartido por el resto del personal. En cubierta, la gente, al margen de mis, quizá ingenuas elucubraciones, miraba desde la proa cómo la costa de Castellón se iba acercando cada vez más...&lt;br /&gt;...Y no quise que aquellos momentos quedaran impunes.&lt;br /&gt;Me acerqué al joven descubridor haciéndoles saber que, como suceso digno de relevancia y sin duda alguna, de importante calibre, que seguro constituía el hallazgo de un manantial de agua dulce en tan inospechado lugar, debíamos dedicarle adecuado tratamiento.&lt;br /&gt;Con gesto cómplice, Pepín se levantó y, mirando y diciendo al cielo rimbombantes palabras, nos hizo partícipes a toda la tripulación de su descubrimiento. Terminó su breve perorata con un sincero deseo: Que algún día pudiera servir a buen fin este gran caudal de agua potable que mana bajo el mar.&lt;br /&gt;Para finalizar el protocolario acto, agregué yo, que en honor a su descubridor, el nombre de dicho manantial marino que hoy nacía a la luz de la ciencia humana, no podía ser otro que el de Pepín. ¡Manantial de agua dulce Pepín!&lt;br /&gt;Ni qué decir tiene que no faltaron las risas y el buen humor a bordo viéndonos al joven Pepín y a mí ocupados en tan graves menesteres.&lt;br /&gt;Y entre sonrisas y plácemes entramos en el puerto de Castellón."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5062620402892378370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/RkIKbvsLkQI/AAAAAAAAACg/sZVqbKnUynU/s320/Dorados.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-451155392262934570?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/451155392262934570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=451155392262934570' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/451155392262934570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/451155392262934570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2007/05/captulo-iv-lilla-un-manatial-de-agua.html' title='Capítulo IV: L&apos;Illa: &quot;Un manatial de agua dulce en L&apos;Illa&quot;'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/RkIKIPsLkPI/AAAAAAAAACY/AdUAnaKuVfg/s72-c/elmascarat.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-3696656663679835653</id><published>2007-03-26T16:15:00.000+01:00</published><updated>2007-04-08T18:34:44.267+01:00</updated><title type='text'>Origen dels noms dels vents</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;strong&gt;Introducció&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Que els romans van estar a la Península Ibérica i en van deixar pejada és un fet. No descobrim res nou dient això, però el que sí que pot arribar a sorprendre és fins a quins extrems aquesta pejada romana ens és actual. Dos mil anys després!. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;El poble romà, com el grec, són pobles mariners. Atesa la seua vocació marinera no és d'estranyar que tingueren devoció pels vents. Perquè el vent, si n'és d'important per a les coses de la terra, la seua rellevància en la mar aplega a la categoria de vital. Ell és qui mana en la mar. Bé està que els antics grecs i romans tingueren un déu que portara cura de la mar, però també se n'adonaren de què era el vent qui menava els baixells velers i qui ocasionava les tormentes... era doncs de raó, que també tinguera el seu propi deu. Eolo, deu del vent dels antics fou qui moldejà els camins marins per on Ulises viatjà erràticament en busca d'Itaca, i per on Eneas fugí de la vençuda Troia fins arribar a les llunyanes terres de la península Itàlica. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Tanta devoció va fer que cada tipus de vent -perquè cada vent és distint a tots els altres i té una molt marcada personalitat-, tinguera el seu nom. Així va ser que els romans, que havien aprés dels grecs a voler i compendre les tasques marineres, els hi atribuïren senyes d'identitat als vents nomenant-los amb noms propis.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Aquesta nomenclatura eòlica la van dur els mariners romans a Hispània. I ací és va quedar. I avuí, com veurem a continuació, encara s'hi utilitza. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;"&gt;Vent del Nord &lt;span style="color:#33ccff;"&gt;(&lt;em&gt;Tramuntana&lt;/em&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#33ccff;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La paraula tramuntana és una derivació de la veu llatina "transmontanum" que vol dir "de l'altra part de les muntanyes". Quan els romans veien que el vent venia del nord deien que aquell vent aplegava a Roma des de més enllà de les muntanyes que n'hi ha al nord d'Itàlia, és a dir &lt;em&gt;transmontanum&lt;/em&gt; dels Alps.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Vent del Nord-Oest &lt;span style="color:#3366ff;"&gt;(&lt;em&gt;Mestral&lt;/em&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;En la península Itàlica n'hi ha un vent que és el que bufa amb més freqüència, aquest vent és el del nord-oest. Per això els romans a aquell vent que pareixia dominar-ho tot per la seua presència, li van dir &lt;em&gt;magistrale,&lt;/em&gt; que vol dir "mestre", "principal". D'aquest mot llatí en la península Ibèrica al passar el temps se'n va derivar la paraula mestral.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Vent del Nord-Est &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;em&gt;(Gregal)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;També la paraula gregal és una veu llatina. Els romans es referien al vent que venia de la direcció nord-est com a què venia de Grècia. És a dir, amb les seues paraules&lt;em&gt;: &lt;/em&gt;graegale, que ve a dir "referent als grecs".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Vent de&lt;span style="color:#000000;"&gt; l'Est&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;em&gt;(Llevant)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;El llevant (en valencià) o levante (en castellà) són paraules que totes dues deriven de la denominació que els romans li deien al vent que bufa des de l'Est. La paraula llatina de la qual deriven és de "levante", que vol dir "aquell que s'alça" fent-hi referència al sol, doncs, és ben sabut que el sol ix per l'Est.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Vent del Sud-Est &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;(Xaloc)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;El nom de xaloc en castellá se'n diu "sirocco" que fa referència a la direcció des d'on bufa el vent, que no és l'altra més que Síria, i d'ací, de la paraula Siria ha derivat a "sirocco". La paraula valenciana xaloc no ve del llatí sinó de l'àrab -tampoc és xicoteta la influencia àrab en la península Ibèrica-, de la paraula &lt;em&gt;shalúq&lt;/em&gt;, que vol dir suau o fluix. I és que el xaloc és un vent que té la caractrística de no ser massa consistent, és més prompte un vent feble que no té forces per a esculpir ones de consideració en la mar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Vent del Sud &lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;(Migjorn)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff6600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La veu valenciana migjorn té una curiosa etimologia. D'una banda deriva de la paraula italiana "giorno" que significa "dia", i d'una altra banda, de la paraula valenciana "mig". Total, que si les ajuntem tindrem que la paraula migjorn vol dir la meitat del dia. Val a dir que en castellà el sud es diu "mediodia". És a dir que la idea és la mateixa. Això té una explicació. Quan el sol està justament en el sud, és quan la jornada està en la seua mitat.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Vent del Sud-&lt;span style="color:#000000;"&gt;Oest  &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;&lt;em&gt;(Llebeig o Garbí)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Aquest vent, el del sud-oest, rep dos noms, segons les comarques es diu llebeig o garbí. La paraula llebeig deriva de la veu llatina "libs" que vol dir "de Líbia", pequè és d'allí des d'on bufa el vent. El mot garbí ve de la paraula àrab &lt;em&gt;Tarabulus al-Garb&lt;/em&gt; que és com es diu la capital de Líbia (Trípoli) en àrab.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Vent de l'Oest &lt;em&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;(Ponent)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La paraula ponent (o poniente en castellà), ve de la paraula llatina &lt;em&gt;ponente, &lt;/em&gt;que vol dir "que es pon". Aquell que es pon és el sol, clar. És a dir, que el ponent és aquell vent que bufa des d'allí on es pon el sol, i aquell punt cardinal on va a pondre's cada dia el sol és precisament l'Oest.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-3696656663679835653?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/3696656663679835653/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=3696656663679835653' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/3696656663679835653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/3696656663679835653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2007/03/origen-dels-noms-dels-vents.html' title='Origen dels noms dels vents'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-805231789270821294</id><published>2007-03-07T11:56:00.000+01:00</published><updated>2007-05-24T11:58:55.016+01:00</updated><title type='text'>La educación en tiempos de la República en el Grao de Castellón</title><content type='html'>Valga el presente extracto de la obra "Memorias del Grao de Castellón", como significativo apunte de lo que fue la Educación en tiempos de la II República. Fueron aquéllos unos años convulsos, teñidos de una clara vocación revolucionaria. Una revolución entendida como un desenfrenado afán de cambiar de una vez por todas las anquilosadas estructuras del Antiguo Régimen.&lt;br /&gt;La República nació al socaire de una situación social insostenible para la mayor parte de los ciudadanos, que literalmente pasaban hambre, y anacrónica para cientos de intelectuales que habían bebido de las fuentes revolucionarias francesas y los posteriores brotes revolucionarios decimonónicos de tinte liberal. En España, por motivos que se me antojan demasiado prolijos de enumerar ahora, estos hechos pasaron de puntillas y sin hacer demasiado ruido. Y la sociedad española siguió viviendo casi como en la Edad Media (porque, repito, las revoluciones europeas no hicieron mella en España) pero había en España una significativa superestructura formada por intelectuales y militares liberales de tendencias ilustradas y revolucionarias que callados, en la sombra (y muy frecuentemente en el exilio) esperaban su momento. Y no es que no lo intentaran a base de pronunciamientos. Total, que pasó el siglo XIX y aquí no pasó nada. Y llegó el siglo XX (con un breve paréntesis: el trienio liberal del 1920 al 1923) y los intelectuales veían pasar la historia sin que la deseada revolución tuviera visos de aparecer en el horizonte.&lt;br /&gt;Así se llegó al 14 de abril de 1931, cuando por aclamación quedó proclamada la República. La marcha de Alfonso XIII fue vista por todos como una puerta que se abría a la modernidad (y al remedio de todos los males). El camino para comenzar lo que tanto tiempo hacía que estaban deseando iniciar se abrió de un portazo. Y de golpe empezó todo. Todo lo que había tenido que empezar hacía más de un siglo. Y se quiso condensar toda una centuria en un par de años. De manera que aquellas ansias revolucionarias, pero con toda la legalidad del mundo (ya es extraño que una revolución se haga desde el gobierno), hicieron que brotaran como cañonazos desde los ministerios leyes para una España nueva (fruto de la revolución pendiente que ahora se estaba llevando a cabo). Uno de ellos, el de Educación, fue particularmente lúcido. Se incrementaron de forma, como nunca se hizo, los presupuestos para Educación, construyendo escuelas, preparando maestros, escolarizando... en fin, que también la ideología revolucionaria (liberal) llegó a la escuela. Y además se llevó a cabo. Sólo la guerra fue capaz de borrar de un plumazo los logros que se alcanzaron durante el quinquenio republicano.&lt;br /&gt;Mi padre fue uno de aquellos niños que fueron a una escuela republicana. A una de aquellas escuelas alentadas por aquel aire renovador de la República; una escuela unitaria dirigida por un maestro republicano plenamente empapado de las ideas liberales de aquel entonces. Un maestro que quería convertir a sus alumnos en personas felices, instruidas y amantes de la Naturaleza.&lt;br /&gt;Y mi padre me contaba y no acababa, viendo la educación que recibía yo (eran los años sesenta, en una escuela franquista) y comparaba con la escuela suya, la de "Don Eduardo". Y me decía que eran otros tiempos, y otras penurias (la economía no fue tan boyante como la educación en las República, por falta de tiempo posiblemente), pero que, con todo, los modos de su maestro superaban en modernidad, por lo liberal, a los de mis maestros. Y yo le escuchaba embobado, idealizando a aquel maestro (que yo quería ser algún día y que sin duda guió mi vocación) que tanto les enseñó a vivir y a amar la naturaleza y la libertad.&lt;br /&gt;Por eso, cuando mi padre, allá a mediados de los años noventa quiso escribir sus memorias, yo le insté a que no se olvidara de su maestro, del mítico "Don Eduardo", y me hizo caso. Leí con fervor y admiración las cuatro páginas manuscritas que me pasó para que se las redactara, y quedaron como sigue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extracto del libro "Memorias del Grao de Castellón"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Eduardo Montoliu Moliner fue mi maestro.&lt;br /&gt;No tuve otro maestro. La Guerra lo impidió. Por eso, cuando pienso en mis tiernos tiempos de pupitres, de tinta, de lecciones de Aritmética, de Gramática...de inocencia...sólo la figura recia de un maestro acude a mi mente: Don Eduardo Montoliu. Mi maestro.&lt;br /&gt;Don Eduardo había nacido en Sueras. Llegó al Grao de Castellón mediados los años veinte como maestro de la Escuela del Pósito.&lt;br /&gt;En aquel tiempo había en el Grao dos escuelas. Una que era la Escuela Estatal, y otra, la del Pósito de Pescadores que era donde íbamos los hijos, que no las hijas, de los pescadores; las hijas de los pescadores, por razones que desconozco, debían asistir a la Escuela Estatal.&lt;br /&gt;Don Eduardo era por aquellos años un joven vital y apuesto. Moderno y original. De mente inquieta y abierta.&lt;br /&gt;A nosotros nos tenía asombrados la sapiencia de aquel hombre.&lt;br /&gt;Además de maestro era músico. Tocaba la guitarra con gracia y acierto. Y a veces, nos daba clases de solfeo. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/RlVu9oV5K0I/AAAAAAAAACo/e5Zh7c07Lwg/s1600-h/EsglÃ¨sia+del+Grau.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5068078960755682114" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/RlVu9oV5K0I/AAAAAAAAACo/e5Zh7c07Lwg/s320/Esgl%C3%A8sia+del+Grau.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Escuela del Pósito estaba situada en el mismo lugar donde actualmente está la Casa del Mar. Ocupaba la escuela justamente lo que ahora constituye la entrada principal del Ambulatorio.&lt;br /&gt;Era un caserón austero, largo y estrecho, sin más ventilación que la puerta de la calle y un pequeño ventanuco que miraba al mar.&lt;br /&gt;Allí daba las clases Don Eduardo.&lt;br /&gt;Era una clase donde había niños de todas las edades. Desde pequeñuelos que empezaban con sus primeras letras, hasta mozalbetes que ya dejaban asomar en su rostro y piernas claros signos de hombría.&lt;br /&gt;Solía empezar aquel buen maestro las enseñanzas diarias con la clase de limpieza. Según íbamos llegando a la escuela, nos echaba una ojeada. Los que no llevaban zapatos, eran reprendidos prontamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero...¿Es que en el Grao no venden alpargatas?- se quejaba el pundonoroso maestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego la emprendía con los que venían sin hacerse el pelo. Un manojo de rebeldes cabellos enredados aparecía bajo la boina sucia y desgastada. Ante la atónita mirada del despeinado chicuelo, trataba de enmendar en la medida de lo posible Don Eduardo aquel anárquico peinado y, armado de un fuerte peine sostenía una incruenta, pero dura lucha contra la rígida disposición capilar de la criatura.&lt;br /&gt;Tras esto, había que ir mostrándole las manos al maestro. Los que no superaban esta revista debían pasar a un cuartito anejo. Allí venía Don Eduardo y, tomando un informe y desgastado jabón de “lagarto”, procedía, agua y jabón, a devolver a la piel su color natural, operación que no siempre se saldaba de forma satisfactoria pues, algunos había que, después de un tiempo sin venir a la escuela se presentaba no en las mejores condiciones higiénicas y, por eso, no había bastante con una sesión de limpieza.&lt;br /&gt;Y ya tras esto, cada uno acomodado en su pupitre, paseaba la vista Don Eduardo por la clase:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde están los que faltan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este era otro de los caballos de batalla de nuestro maestro. No es que se empeñaba en que viniéramos con calzado a la escuela, peinados y lavados, es que encima se proponía que acudiéramos todos los días a clase...&lt;br /&gt;Normalmente, una media docena de niños no venían a clase. A veces, sin ninguna justificación. Otras con la debida autorización paterna. Era cuando la pesca entraba en alguna época determinada en la que la ayuda de los hijos se hacía necesaria. Cuando esto último sucedía, surgía apagada, de entre los niños la vocecita del hermano pequeño:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi hermano no vendrà que se ha embarcado al “tiret”, a la pesca del langostino. Me ha dicho mi padre que cuando se acabe la temporada volverá..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, sin previo aviso, se presentaba en clase, despistado, pero como si tal cosa, el referido hermano; se sentaba...y con total naturalidad reprendía las lecciones aquel chaval que aún no había cumplido los diez o doce años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad que, en aquellos años, era demasiado común, “fer xifra”, o sea faltar a la escuela sin que lo supieran los padres. Y pasábamos el día deambulando por el marjal...o por la playa.&lt;br /&gt;No puedo evitar que me acuda a la memoria mi primo El Roig. Yo siempre le he admirado. Era una persona inteligente y artista. Tenía tal facilidad para las matemáticas, que no temía perderse las clases haciendo xifra. Luego, cuando le daba por acudir a la escuela, en dos días se ponía al corriente como el primero.&lt;br /&gt;Pero El Roig, como su hermano El Moreno, tenían un talento natural que les hacía salirse de la norma. Montarse su mundo. Ser, como decía su padre, mi tío Pepet, un poco “Quijotes”. Por eso, por esa necesidad de desarrollar su talento, El Roig, por su cuenta y riesgo, cuando lo creía conveniente, se iba a la playa, solo, y sobre la mojada arena se ponía a dibujar. Preciosas grafías, que remataba con “hecho por Senent”.&lt;br /&gt;Don Eduardo le llamaba “dibujante de playas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi maestro se anticipó a su tiempo. Cosas que en aquellos lejanos tiempos parecían burdas actividades sin sentido, hoy se contemplan como muy principales en los programas educativos.&lt;br /&gt;La música, la higiene...la Naturaleza.&lt;br /&gt;Aún conservo bien aprendidas aquellas sabias lecciones. El amor a la Naturaleza. Al aire libre, a lo natural.&lt;br /&gt;Cuando Don Eduardo nos hablaba de ello, yo recuerdo que siempre miraba con afectación al fondo de la clase, a la busqueda de un tímido rayo de sol marino que se colara por la tímida y exigua ventana que remataba la clase.&lt;br /&gt;Pero Don Eduardo, gran amante de la Naturaleza, no se conformaba con sus peroratas. Los jueves por la tarde nos llevaba a la playa, a “respirar el aire perfumado del yodo del mar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó la Guerra. Y todos envejecimos de golpe. Se acabó la escuela. Ya jamás supe de mi maestro. Me dijeron que se dejó el oficio de maestro, que estaba en Sueras, su pueblo, donde se había hecho con un pequeño ganado de ovejas... casi estuve a punto de llorar.&lt;br /&gt;Aquel maestro bueno había sido víctima de la Guerra. Ya nunca más le dejaron ejercer su profesión.&lt;br /&gt;Pero yo sé que él acabó siendo feliz, porque en Sueras, acabó sus días junto a lo que él tanto quería y amaba, la Naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Aquellos modos y maneras de enseñar de Don Eduardo siguen vivos en nosotros, en todos los que tuvimos la suerte de tenerle como maestro, por eso, no podemos más que decirle desde el Grao de Castellón: “Don Eduardo, nunca te olvidaremos”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-805231789270821294?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/805231789270821294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=805231789270821294' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/805231789270821294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/805231789270821294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2007/03/la-educacin-en-tiempos-de-la-repblica.html' title='La educación en tiempos de la República en el Grao de Castellón'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/RlVu9oV5K0I/AAAAAAAAACo/e5Zh7c07Lwg/s72-c/Esgl%C3%A8sia+del+Grau.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-6160778620160381889</id><published>2007-03-01T20:29:00.000+01:00</published><updated>2007-03-01T20:30:33.858+01:00</updated><title type='text'>El Grao que yo conocí de niño</title><content type='html'>Extracto del libro de Miguel Senent Lluart "Memorias del Grao de Castellón"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAPÍTULO I&lt;br /&gt;EL GRAO QUE YO CONOCÍ DE NIÑO&lt;br /&gt;El Grao que yo conocí de niño nada tiene que ver con lo que hoy es el Distrito Marítimo de Castellón. Hoy, que sólo una parte de la población se dedica al mar. Y que sobre las asfaltadas y ligeras calles del Grao gentes de mil y un lugares transitan con la leve dedicación que suele aplicar el turista ocasional al paisaje que visita.&lt;br /&gt;Hoy la gente del Grao ya no conoce a su vecino.&lt;br /&gt;Modernos y sofisticados edificios han llenado el Grao de prosperidad y felices augurios. Todo parece sencillo y fácil. Urbanizado y artificial en grado extremo. Ciertamente moderno y, por qué no, bello y confortable.&lt;br /&gt;Antes no era así. No había edificios grandes y esbeltos, ni calles asfaltadas. Ni gentes extrañas que pasaban y no se quedaban. Ni siquiera la vida era fácil para el grauero, sino intrincada y hostil, pero sin duda alguna, igual de venturosa.&lt;br /&gt;Tengo en mi mente imágenes que podrían sorprender a más de un grauero. Imágenes vetustas, lejanas, primitivas. Pero infinitamente valiosas. Son el retrato del nacimiento del Grao como entidad urbanística.&lt;br /&gt;Y lo recuerdo con la firmeza que da el paso del tiempo. Aquellos gérmenes que dieron paso con el devenir de los años al actual Grao de Castellón.&lt;br /&gt;El comienzo de todo esto tiene lugar en la perdida Historia de la noche de los tiempos. En unas concentraciones o barrios, de gente que optó por quedarse en la orilla del mar porque habían hecho de la mar su modo de vida. Así se llegó a principios del siglo veinte.&lt;br /&gt;Eran unos barrios un tanto separados unos de otros que, aparecían diseminados entre los majales y el cenagoso cuadro.&lt;br /&gt;En el extremo Norte arrancaba frondoso y virgen el pinar. Inseparable compañero de la vida grauera que, aún hoy, aunque mermado y triste, sigue siendo testigo de los avatares graueros.&lt;br /&gt;Y por su parte Este el mar. Razón de ser del Grao de Castellón.&lt;br /&gt;Lo que sigue a continuación es una descripción de los sectores , o barrios, que fueron el embrión que, con el tiempo, dieron forma al actual Distrito Marítimo de Castellón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-6160778620160381889?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/6160778620160381889/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=6160778620160381889' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/6160778620160381889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/6160778620160381889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2007/03/el-grao-que-yo-conoc-de-nio.html' title='El Grao que yo conocí de niño'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-8524317212277535060</id><published>2007-03-01T11:55:00.000+01:00</published><updated>2007-03-01T11:56:55.797+01:00</updated><title type='text'>inicio de estas memorias</title><content type='html'>Quiero empezar este trabajo un día de estos...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-8524317212277535060?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/8524317212277535060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=8524317212277535060' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/8524317212277535060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/8524317212277535060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2007/03/inicio-de-estas-memorias.html' title='inicio de estas memorias'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3213277186934015965.post-6549098637929473983</id><published>2007-02-22T11:47:00.000+01:00</published><updated>2007-02-22T12:12:52.264+01:00</updated><title type='text'>Bienvenidos</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_YRS701mBugo/Rd14bZ_dccI/AAAAAAAAAAM/c5DaN24m7ec/s1600-h/grao.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Este es un espacio dedicado al &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Grao_de_CastellÃ³n"&gt;Grao de Castellón&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3213277186934015965-6549098637929473983?l=memoriasdelgrao.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/feeds/6549098637929473983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3213277186934015965&amp;postID=6549098637929473983' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/6549098637929473983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3213277186934015965/posts/default/6549098637929473983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdelgrao.blogspot.com/2007/02/bienvenidos.html' title='Bienvenidos'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12035676571799261323</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_YRS701mBugo/R1bKsqsozhI/AAAAAAAAAI8/SVi9O_eTInw/S220/Dsc02201.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
